Pandemia

Los grupos de lectura: una vieja costumbre universitaria que vuelve con la pandemia

Obligados por el coronavirus al formato virtual, están integrados por una mayoría de alumnos ingresantes a las distintas carreras.

Domingo 16 de Agosto de 2020

Andrés Carignano tiene 20 años, es de Corral de Bustos y está cursando el tercer año de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Desde finales de marzo, puntualmente por lo menos dos veces por semana, se encuentra por Google Meet con alumnos de primero de la carrera para leer los textos incluidos en el programa de Historia de las Relaciones Internacionales. Los grupos de lectura son una vieja costumbre entre los universitarios, pero con la pandemia se multiplicaron y se llenaron de gente, sobre todo de ingresantes a las carreras. En Ciencia Política, por ejemplo, hay más de cien y cada uno suma entre 30 y 90 personas.

   “Los grupos de lectura funcionaron desde siempre en la facultad, pero nunca tuvieron la masividad que alcanzaron ahora”, señala Andrés y advierte que no sólo funcionan como un espacio académico, sino también de contención. “Son espacios que permiten tener contacto con la universidad, donde se encuentran con los compañeros, comparten cosas y pueden hablar de los problemas que tienen en común”, explica y remarca que justamente esos vínculos son los que se resintieron con el inicio de la crisis sanitaria que interrumpió las clases presenciales en las facultades.

   El grupo de lectura de Historia de las Relaciones Internacionales se puso en marcha a fines de marzo, cuando aún las clases de la materia no habían empezado.

    Y su modalidad fue variando con el paso del tiempo. Las primeras reuniones eran por Zoom y los textos se leían desde el comienzo al final, haciendo pausas en cada párrafo para explicarlos. La aplicación no permitía reuniones de más de 40 minutos y muchas veces se caía en medio de los mejores debates.

   Actualmente, los encuentros se mudaron a la plataforma de Google y ya no es necesario seguir los textos de pe a pa, sino que sólo se abordan los ejes centrales de cada uno.

   “Cuando uno empieza primer año no tiene herramientas para leer los textos universitarios, hasta resulta difícil sacar las ideas principales. Eso se logra en las clases, cuando el docente ayuda a contextualizar y entender lo importante de cada autor”, señala Carignano.

   Pero sobre todo, advierte, los grupos de lectura sirvieron “para aprender todas las cosas que se aprenden en los pasillos de la facultad, volcar las dudas sobre el funcionamiento de las cátedras, plantear las inseguridades, los miedos. Todas esas cosas pasaron por ahí y fuimos llenando los huecos que dejaban la instituciones y haciendo de sostén para que los chicos no queden en el camino”, concluye.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario