La ciudad

Los gastronómicos exigen la libre circulación de autos

El nuevo horario habilitado por la provincia no ayudó al repunte de la actividad. Reclaman medidas urgentes para no cerrar.

Viernes 02 de Octubre de 2020

Pandemia e inseguridad conspiran contra varios sectores económicos que se ven duramente perjudicados. Uno de ellos es el gastronómico. El último horario que habilitó el gobierno provincial, que les permite trabajar hasta las 12 de la noche, no fue lo que esperaban porque advirtieron que "la gente tiene miedo de salir caminando o en transporte público a la noche", explicaron y por eso reclaman que se permita la libre circulación vehicular.

"Es ridícula la medida que tomaron de que nosotros trabajemos hasta las 24, pero la gente no puede salir en auto desde las 20", expresaron empresarios gastronómicos independientes y referentes de las distintas zonas de la ciudad.

Se sienten "castigados" por las medias del gobierno y extremadamente fiscalizados. "Cada agente de control interpreta los protocolos de una manera diferente. Estamos haciendo un gran esfuerzo para abrir y cumplir con todo lo que nos están pidiendo para trabajar y se multiplican las fiestas clandestinas", manifestaron.

Tanto en zona sur, como en el microcentro, en Pellegrini o en Pichincha se enfrentan con la inseguridad como uno de los obstáculos más grandes para que los rosarinos acudan a los bares de noche, y sin el auto propio. Esta última imposibilidad suma un obstáculo más a este sector ya de por sí castigado.

Con seguridad privada

El bar San Antonio, ubicado en avenida San Martín hace más de 50 años está a punto de cerrar. Su dueña, Andrea Roldán, confesó que están "ahogados" y que no dan más. A la crisis económica por la pandemia se le suma la inseguridad. "Para tener las mesas afuera tuve que contratar personal de seguridad", cuenta la mujer, quien reclamó la libre circulación de los autos a toda hora por la ciudad.

"Acá, a las 19.30, cuando cierran los locales comerciales, todo el mundo se vuelve a su casa y la calle parece en toque de queda. ¿Quién va a venir a tomar algo aunque yo tenga abierto el bar con la inseguridad que hay, si no se puede mover en su auto?", cuestionó harta de que se impongan medidas que no le permiten sacar adelante su negocio. "Si al menos nos dejaran aumentar la capacidad del local al 50 por ciento", sugirió.

Y no es ella la única que tomó medidas para que los clientes se puedan sentar tranquilos en la vereda. "A toda hora hay arrebatos. Sobre las veredas de calle San Martín está la bicisenda por donde transitan bicicletas y motos de arrebatadores. Por eso la mayoría de los locales gastronómicos cuenta con personal de seguridad, algunos están vestidos de civil para no intimidar a los clientes, pero eso implica un gasto más", confesó.

Sin veredas

"El sector agoniza", dijo Pablo Mariani, dueño de un local en el centro de la ciudad. Junto con sus colegas, elevó un petitorio a la provincia para que con urgencia se declare la emergencia económica (ver aparte).

El comerciante explicó que la medida de ampliar las mesas en espacios exteriores sirve para unos pocos, porque hay muchos bares en el centro de la ciudad que no cuentan con lugar para expandirse.

Mariani contó que los bares del centro trabajan sobre todo al mediodía, y sumó: "El horario cortado de los bancos y del comercio hacen que la gente ya no almuerce en la zona céntrica y eso nos mató".

Y, ante las últimas habilitaciones que dictó el gobierno provincial, el comerciante opinó: "Es peor estar trabajando que cerrado porque, al venir tan poca gente no llegás a cubrir los gastos que implican abrir el local y tener a los empleados trabajando. Hasta tengo algunos que me plantearon que no les conviene trasladarse hasta aquí", confesó.

Reservas y permisos

Un grupo de gastronómicos con locales ubicados sobre Pellegrini propusieron a la Municipalidad que permitieran circular con auto, después de las 20, a aquellos que puedan presentar una reserva hecha en un local de comidas. Aún no recibieron respuestas, pero suponen que esto podría activar un poco la actividad.

Leonardo Santero, dueño de una tradicional chopería de Pellegrini, describió el fin de semana pasado como "nefasto". Y explicó que en esa zona "se trabaja con familias, que se desplazan en auto para venir a comer o a tomar algo. Cuando prohibieron la circulación de vehículos particulares después de las 20, hicieron que toda esa gente no pudiera salir. Y eso fue lo que vimos, Pellegrini vacía de punta a punta".

"A Pellegrini venís en vehículo y si se lo sacás, dejás de funcionar", manifestó el hombre con gran experiencia en el lugar.

"Todos los gastronómicos entendemos que es importante cuidarse en esta pandemia y por eso cumplimentamos los protocolos a rajatabla, pero si seguimos así yo no creo que subsista más del 50 por ciento de los bares. Yo ya cerré dos de los cuatro locales que tenía", confesó y se unió al reclamo por la ley de emergencia económica.

En la misma sintonía, Jorge Sauan Gorostarzu expresó: "No solo nos hundimos nosotros, sino que mucha gente se queda sin trabajo", y dijo que si sale la ordenanza van a ampliar el espacio de mesas afuera. Al igual que Reinaldo Bacigalupo, de Pichincha, donde esperan con ansias la reglamentación que les permita avanzar sobre el espacio público.

Junto con esto, los dos solicitaron que se revea la medida de prohibir la circulación de autos particulares después de las 20.

Un reclamo cada vez más potente

Además de lo que ya presentó en su momento la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aeghar), comerciantes independientes del sector elevaron un petitorio al gobierno provincial con los siguientes puntos:

• Otorgar una asistencia financiera a los trabajadores, similar al que brinda la Nación con la Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), a través de un depósito bancario o de una tarjeta alimentaria.

• Entregar un subsidio no reintegrable a los establecimientos hotelero-gastronómicos por un monto de 7 mil pesos para afrontar las deudas.

• Extender el período de gracia de los créditos del programa Santa Fe De Pie.

• Diferir el pago de la deuda con la EPE generada a lo largo de este año.

• Ofrecer bonificaciones para el pago del agua y un plan para abonar la deuda devengada del gas natural, sin intereses resarcitorios.

• Eximir al sector hotelero y gastronómico de pagar ingresos brutos por este año, y del impuesto inmobiliario para los inmuebles afectados a la actividad hotelero gastronómica.

• Eximir por este año de los siguientes impuestos municipales: tasa general de inmuebles (TGI), el mínimo del derecho de registro e inspección (Drei) y del aporte al Ente Turístico (Etur).

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