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"Nos gusta la adrenalina de estar en la zona de peligro"

Los brigadistas trabajan cada día, hasta agotarse, en el corazón de las islas, con herramientas manuales para apagar los incendios.

Domingo 02 de Agosto de 2020

Cerca de 100 brigadistas de todo el país son los que día a día arriesgan su vida para apagar el fuego de las islas. Pertenecen a distintos puntos del país, se especializaron en incendios forestales, y trabajan a destajo frente a Rosario para terminar con el desastre natural.

Maximiliano Cancina es el jefe de los brigadistas. Hace 26 años que es bombero y pertenece a la Brigada Forestal de la Policía Federal Argentina. Esta fuerza tiene asiento en Buenos Aires, desde donde socorren a todo el país, e incluso al exterior, para sofocar incendios. es más, asistieron a cuerpos bomberiles de otros países como sucedió en los incendios en el Amazonas, o en Chile.

"Estamos parando en localidades aledañas a Rosario, donde todavía no hay circulación de coronavirus, y todos los días, a las 8 de la mañana, tenemos que estar equipados en el aeroclub de Alvear, donde se concentra el centro de comando, y se organiza el trabajo del día", explicó Cancina momentos antes de subir a un helicóptero que lo trasladaría a las islas.

Una vez que los brigadistas ya están en Alvear, se realiza el primer vuelo de reconocimiento sobre las islas para detectar en qué focos ígneos se trabajará ese día. Saben que el rumbo puede cambiar de un momento a otro, si surgen incendios mayores.

"Cada equipo tiene un líder y para realizar el trabajo es fundamental seguir un orden", continuó el brigadista con basta experiencia, y que coordina los distintos grupos que están sofocando incendios en las islas.

Una vez definido el lugar de trabajo se tiene en cuenta qué tipo de material de combustión (pastizales, árboles o juncos) van a enfrentar para determinar qué herramientas trasladarán.

"Nos repartimos la carga entre todos. Llevamos mochilas de provisiones y otras con 20 litros de agua. A su vez, cada uno carga las herramientas que utilizará en la zona de trabajo", como el batefuego, una pala especial para zonas de suelos blandos y el rastrillo cegador entre otros instrumentos.

"También transportamos motosierras porque también hay que talar árboles quemados", agregó.

De a grupos pequeños viajan en helicópteros hasta el corazón de la isla, y acuerdan el horario de regreso, que es cuando baja el sol, cerca de las 17.30.

Los brigadistas trabajan a destajo durante esas horas en las islas. "Agotamos todas las fuerzas porque sabemos que lo que no apagamos hoy puede desencadenar un incendio mayor mañana", confesó el brigadista.

Cada uno de ellos es consciente de que expone su vida en las islas, no solamente por el fuego sino por los posibles ataques de las víboras propias del humedal o de cualquier otra alimaña. Por esto, hay un equipo médico en el aeroclub de Alvear para socorrerlos.

"Venimos preparados para estar por lo menos 15 días en Rosario", explicó el bombero. "Nos vamos cuando terminamos de sofocar un incendio y en general se prevé la llegada de lluvias, pero claramente muchas veces tenemos que volver", relató.

Consultado sobre cuál es la tarea más difícil en estos operativos, Cancina confesó que "lo que más cuesta es quedarse en tierra y no volar a las islas porque a todos nos gusta participar de la acción y servir allí". Y es que los brigadistas que ya llevan muchos años deben ocuparse de la logística y organización del trabajo, más que de estar en el terreno ante el fuego.

Además, todos los días un grupo de brigadistas permanece en Alvear para estar disponible por si surge una emergencia. "Nos pasó de tener que socorrer una zona muy cercana a una casa y para eso siempre hay bomberos preparados", destacó.

Cancina lleva 26 años en la Policía Federal Argentina. "Mi papá era bombero y me crié en el cartel, subiendo a los coche bombas", rememora el hombre que cuando terminó el secundario no dudó en continuar con esta carrera.

En todos estos años, el bombero trabajó en varios puntos del país donde fue destinado para apagar incendios. Estuvo en Bariloche, cuando ardieron los bosques del sur patagónico y también en varios siniestros ocurridos en provincia de Buenos Aires.

Junto a él hay brigadistas que también participaron de los incendios del Amazonas, el año pasado. "Cuando regresaban de la zona de trabajo había que asistirlos con oxígeno y, en plena selva, no se veía nada, ni lográbamos saber de dónde provenían las llamas que asolaban la zona", recordó el hombre que sabe que al regresar a Buenos Aires seguirá al servicio para apagar nuevos incendios.

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