Un desafío pendiente para el Estado
Los tres casinos de la provincia generaron durante 2021 ingresos a las arcas oficiales por más de $1.767 millones, tal como se desprende del último balance de la Caja de Asistencia Social de la Provincia. A pesar de la indudable relación entre dicha actividad y la ludopatía, no existe en el ámbito público "una oferta de trabajo para su atención específica", según contaron María Juliana Bottaini y Gabriela Ratti, también integrantes de la Red Ludopatía Rosario. La única ventanilla que ofrece el Estado es la Agencia de Prevención del Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones, cuyo presupuesto -$326 millones para el ejercicio en curso- resulta acotado para atender una demanda que incluye también estupefacientes, alcohol y tabaco, entre otras problemáticas.
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María Juliana Bottaini, Adrián Secondo y Gabriela Ratti, integrantes de la Red Ludopatía Rosario
La Capital
De las entrevistas realizadas por La Capital se desprende el enorme desafío que representa la atención de esta enfermedad, definida por la Organización Mundial de Salud como el trastorno caracterizado por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, los cuales dominan la vida del enfermo en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares.
De movida, alguien debe reconocerse como enfermo, con todas las dificultades que ello implica. No resulta casual el bajísimo número de personas registradas en el programa de autoexclusión -280 en Rosario, 160 en Santa Fe y 30 en Melincué-, quizá la herramienta más conocida de la lucha contra la ludopatía. Se trata de una iniciativa que, en teoría, permite a los casinos rechazar el ingreso a sus salas de juego. Sin embargo, las fuentes consultadas para este artículo coinciden en señalar dificultades para garantizar su funcionamiento.
"La autoexclusión no funciona", dijo tajante el ex diputado nacional Fabián Peralta, de los pocos que desde el ámbito político se preocuparon por el tema en estos años. Su opinión coincide con la de los profesionales de la Red Ludopatía Rosario, quienes conocen de primera mano casos de inscriptos al registro que lograron ingresar al recinto sin mayores dificultades.
Este medio buscó contrastar esa versión con la de Casino Rosario SA -la firma detrás del complejo City Center-, pero desde su área de prensa indicaron que todo lo relacionado con el juego responsable debía ser informado por Lotería de Santa Fe.
Cattaneo, vicepresidente ejecutivo de la Caja de Asistencia Social de la Provincia, admitió que el programa de autoexclusión resulta "técnicamente complejo", por lo que de lo que tratan en la materia es de "darles herramientas a los concesionarios y a la gente para evitar los efectos de la ludopatía". Cuando se lo inquirió sobre mayores detalles de los programas puntuales, respondió que "no tienen un presupuesto específico", sino que "todo el accionar de la Lotería está enmarcado en esos principios".
El funcionario provincial, quien aseveró que los programas de atención recaen sobre la Agencia de Prevención del Consumo de Drogas y Tratamiento Integral de las Adicciones (Aprecod), se encargó de destacar que Lotería certificó recientemente el nivel 1 del marco de juego responsable de la World Lottery Association, una organización internacional que nuclea a los principales referentes del sector.
Tratamiento complejo
Desde la Aprecod reconocieron la dificultad en el abordaje de la problemática, pero resaltaron que "desde hace un año" pusieron en funcionamiento un 0800 que amplió los canales de ayuda estatales. Entre llamados y atenciones en el flamante Centro de Atención Inmediata (ubicado en España 1455), se reciben unas 250 consultas mensuales, de las cuales apenas el 2% se vincula con la ludopatía.
"Para nosotros es problemático cualquier consumo que esté desregulado", explicó la titular de la Aprecod Camila Bettanin, quien aseguró que el tratamiento de la adicción al juego se presenta complejo. "¿Cómo desde el Estado se ayuda a quien no pide ayuda?", se preguntó, en relación a un hecho admitido por varios de los entrevistados: el ludópata rara vez pide ayuda solo, sino que requiere de un tercero.
"Generalmente los que vienen los trae la familia", comentó Adrián Secondo, uno de los directores de la Red Ludopatía Rosario, que integra a profesionales del psicoanálisis desde la que se intenta "contener, alojar, limitar el desenfreno y el abismo al que puede conducir esta adicción".
La Red trabaja de manera privada, sin ayudas o subvenciones estatales. Es una opción para quienes pueden pagar tratamientos que parten de los $2.000 por sesión semanal. En el consultorio, de lo que se trata es de indagar sobre cuál es la satisfacción que produce el juego.
"Se pone en juego algo del sufrimiento del sujeto, como que repite o actúa jugando y perdiendo. El anzuelo ahí es que se puede ganar alguna vez, pero después se pierde todo el tiempo", comentaron las también integrantes de la red Bottaini y Ratti, quienes dijeron que "hay que buscar en la propia historia del sujeto en terapia, para saber qué está repitiendo".
Para las profesionales, la presencia del casino no incrementó necesariamente la ludopatía, pero sí la "facilitó", de la misma forma que lo hacen las nuevas tecnologías con las apuestas virtuales. Para Secondo, en cambio, la inauguración de la sala de juegos en 2009 "profundizó" la problemática: "Si hacés una oferta de juego vas a generar una sintomatología relacionada con ello", justificó.
La ludopatía - 13 años del casino en Rosario
Grupos de autoayuda
Por fuera de la débil atención estatal o el tratamiento en consultorios privados, quienes padecen esta enfermedad tienen como alternativa los grupos de autoayuda, que en Rosario funcionan en ámbitos religiosos.
Jugadores Anónimos (JA) de Rosario es el nombre informal que tienen los grupos que se reúnen en la iglesia Santa Rosa de Lima (lunes y viernes, de 19 a 21) y en la parroquia Santísimo Sacramento (miércoles, de 19 a 21)
"El único requisito para ser miembro de JA es tener el deseo de dejar de jugar. No se requieren cuotas ni honorarios para ser miembro", indican desde la organización, un ámbito que funciona antes como un grupo de contención que como un tratamiento, pero que resulta útil a muchas personas.
Uno al que le funcionó participar de estos encuentros es el reconocido periodista Nicolás Cayetano, quien en el podcast del rosarino Migue Granados confesó su adicción al juego: "(Jugadores anónimos) me salvó la vida", admitió. El caso sirve como ejemplo de lo que sucede en Rosario, donde fuentes anónimas relataron la dinámica pero prefirieron no ahondar en trayectorias personales.
Al igual que como sucede en las películas, JA se mueve como un grupo de autoayuda, donde las personas se sientan en ronda y cuentan sus casos. Es a través de la escucha que se genera un aprendizaje, que para algunos resulta crucial.
Otro grupo de autoayuda que existe es el destinado a la contención de familiares de ludópatas. "Nosotros nos sentimos muy afectados por la enfermedad, que no se puede curar, sino simplemente detenerse", contó Graciela F., una de las referentes de Juganon, una organización no gubernamental con presencia nacional.
Una enfermedad silenciada
En los 13 años que lleva de funcionamiento el casino de Rosario, no se registra ningún material elaborado por el Estado en función de cuál fue el impacto real respecto de la ludopatía. Ni del propio Ejecutivo -que promovió su radicación- ni tampoco de la Universidad Nacional de Rosario, cuyos integrantes no mostraron interés en profundizar sobre la problemática. Tampoco, salvo contadas excepciones, se escuchan proyectos de legisladores vinculados a la lucha contra esta enfermedad, que todos admiten como instalada en la sociedad pero a la que se le presta escasa atención.
(Los casos introducidos al principio de este artículo fueron recolectados en el marco de las entrevistas realizadas para el trabajo “TRECE: un especial de La Capital a 13 años de la inauguración del casino de Rosario”)