Con forma de Papa Noel, de valija antigua, con manos pequeñas y adultas dibujadas en los laterales y con lindos y coloridos moños en el frente. Así de distintas pero igual de solidarias son las 2.600 cajas que familias, grupos de amigos, parejas y compañeros de trabajo armaron con el claro objetivo de que la mesa navideña no falte en ningún lugar de la ciudad. En el rótulo de cada una figuran los nombres de niños y niñas en estado de vulnerabilidad que concurren a distintas instituciones y la ONG Nochebuena para Todos Rosario sirvió de nexo para que ellos y su familia puedan tener una cena navideña.
Así, Isabella, Franco, Benjamín, Franchesca y muchos más recibirán las cajas que armaron tantas manos anónimas. Cada una incluye productos que permitirán preparar una cena con entrada (galletitas y snacks), plato principal (budín de arroz con atún), postre (duraznos en almíbar y cocktail de frutas) y brindis (budines, turrones y confites). Además se agregan cartas con mensajes, dibujos, regalos para cada integrante de la familia, adornos navideños, manteles, servilletas y vajillas descartables.
Las impulsoras de esta iniciativa son las integrantes de Nochebuena para todos Rosario, un grupo de 15 mujeres que hace 17 años decidió plasmar en esta ciudad una experiencia que se realizaba en Buenos Aires.
Comenzaron organizando cajas navideñas para 40 familias en la parroquia San Vicente de Paul, en el barrio Puente Gallego, y ayer estaban felices porque en esta edición ya crecieron a 2.600 y habían llegado a más de 3 mil antes de la pandemia.
Para llevar adelante esta movida solidaria ellas son el nexo con instituciones como Conin (que trabaja contra la desnutrición infantil), Cáritas, Faohp (Fundación Argentina Onco Hematológica Pediátrica) e iglesias evangélicas que aportan datos de chiquitos que concurren a sus centros de asistencia.
De este modo, la ONG sale a la búsqueda de voluntarios que quieran armar una caja navideña para cada uno de ellos. Una vez que se acepta la idea, entonces se aportan datos de cuántos integrantes tienen las familias de los niños, lo que le permite a quienes quieran colaborar comprar regalos acordes para cada uno de ellos.
“Es una experiencia muy linda que cada año crece más. Se suman grupos de amigos y compañeros de trabajo que arman la cena navideña para la familia que se les asigna. Realmente es la oportunidad de poder ayudar en algo a un montón de familias a las que se les hace muy difícil conformar una mesa navideña”, señala Cecilia Latorraca, coordinadora general de la ONG mientras no para de recibir cajas en el salón Metropolitano.
Experiencias
Ayer allí era un incesante ir y venir de gente que llegaba con las cajas, los scouts colaboraban con la logística, muchos se emocionaban, sacaban fotos y se sumaban a una experiencia maravillosa. Una experiencia que se replica año y que genera múltiples anécdotas. Como la de una embarazada que una vez escribió una carta de agradecimiento porque dentro de la caja que alguien había armado para su pequeño hijo había incluido un camisón y un par de pantuflas para que ella usara el día del parto. “Nunca había tenido un hijo vestida con camisón y pantuflas”, le escribió a su anónimo benefactor.
Un pequeño mimo que cambió aquella Navidad y que sin dudas se replicará en ésta, ya que dentro de las 2.600 cajas que logró congregar la ONG hay dibujitos y regalos que le sacarán una sonrisa a muchos a quienes la solidaridad les permitirá tener una cena navideña.