La ciudad

Los Busi, una familia virtual unida por algo más que el apellido

Cada año se encuentran en un lugar distinto del mundo. En esta ocasión, esta divertida cumbre se realizó en un salón céntrico de Rosario

Domingo 22 de Abril de 2018

El salvoconducto es la letra "s", una sola, porque los hay con dos, o con "z". Desde hace dos años los Busi de todo el mundo, se convocan para compensar la diáspora que los llevó lejos de Italia, donde el apellido remonta varios siglos atrás en los valles de Lombardía. En esta ocasión, el lugar de reunión fue Rosario hasta donde llegó Darío Cavalieri, el impulsor del primer encuentro internacional en la itálica en Brembilla, la segunda cumbre fue en Brasil.

"Salvo contrarietà, stiamo programmando per sabato 21 aprile 2018, il primo raduno dei Busi di Argentina a Rosario in calle Urquiza 1831", rezaba la invitación que recibieron cientos de Busi de distintas partes del mundo, cada uno en su idioma. La consigna es la portación de apellido, luego en las sobremesas distendidas rastrearon la consanguinidad.

El Cavalieri Darío Busi fue el encargado de dar a luz a esta especie de familia virtual, que se referencian en la página web La Casata de "Busi (La Casa de los Busi), que en distintos idiomas, brinda datos sobre actividades, movimientos migratorios, fotos y artículos sobre los encuentros, y hasta el blasón y una torre histórica para acreditar fueros.

En 2012, Darío Busi formalizó sus investigaciones que comenzaron en 1996, y que ubicaron el apellido en 1352, convirtió los datos en un libro y concibió el reencuentro. Envió cientos de cartas de papel a los lugares más remotos donde ubicó el apellido, y recibió casi un millar de respuestas. La ansiedad por desandar los mares que alejaron a sus antepasados de Italia, no era sola suya: el clan Busi había nacido y el 7 de mayo de 2016, se dio cita en el primer encuentro.

En la llanura santafesina

Una de aquellas cartas llegó hasta Aldo Busi, un jubilado rosarino que creció en barrio Sarmiento y sentía la necesidad de conocer más sobre la numerosa familia paterna y materna que ya lograba traducir en un árbol genealógico que lo entusiasmaba. Estampilla y sobre desde Italia, en una época donde en papel sólo llegan facturas de servicios. La emoción aún persiste cuando relata aquel primer contacto hacia la Cumbre Busi. Respondió la carta, no pudo viajar pero se sumó a la iniciativa mundial, era la oportunidad deseada para rendir un homenaje a sus ancestros, de quienes atesora unas pocas fotografía que le llenan el alma, como la de su mamá disfrazada para los bailes en Arroyito.

Con tiempo disponible, en San Nicolás, Marcela Busi, también recibió al postino (el cartero) y junto a otra Busi, Lucía que recibió el mensaje en la zona norte de Rosario, y viajaron a Brembilla. Allí impulsaron a Rosario como sede del tercer encuentro.

La organización comenzó en septiembre de 2017. Marcela, Lucía y Aldo unieron esfuerzos. Fatigaron guías telefónicas, páginas de Facebook y hasta empresas áreas y de ómnibus para que el viaje resultara más barato, gestión que al final no logró. "A cada uno le escribía en su idioma, traduciendo con Google, a veces me salía bien, y otras un poco enredado, pero se entendía", contó Aldo. "Todos respondían y yo volaba, eran momentos de mucha alegría, pero después no todos pudieron viajar, por situación económica o trabajo", explicó.

La fiesta se centró en charlas animadas que parecían conjurar la voz interior que los inmigrantes guardaron para sí, en silencios espesos como la distancia que muchos no pudieron desandar para volver al terruño. Pero acá están sus descendientes, volviendo a cruzar los mares, a través del homenaje y la evocación. Creando vínculos para saldar el desarraigo. "La pasión mueve al mundo", dijo Darío sobre su iniciativa. Y mirando alrededor, todo parecía coincidir.

Una fiesta que estuvo fantástica

Con un otoño veraniego, a las 10 del sábado, los Busi fueron llegando a Rosario y al salón de fiesta desde distintos lugares de Argentina. Desde Italia arribaron Darío y Martín, de Milán y Cerdeña, respectivamente. Adultos mayores, edad madura, jóvenes y niños, la mayoría sin parentesco y sin conocerse personalmente, pero ya confraternizados a través de internet. Después de una bendición, fueron ocupando mesas redondas y la comida los encontró como una gran familia. A los postres, los niños correteaban y a los mayores les costaba dejar la charla con los vecinos de mesa. La emoción final también estaba diseñada con un video, entrega de diplomas y del libro que Darío escribió y repartió a los presentes. Banderas italianas y argentinas, y el blasón del linaje Busi, formaron parte del decorado. "Durante muchos años hice un trabajo muy profundo, descubrí muchas cosas sobre nuestra antigua familia y pensé en compartirlas con todos los Busi del mundo", dijo Darío a La Capital. ¿Cómo compartirlo? Además de internet y las cartas, gestó el primer encuentro histórico mundial de los Busi, en su pueblo de origen, Brembilla. Fueron unas 500 personas pero otros tantos no tuvieron posibilidad económica. "Allí pensé en hacer los encuentros en distintas partes del mundo para explicar nuestros orígenes. Es una locura, pero es mi voluntad", relató.

   "Buscamos el pasado porque es muy importante que el corazón de una persona sepa que hay un legado", afirmó Darío, quien contó que para 2021, volverán a encontrarse en Italia, el lugar de la génesis del apellido.

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