María Eugenia dice que ahora siente "un poco de paz". La mujer termina de salir de debajo de una montaña de abrazos que recibió tras conocerse el fallo que condenó al mecánico Oscar Alberto Racco, el hombre que fue su pareja y la mantuvo cautiva durante 23 años en una vivienda de Santiago al 3500. "Ojalá no haya otra María Eugenia, y si la hay, que se anime a denunciar y pedir ayuda", plantea.
La mujer, hoy de 42 años, vivió un calvario cuando el hombre con el que empezó una relación a los 19 años la sometió a la servidumbre, le cambió su identidad y abusó sexualmente de ella, incluso utilizando un arma de fuego para amenazarla, entre otras cosas. Hoy respira más tranquila: su victimario fue condenado a 26 años de cárcel, la pena que había solicitado la Fiscalía.
"Estoy muy agradecida, con la Fiscalía por todo lo que trabajaron, a la prensa por difundir y a todas las asociaciones de género que apoyaron, a todos los que tuvieron algo que ver. Y ojalá que no haya otra María Eugenia dando vueltas por ahí, y que si está pasando por lo mismo se anime a denunciarlo y a pedir ayuda", sostuvo.
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Foto: Virginia Benedetto / La Capital
La mujer contó que tenía "mucha confianza" de que el fallo fuera favorable. "Y siempre esperando lo que me prometieron. Y lo conseguimos gracias a mis abogadas", agregó.
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María Eugenia comentó que su hijo -a quien prácticamente no pudo criar- "entendió por qué no estuvimos juntos y creo que eso fortalece ahora nuestra relación como mamá e hijo. Fue el primero en darme un abrazo, un abrazo que necesitábamos".
"Necesitaba contar la verdad, sabía que era doloroso porque era desnudarme ante un montón de gente a la que no conozco. Pero lo hice en nombre de la justicia y para que se sepa la verdad. Si yo pude soportar esto 23 años, a lo mejor otra persona con otro temperamento no hubiera salido viva. Ese es mi compromiso como mujer hacia las demás mujeres", agregó con un visible rostro de cansancio pero reflejando su satisfacción por el fallo.
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Foto: Virginia Benedetto / La Capital
Ante la pregunta de cómo seguía su vida, la mujer comentó que "se sigue con esta nueva vida que tengo hace dos años, con mi verdadera vida, con mi familia y con ganas de seguir creciendo en lo personal, con esperanza. Con la sensación inmensa de que se hizo justicia aunque los 23 años no se recuperan, no se vuelve el tiempo atrás. No pude tener a mi hijo ni criarlo, no pude volver a ver a mi papá, estar con mi familia y mis amigos. pero la vida tengo que pensarla de hoy hacia adelante".
Sobre la actuación de la Justicia, mostró su satisfacción: "La sensación que tenemos como sociedad es que la Justicia no actúa tanto. Pero esto lo veo como algo ejemplificador", remarcó.
Y dejó un mensaje a todas las mujeres: "Les digo que pidan ayuda, que no sientan que la única ayuda es una denuncia y nada más, que te acompañen, que te ayuden. Que se animen, que busquen ayuda. Yo viví con un perverso y con las amenazas el miedo te come, pero hay salida". Por último, destacó: "Me mantuvo viva el hecho de tener un hijo y al que no iba a renunciar al menos que estuviera muerta".
Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que lo sea podés contactarte todos los días del año, las 24 horas, con el Teléfono Verde (0800 444 0420). Si no podés llamar, podés escribir a un canal alternativo de Whatsapp llamado Contacto Violeta (341 5 781509). Ante casos de riesgo de vida, se puede llamar directamente al 911 para pedir la intervención de las fuerzas de seguridad.