La ciudad

Libros, discos, juguetes y peluquería: el lado B de la devaluación

El alza del dólar no sólo impacta en los alimentos, sino también sobre toda una gama de productos y servicios que dependen de la cotización de la divisa

Domingo 17 de Junio de 2018

La corrida cambiaria de mayo y su continuidad en junio disparó el valor del dólar, de la mano de una consiguiente devaluación del peso. Como siempre en la historia económica del país, pasó poco tiempo hasta que ese movimiento tuvo su correlato en los precios, y la inflación del mes terminó por encima de la media de períodos anteriores.

Si bien los alimentos son un punto neurálgico para cualquier hogar, el alza de la divisa estadounidense también impacta sobre muchas otras actividades que quizás conforman necesidades de segundo grado, pero que no por ello carecen de importancia. Estos sectores tienen, en general, una dependencia mucho mayor de la cotización de la divisa estadounidense, porque tienen fuerte presencia de insumos importados.LaCapital consultó a representantes de diversos rubros para saber cómo fue el impacto.

Todos coinciden en algo: los productos importados subieron casi en la misma proporción que el dólar, entre un 20 y 25 por ciento. Los nacionales los acompañaron con un porcentaje menor, que se ubicó entre un 5 y un 15 por ciento según el rubro. En algunos casos se trata de mercadería a la venta, pero en la rama de servicios son los insumos los que se disparan, por lo que se ven obligados a aumentar las tarifas.

Discos

Alberto "Puchi" Arce, mítico fundador de la disquería Utopía (Maipú 700), especializada en discos importados, aseguró que los compacts de industria extranjera han ido aumentando a la par del dólar, en proporción directa. "Los discos en origen salen en promedio 15 dólares, más impuestos y el flete desde Estados Unidos o Europa te termina quedando en unos 30 dólares", suma, por lo que grafica que para comprar un CD editado fuera del país "tenés que hablar de 600 o 700 pesos para arriba".

En tanto, para los nacionales contó que "de las tres compañías más grandes, Sony-BMG y Universal ya cambiaron las listas, y Warner todavía no lo hizo desde la última devaluación, cuando el dólar pasó a estar 20 pesos". Sin embargo, supuso que una nueva suba está al caer ya que en el último mes pegó otro gran salto hasta los 28. "Los precios subieron un 10, 15 o 20 por ciento", cuenta el disquero, arrojando un piso de 200 pesos y hasta unos 400 para los álbumes nacionales.

Sobre la estrategia comercial para lidiar con esta incertidumbre, refirió que intentan "a veces sacrificar un poco el margen para que al cliente no le resulta inalcanzable, pero tampoco se pueden hacer milagros porque uno tiene una serie de gastos fijos que cubrir".

En tanto, los vinilos -que volvieron a estar en boga entre los melómanos- rondan los 600 pesos, tanto para importados como nacionales. "Acá se está fabricando nuevamente algo, pero la viveza criolla hace que los pongan al mismo valor que los extranjeros", lamentó.

Juguetes

En el rubro juguetes, Francisco "Coco" Benzi, titular de la cámara rosarina del sector, dijo que "el aumento fue muy relativo". El propietario de Gulliver detalló que los artículos importados subieron entre 5 y 15 por ciento, y los nacionales de un 5 a un 10 por ciento, porque en ellos el dólar tiene menos influencia. "Hay empresas que subieron un 18 por ciento y después mandaron otra lista de precios corregida donde lo bajaban a un 10 por ciento. Primero se asustaron, y después se dieron cuenta de que así no le podían vender a nadie", indicó.

Benzi explicó que aún no han sentido tanto el efecto porque todavía tienen mercadería que se compró antes de la devaluación. Recién sabrán el verdadero impacto cuando lleguen las listas de precios previas al Día del Niño, en agosto, y se tengan que stockear de juguetes. "Ahí veremos qué pasa, porque el dólar todavía no parece haber tocado techo", advirtió.

Instrumentos musicales

"Desde que empezó a fluctuar el dólar constantemente se van ajustando los precios", dijo por su parte José Carlos Oliveira, de la reconocida casa de instrumentos musicales ubicada en la esquina de Urquiza y Entre Ríos. Aseguró que algunos importadores "tienen listas directamente en dólares, y usan el tipo de cambio del día", y los que las confeccionan en pesos "las actualizan todo el tiempo, incluso varias veces en una semana".

Oliveira señaló que si bien trabajan en la moneda argentina, "la mercadería está totalmente dolarizada", y en su local utilizan un sistema informático que actualiza automáticamente los precios. Según informó, los artículos fabricados fuera del país acumulan en el último mes una suba del 20 por ciento, mientras que los nacionales no superaron el 15 por ciento.

Libros

En cuanto a los libros, Natalio Rangone, al frente de Oliva Libros (Entre Ríos al 500), relató que "los aumentos se dan por lo general cada 3 meses y corren a principio de mes, por lo que las editoriales, importadoras o distribuidoras te avisan con semanas de antelación. Esta vez fue una lluvia de e-mails luego de la corrida cambiaria de mayo avisando que venían los aumentos fuertes a partir del 1 de junio", repasó para ilustrar el impacto.

   Los libros importados que maneja la librería son de editoriales españolas, chilenas y mexicanas. Estos libros, que apuntan a un público más puntual y algo especializado aumentaron "un 20 por ciento y tal vez más. Hoy están, en promedio, entre 750 a 1000 pesos", apuntó Rangone. Por su parte, las editoras de títulos nacionales de público más masivo, como Planeta o Sudamericana, aumentaron un 10 por ciento. "Ese tipo de libros más mainstream promedian los 450 pesos", indicó el librero.

   Hay otros más caros, por supuesto. Por ejemplo, los "Cuentos completos", de Juan José Saer, salían 545 pesos y el nuevo precio es 600. En tanto el voluminoso "Diarios (1954-1991)", de Abelardo Castillo, cotiza hoy a 750 pesos. Sin embargo, también hay sellos rosarinos que tienen sus ejemplares (más dedicados a rubros específicos, como poesía) en los 220 pesos.

Peluquería

Otros rubros como peluquería también se vieron afectados, porque utilizan muchos productos importados. "Lo que viene de afuera aumentó un promedio de 15 por ciento en mayo,y lo nacional quizás subió un poco menos, un 12. La diferencia es que lo importado ya había subido otro 15 por ciento en marzo y lo que se produce acá, no", explicó Ana Luz Vismara, del estudio de peluquería Croma. La estilista aclaró que, por las características de su local, utilizan pocos productos de origen argentino: "Usamos alguna marca de color fantasía, el resto es todo importado, en especial decolorantes y tinturas".

   El impacto en el precio del consumidor es inevitable: "Lo que yo hago, y por lo que converso con otros colegas sé que casi todos se manejan así, es absorber una parte del aumento que nos traen los proveedores. Si vino un 15 por ciento, aumento un 10 por ciento y el otro 5 lo retraso unos meses. Este es un rubro que está muy saturado, con mucha competencia, entonces no se puede descargar todo al consumidor final", describió. Y agregó que la crisis económica está teniendo un impacto muy visible sobre la actividad en general: "Este tipo de cosas son las que primero se cortan, la gente prioriza otros gastos y retrasa la periodicidad con la que viene, o directamente deja de hacerlo", apuntó.

   Además, en su caso señaló que utiliza el incremento en los insumos como parámetro para subir los salarios de las empleadas, en una tarea que tiene mucho peso de la mano de obra, lo que agrega otro componente que presiona sobre los precios. Para tener una referencia, Vismara dio detalles sobre los tres servicios que más eligen los clientes, que son tanto hombres como mujeres: "El corte a partir de los 390 pesos, la decoloración desde dos mil lo más básico, y el color arranca en los mil pesos".

   El dólar continúa su carrera ascendente y el fenómeno sigue empujando los precios, tanto de los productos importados (en mayor medida) como de los nacionales. Los comerciantes se ven entre la espada y la pared porque saben que trasladar todo a precios es el camino más rápido para quedarse sin clientes, que tienen cada vez menor capacidad de consumo. Por ahora nadie encuentra cómo salir por arriba de este laberinto.

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