La ciudad

Los padres no confían en los choferes y exigen control de alcohol en los viajes escolares

Los pedidos a Tránsito se naturalizaron. Esta semana hubo dos casos que obligaron a reemplazar a los conductores

Domingo 08 de Septiembre de 2019

La inseguridad que el estado de los colectivos y de sus conductores genera en los padres de los chicos que realizan viajes escolares motivó un aumento en la demanda de controles. Cada vez con mayor frecuencia se opta por llamar a los inspectores de la Dirección de Tránsito para que realicen tests de alcohol y narcolemia a los choferes. "Si no estamos seguros de que no tomaron nada, el ómnibus no sale", repiten. De este modo, se empezó a naturalizar el pedido formal para que los fiscalizadores se presenten en los lugares de partida de las unidades, de modo de llevar tranquilidad. En lo que va del año se hicieron 40 pruebas de alcohol encaradas por el municipio, casi todas frente a instituciones educativas. Lo llamativo es que 20 de éstas ocurrieron el jueves pasado. El resultado fue positivo en un solo caso. Además, ese mismo día, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) registró otro tripulante incumplidor, quien también estaba a punto de trasladar estudiantes.

El pasado 26 de agosto, el chofer de un colectivo que tenía previsto salir a la madrugada desde la Terminal de Omnibus Mariano Moreno con chicos del nivel primario de la escuela Normal I hacia Capital Federal no superó un alcohotest realizado por el municipio. El conductor del micro fue impedido de viajar y le retiraron la licencia. Mientras tanto, el contingente tuvo que esperar que llegara otra persona para efectivizar el traslado. Justamente, una madre había instado la presencia de los inspectores (ver página 4).

Por otro lado, la CNRT evitó el jueves último que el chofer de un micro especial de escolares manejara la unidad, ya que tenía 0,06 gramo de alcohol en sangre.

En rigor, el tema se retrotrae a un triste episodio ocurrido el año pasado. En las primeras horas del 26 de noviembre, el hombre que iba a conducir el ómnibus que trasladaría a un grupo de alumnos del Colegio La Salle a un campamento en Valle Hermoso, Córdoba, dio positivo alcoholemia positiva: tenía 0,89 gramo de alcohol en sangre, un número calificado como "inédito". En efecto, el control debería marcar 0, tal como lo establece la reglamentación para este tipo de tripulantes.

"Nos citaron en la puerta del colegio a la 1.30. Y mientras esperábamos que llegaran los tres colectivos, una de las madres decidió llamar para que le realizaran el control a los choferes. Era muy importante para nosotros", contó un papá en aquella oportunidad.

Potenciación

La cuestión potenció la preocupación de los padres y, desde aquel momento, comenzaron a solicitarse las pruebas de alcohol a la Intendencia más allá del lugar donde partan las unidades. Las dudas sobre las condiciones en las que están los choferes a cargo de decenas de chicos encendieron el alerta.

Los pedidos se dan básicamente en esta época del año, cuando se llevan a cabo distintos viajes organizados por las escuelas. En el caso de la primaria, los alumnos suelen concurrir a Santa Fe, Paraná, Villa Carlos Paz y Buenos Aires, a partir de cuarto grado; y los secundarios van a Bariloche en quinto año.

"Lo de La Salle del año pasado marcó un punto de inflexión", puntualizó el director de Tránsito, Gustavo Adda, a LaCapital. Y sumó: "Esa situación trascendió mucho y los padres empezaron a convocarnos; antes hacíamos fiscalizaciones aleatorias".

No obstante, el panorama no se circunscribe sólo a los contingentes de estudiantes. Las salidas organizadas por clubes y entidades de jubilados también los requieren. "Ponemos a disposición el Estado con sus recursos", hizo hincapié el funcionario para alentar las solicitudes (ver aparte).

Si bien los resultados no son en extremo preocupantes, evidencian incumplimientos por parte de los choferes. "De las pruebas hechas por nosotros, hubo tres casos positivos (dos de alcohol y dos de narcóticos) el año pasado y una (alcohol) en lo que va de 2019", dijo Adda. Las autoridades quieren evitar que el número del actual período se incremente.

En uno de los casos, el tripulante de un micro de escolares había mascado hoja de coca, una cuestión a veces frecuente en camioneros, pero que manifiesta el metabolito del estimulante.

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