Los centenarios caños de agua no dan más y Rosario se llena de corralitos
La empresa Aguas Santafesinas S.A (Assa) realiza un promedio de 35 reparaciones de caños
pluviocloacales por día, sólo en la red del micro y macrocentro de la ciudad. El problema es que
los caños tienen cerca de 100 años y no dan abasto para cubrir la demanda. Es más, la obra
anunciada el año pasado para paliar la situación, nunca se concluyó, y a medida que las cañerías
dicen basta Rosario se llena de corralitos y transitar es una odisea.
30 de octubre 2009 · 01:00hs
La empresa Aguas Santafesinas S.A (Assa) realiza un promedio de 35 reparaciones de caños
pluviocloacales por día, sólo en la red del micro y macrocentro de la ciudad. El problema es que
los caños tienen cerca de 100 años y no dan abasto para cubrir la demanda. Es más, la obra
anunciada el año pasado para paliar la situación, nunca se concluyó, y a medida que las cañerías
dicen basta Rosario se llena de corralitos y transitar es una odisea.
Los trabajos que se suponía iban a evitar esta situación eran la
construcción de túneles que descomprimirían la carga de las cañerías. La idea era realizarlos en el
tramo que va desde el nuevo Heca hasta Vera Mujica y Córdoba para desembocar hasta el río. La obra
no se terminó y por el momento no hay perspectivas de que se concluya. Desde la empresa señalaron
que “es una cuestión de presupuesto porque es una obra de ingeniería importante”.
En tanto, en el llamado “casco antiguo” de la ciudad, que
comprende el radio de bulevar Seguí, Río de Janerio, Génova y el río, a 15 metros bajo tierra
circula una red de caños pluviocloacales, es decir que transportan agua de lluvia y cloacas. Al ser
el mismo caño para los dos caudales, no dan abasto, se fisuran y terminan por romperse. En ese
radio, las calles más perjudicadas son Maipú y Callao.
En el resto de la ciudad, a partir del siglo XX se empezó a trabajar de
otra manera y en las construcciones más nuevas se colocaron dos cañerías: una para transportar
aguas servidas y otra para la lluvia.
Hundimiento. Que la calzada se empiece a hundir es la primera señal de que hay algún caño roto a
15 metros de profundidad, algo que generalmente sucede luego de una lluvia.
El gerente de Relaciones Institucionales de Assa, Guillermo Lanfranco,
admitió: “Ya sabemos que cuando llueve vamos a tener algún arreglo que hacer”. Cambiar
esos caños supone romper la calzada, quitar la tierra y cavar hasta acceder a la rotura. Al
terminar la tarea, se rellena el pozo, se hace una loza de cemento y luego se coloca la capa
asfáltica.
Lanfranco señaló que cada arreglo cuesta cerca de 5 mil pesos y
“en situaciones normales el trabajo demanda dos semanas”. El funcionario señaló que,
durante la ejecución, “a veces es necesario cortar las calles o cercar una zona para evitar
que los vehículos se caigan dentro del pozo”. Los vecinos opinan que en muchos casos, cuando
se ponen los corralitos, “igual se producen muchos accidentes” (ver aparte).
Obra inconclusa. El año pasado el secretario del Ministerio de Aguas y Servicios Públicos, Hugo
Orsolini, diagnosticó que “la ciudad tiene los desagües al borde del colapso y una lluvia
intensa puede anegar gran parte del centro rosarino”. En ese momento consideró que la red se
había tornado “deficitaria” porque la capacidad de transporte se veía superada.
En ese marco, Assa lanzó un plan de inversión para construir un túnel
pluviocloacal desde Vera Mujica y Córdoba hasta el río para descomprimir las descargas de los
desagües que corren de oeste a este de la ciudad.
La obra, que comenzó en Vera Mujica y Pellegrini (nuevo Heca) llegó
hasta Vera Mujica y Córdoba pero no se ejecutó el tramo final que desagotaba en el río. Desde la
empresa por ahora no parece haber un plan para continuar.
Hasta el momento hay un túnel por Oroño que cruza a los caños
pluviocloacales y alivia toda la carga, depositándola en el río. “La idea fue hacer otro
similar en Vera Mujica con este fin porque Oroño también se sobrecargaba. Este es un proyecto que
existe, pero no hay presupuestos”, aclaró Lanfranco y añadió que “son obras importantes
de ingeniería”.
Las intervenciones de Assa en las calles aumentarán según las lluvias.
El factor meteorológico determina el trabajo y cuanto más agua cae, “sabemos que va a haber
más hundimientos”, dijo Lanfranco. No existe un plan a largo plazo para cambiar las cañerías
por completo y evitar que se sigan produciendo esas roturas. Por el momento, el plan es arreglar
cuando se rompa. l