La ciudad

La obesidad infantil encabeza las consultas sobre nutrición pediátrica

Uno de cada cuatro alumnos de Rosario padece sobrepeso sin distinción geográfica Para los médicos, el origen de la enfermedad está en los hábitos de vida poco saludables. La discriminación frontal, o encubierta en los pliegues sutiles de una broma, tiene un efecto mortífero sobre la psiquis de los más pequeños: la primera víctima será la autoestima, la segunda su organismo.

Domingo 04 de Enero de 2009

"Gordo, vos andá al arco". Más que estrategia de juego la frase puede esconder la contundencia de un misil. La discriminación frontal, o encubierta en los pliegues sutiles de una broma, tiene un efecto mortífero sobre la psiquis de los más pequeños: la primera víctima será la autoestima, la segunda su organismo. La obesidad infantil está en ascenso y en las áreas de nutrición de efectores públicos y privados ya representa el 70 y el 50 por ciento de las consultas respectivamente.

"Se habla de la obesidad como la nueva epidemia del milenio y no les es ajena a los niños", acuñaron Humberto Fain, Silvia Del Cerro y Analía Cabrera, del Servicio de Nutrición del Hospital de Niños Víctor Vilela. En la actualidad, el sobrepeso afecta por igual a todos los sectores sociales aunque disparado por diferentes factores. "Antes se suponía que este problema tenía que ver con los ámbitos acomodados y con los chicos sedentarios, hoy está generalizado", acotó el profesional.

Sedentarismo, distorsión alimentaria y conductas poco saludables se conjugan para potenciar el problema que atrae la mirada de especialistas y autoridades. El alerta llegó con un censo de talla y peso que en 2003 impulsó la Secretaría de Salud Pública para rastrear las consecuencias de la por entonces reciente crisis socioeconómica.

Resultados. El estudio, que involucró a 135 escuelas públicas y 111 privadas, midió talla y peso en los ingresantes al primer año de las escuelas públicas y privadas y con sus resultados llegaron las primeras sorpresas: uno de cada cuatro alumnos, tenía sobrepeso y obesidad sin distinción de ubicación geográfica. "La situación no se modificó y hoy el tema representa el 70 por ciento de las consultas en el área de nutrición del Vilela", explicó Fain.

Más acá en el tiempo la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, (ENNyS) de 2007 confirmó la tendencia, el estudio detectó que ya para el rango de 6 meses a 5 años, la obesidad alcanzaba al 7,3 y 4,5 por ciento de los niños según tuvieran o no satisfechas sus necesidades básicas. "No hay una edad de mayor impacto, el problema se ve a lo largo de toda la infancia", dijeron los especialistas.

De la importancia que adquirió el tema también dio cuenta el panel "Obesidad Infantil y adolescente, sus comorbilidades cardiometabólicas", en el marco del VIII Congreso Argentino de Obesidad y Trastornos Alimentarios que se realizó en Rosario a fines de octubre.

Desandar los caminos que llevaron a plantear a la obesidad infantil como un problema no es tarea sencilla. "Cuando le decimos a los papás que sus hijos deben caminar al menos media hora por día si no pueden hacer algún deporte, nos responden que es muy difícil porque el barrio es inseguro", explicó Fain.

Más aún, también hay que desmontar las estrategias publicitarias y consumistas que tienen en los niños los destinatarios más vulnerables. "Hay casas en las que no faltan gaseosas de determinado monto y en cambio no compran leche", explicaron desde el área nutrición del Hospital Vilela.

Aumento de enfermedades crónicas no transmisibles sobre todo en la adultez temprana (diabetes, patologías coronarias e hipertensión arterial, entre otras) es el horizonte casi ineludible de los niños obesos o con sobrepeso. Pero antes de la incidencia orgánica la discriminación cala profundo en la estima de los pequeños que por lo general se convierten en blanco de las burlas de sus compañeros.

“Muchas veces los padres llegan a la consulta porque los chicos se sienten mal”, comentó Fain aunque aclaró que la obesidad va más allá. “Es una enfermedad”, definió categórico y señaló que para enfrentarla ya existe una ley para cuya aplicación aún están pendientes caminos largos y sinuosos.
  “Si un chico llega a la adolescencia con obesidad tendrá un 60 por ciento de probabilidad de ser un adulto obeso, por eso es fundamental el trabajo preventivo durante la infancia”, fundamentó Fain. Para Cabrera y Del Cerro, no sólo los niños con sobrepeso forman parte del problema: “da la sensación de que todos los chicos están comiendo mal”.

Hábitos y mitos. ¿Dónde se aprende a comer? Los profesionales son taxativos. Es en el marco familiar donde se afianzarán las conductas positivas o no acerca de los alimentos. “Si en una casa no se cocina pescado porque deja olor, o no hacen verduras porque llevan tiempo o no priorizan la actividad física, los niños copiarán esos modelos”, aseguraron y alertaron a no convalidar el difundido presupuesto que asociaba la obesidad a la salud.
  Según Fain, el 30 por ciento de la publicidad emitida durante los programas infantiles es para promocionar dulces, snacks o gaseosas. Sin contar que un espacio similar está destinado a promover otros programas que acercarán un nuevo segmento publicitario de ingestas calóricas. ¿Cómo interrumpir esta cadena poco saludable? “Sacando al chico a caminar al menos media hora por día”, aconsejó Fain.

Generalizado. Para el vicepresidente de la Sociedad Argentina de Pediatría, Omar Tabacco, la incidencia de la obesidad tiene un registro a nivel mundial. Menor actividad física y consumo creciente de calorías confluyen en una ecuación de alto riesgo dispuesta a disparar sus enfermedades metabólicas asociadas.
  “La obesidad tiene relación directa con malos hábitos de vida, esta es la génesis de la enfermedad en el 97 por ciento de los casos”, explicó Tabacco. Y concluyó que por tener este origen es razonable pensar en la prevención, hecho que debe darse desde la infancia. “Por lo tanto, de ser un problema mundial pasa a una cuestión particular de la pediatría”, aseguró.
  Según Tabacco, desde esta perspectiva, el objetivo básico es generar hábitos que puedan conjurar el sobrepeso en su edad adulta. “Recibo tantas consultas por talla y crecimiento como por sobrepeso, antes lo tradicional era ir al médico cuando el chico no aumentaba”, explicó.
  Además, aseguró que la prevención en pediatría tiene relación con el “gesto y la actitud del médico encargado de hacer reflexionar sobre los hábitos saludables”. En su opinión, será el profesional el encargado de atraer la atención de la familia sobre el lugar que ocupa la actividad física, la computadora y la televisión entre otras conductas de la vida cotidiana.
  Para Tabacco, hay íconos sociales que mortifican al niño con sobrepeso, por ejemplo ser exitoso y diestro en los deportes. “Incluso la misma familia suele marginar a los niños con sobrepeso, hay que estar muy atentos a este aspecto”, enfatizó.

B arbie

La mamá llegó a la escuela de improviso y encontró a su hija en un rincón. Quieta, más vale inmóvil, mirando la actividad del resto de sus compañeros. "Están jugando a las modelos y no me dejan", respondió dolorida la nena que había quedado a un costado por no dar con el tipo Barbie. Ocurrió en un aula de Rosario y no es el primer caso.

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