Luego de tres meses de parate, las unidades de la Línea Q volvieron en los últimos diez días a prestar servicio y, al menos por ahora, "ninguna de las unidades registraron inconvenientes con las baterías", señalaron desde la Secretaría de Movilidad, justamente sobre el punto que la había obligado en enero pasado a sacar de la calle los colectivos. En lo que lleva de servicio, la línea transportó un promedio de 2 mil pasajeros por día y aunque no termina de resolver los problemas "de fondo", su llegada nuevamente hasta el Centro Universitario Rosario (CUR, conocido como La Siberia) fue bienvenida, ya que los estudiantes estaban entre los usuarios que más reclamaban su retorno al recorrido y más aún con el inicio de las actividades en las facultades. Sin embargo, planteó la duda de todos: "¿Qué va a pasar cuando vuelva a hacer calor en Rosario?".
La vuelta se planificó para los primeros días del mes y se concretó el primer lunes hábil, que fue el 8 de mayo pasado. Desde entonces, los colectivos comprados especialmente en Rusia en 2017 en el marco de un plan de recuperación de la red de trolebuses de la ciudad ya transportaron en estos días unos 17 mil pasajeros, según detallaron.
Así, desde Movilidad estimaron que a diario la Q volvió a transportar unos 2 mil pasajeros desde su retorno al recorrido, aunque con bajas esperadas durante los sábados y domingos. Lo más importante, indicaron, es que, ya con otras temperaturas y lejos de las máximas superiores a los 40 grados que en enero sacaron de servicio las baterías que no estaban preparadas para funcionar en ese contexto, "no registraron inconvenientes" en estos diez días.
"Los reportes técnicos son normales", marcaron desde el municipio, lo que les permite a los coches realizar sin problemas la parte de su recorrido sobre avenida Francia que debe hacerse en forma autónoma y fuera de la red de tendido eléctrico (catenarias), es decir funcionando en base a la energía de las baterías que fueron las que se vieron afectadas durante la temporada de verano, lo que abrió una amplia polémica sobre la decisión de su compra.
Así, sin problemas, las unidades hacen el recorrido que va desde colectora Juan Pablo II y Francia, tomando por Francia, Mendoza, Alem y Cerrito, hasta llegar justamente al centro universitario de Beruti y Riobamba; en tanto retorna por Riobamba, Necochea, 3 de Febrero, 1º de Mayo y San Juan para luego tomar hacia el sudoeste nuevamente a través de Francia, Arijón y Ovidio Lagos, y finamente llegar a la punta de línea en la colectora de Juan Pablo II y Francia.
Algo de alivio para los estudiantes
Aunque no terminó de solucionar todas las falencias de movilidad que tienen en la zona, la vuelta de esta línea de trole dio respuesta -al menos en parte- a los estudiantes de las facultades que funcionan La Siberia, que llevaban varios meses reclamando el retorno de este servicio, así como también de otras líneas de colectivos que tradicionalmente llegaban a la zona y que fueron retiradas durante la pandemia.
"Cualquier línea que vuelva aporta y mejora la llegada y la movilidad", dijo a La Capital Enzo Balbuena, dirigente de la Federación Universitaria de Rosario (FUR) y una de las voces que en los últimos meses venía reclamando por las mejoras en el transporte a la zona y, más aún, con la reactivación de todas las actividades académicas en un 99 por ciento en forma presencial.
Si bien reconoció la que Q no aporta "un cambio sustancial porque aún hay líneas que siguen sin llegar y porque la frecuencia que tiene no es tan buena como la de la K", admitió que "este servicio le da a los estudiantes de las zonas oeste y sur de la ciudad una mayor facilidad para llegar".
"Cualquier línea que vuelva a funcionar aporta", afirmó, aunque no dejó de plantear una de las dudas que por estos días se instala: "¿Qué va a pasar cuando vuelva a hacer calor en Rosario? ¿Esta es una solución a corto plazo o cuando esto vuelva a suceder se van a reemplazar los colectivos por otros que no tengan este problema?".