La ciudad

La pasión por distinguir personalidades: Rosario ya tiene 543 y no para de sumar

¿Qué tienen en común el remero Hugo Raúl Aberastegui, el músico Bob Dylan y el poeta Rafael Alberti? Poco, pero todos son parte de la lista de personalidades destacadas por el Concejo Municipal.

Domingo 01 de Junio de 2014

¿Qué tienen en común la artista Emilia Bertolé, el actor Carlitos Balá, el especialista en otorrinolaringología Manuel Tomás Barberán, el remero Hugo Raúl Aberastegui, el músico Bob Dylan y el poeta Rafael Alberti? Poco, pero todos son parte de la lista de personalidades destacadas por el Concejo Municipal. La nómina suma 543 nombres y sigue creciendo, al punto de que algunos ediles ya plantearon sus críticas por la falta de criterio a la hora de proponer algunas deferencias. "En poco tiempo, no va a existir un rosarino que no sea distinguido", sostienen.

Sólo durante la semana pasada los ediles acordaron la entrega de nueve distinciones: el jueves Gary Vila Ortiz fue declarado poeta y periodista distinguido post mórtem, el miércoles la escritora Immaculée Ilibagiza (sobreviviente del genocidio de Ruanda) recibió su diploma de visitante distinguida, el lunes fue el turno del Banco de Alimentos Rosario y Graciela Fernández Meijide, el sábado de Osvaldo Bazán.

Y durante la sesión del jueves 22 se avaló también el reconocimiento de Norma Pons como ciudadana distinguida post mórtem, de Rogelio Pontón como economista distinguido post mórtem y de diplomas de honor para Nanci Verónica Rango, integrante de la comisión de derechos de la mujer del Colegio de Abogados, y para la revista "Rosario, su historia y región". Aunque, claramente, la gentileza que desató polvareda fue la propuesta de los concejales Ana Martínez y Alejandro Rosselló (PRO) de homenajear a Ricardo Arjona como visitante distinguido "por su compromiso social".

Los requisitos. La ordenanza que reglamenta las distinciones que entrega el Concejo Municipal fue aprobada en 1999 con el objetivo de "perfeccionar y reordenar" los honores que "otorga el municipio a sus ciudadanos más destacados" y evitar "confusión de criterios y decisiones erráticas".

Tras varias modificaciones, se fijan cuatro tipos de reconocimientos según los méritos de los destacados: diploma de honor (para quienes mediante una acción puntual, específica y acotada en el tiempo hayan exhibido talentos o virtudes en el ámbito deportivo, cultural, social o científico), ciudadano o institución distinguida (personas o entidades que por su trayectoria o desempeño en un ámbito determinado se destaquen en beneficio de la comunidad) y, finalmente, ciudadano ilustre (personas que hayan demostrado meritoria y dilatada actuación en defensa del bienestar y los intereses de la comunidad, exhibiendo además en su vida pública, profesional y privada un comportamiento que pueda señalarse como ejemplo para las generaciones futuras).

Los postulantes pueden ser propuestos por concejales o particulares con el aval de personas o entidades de trayectoria en la metié del candidato y sólo en el caso de los ciudadanos ilustres las propuestas pasarán por el veredicto de un comité evaluador integrado por "personalidades de la cultura, la ciencia, la educación, etc", un concejal y un representante del Ejecutivo.

De esta forma, Rosario reconoció a 543 personas e instituciones. Según la nómina de personalidades que figura en la página web del Concejo Municipal, los ciudadanos y ciudadanas (ilustres, distinguidos y solidarios) suman 149; los visitantes (también ilustres y distinguidos) son 108; el resto, unos 257 mortales, son deportistas, músicos, religiosos, abogados o médicos distinguidos.

Para el bronce. La comisión de Gobierno es la encargada de recibir y aprobar el reparto de galardones. Para su presidente, Jorge Boasso (UCR), "las distinciones son caricias que la ciudad les brinda a personas destacadas en su actividad" y, además, "en el 99 por ciento de los casos son muy merecidas". Una probidad que, asegura, está garantizada en el hecho de que ningún diploma se otorga sin el consenso de todos los integrantes de la comisión.

Sin embargo, la mirada de otros concejales es diferente. María Fernanda Gigliani (PPS) no disimula su disconformidad con lo que señala como una falta de criterio de los concejales al momento de entregar las distinciones. "En un momento van a existir más ciudadanos distinguidos que comunes, se ha bastardeado y se ha descalificado el reconocimiento, y esto también es injusto para quienes acceden a él", afirma y confiesa: "Desde lo institucional me dio mucha vergüenza que discusiones como la de Arjona invisibilicen el trabajo real de muchos concejales".

Roberto Sukerman (FpV) no es menos crítico. "Elegir a quien distinguir es parte de la responsabilidad política de cada concejal. Muchas veces parece que la decisión se basa en las páginas de espectáculos de los diarios, o la lista de famosos que vienen a la ciudad a los que se les entrega un reconocimiento para sacarse una foto", apunta.

Ambos concejales remarcan que, en ese marco, manifestar su oposición frente a la postulación de algunas figuras no es fácil. O, al fin y al cabo, ¿quién está dispuesto a ganarse la antipatía de un candidato o las personas o instituciones que lo proponen?. Eso sí, dicen, hay límites: por ejemplo la postulación de personas cuestionadas por tener relaciones con la última dictadura militar.

Siempre emotivas, las ceremonias donde se entregan los diplomas inscribieron varias anécdotas que quedaron reflejadas en LaCapital. Cuando el escritor Adolfo Prieto agradeció la deferencia reconoció con tono jocoso que leyó detenidamente el decreto de su nombramiento y encontró algunos errores.

Los humoristas Caloi y Quino tampoco se privaron de bromear cuando se los distinguió como visitantes ilustres. En el acto, el creador de Clemente se preguntó en voz alta "¿No será visitante ilustrador?" para luego interrogar: "¿Pasa poca gente por Rosario?". A lo que Quino reconoció que le parecía "raro" el homenaje porque nunca se había referido en sus trabajos a la ciudad.

El Che, eje de una gran polémica

Una de las declaraciones de ciudadano ilustre que despertó mayor polémica fue la de Ernesto Che Guevara. La postulación del líder de la revolución cubana fue impulsada por el ex edil del socialismo auténtico Alberto Cortés y desató un fervoroso debate sobre el compromiso con los ideales y la legitimidad del uso de la violencia para conquistarlos. Finalmente el rosarino más famoso se convirtió en ilustre en octubre de 2002.

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