La Ciudad

La génesis del movimiento feminista en Rosario en las imágenes del 8 marzo de 1986

La Facultad de Humanidades y Artes de la UNR rescata y visibiliza ese momento a través de un documento de su Comisión de Género y Disidencias en adhesión al Paro del 8M

Domingo 07 de Marzo de 2021

Era 8 de marzo. La esquina fue la de San Martín y Córdoba. La democracia recién se estrenaba: 1986. La organización Unidas, un grupo de mujeres que comenzaba a encontrarse y debatir lo que les pasaba “por ser mujer”, como lo recuerda Mercedes Simoncini, hizo una de las primeras intervenciones callejeras por el Día de la Mujer, acompañadas del Movimiento de Liberación Homosexual (MLH). Megáfono en mano y con el pañuelo atado bajo el mentón aparece en la imagen Esperanza Labrador, militante por los derechos humanos y Madre de Plaza de Mayo, que había llegado hasta allí a través de su vínculo con integrantes del MLH. A su lado una jaula que simbolizaba la opresión del espacio doméstico, las notas de la violencia machista, de las que eran abusadas y asesinadas, aunque por entonces no se hablara de femicidios, y un poco más allá la irónica imagen de "Soy la Reina del Hogar”. “La reacción me acuerdo fue bastante amigable, no hubo agresiones, cuanto mucho pasaban de largo y te ignoraban”, apunta Simoncini, trabajadora social e histórica militante feminista.

El ejercicio de memoria sobre esos años donde se terminaba la última dictadura cívico militar, se iniciaba el proceso de recuperación de la democracia y de a poco daba los primeros pasos en Rosario el movimiento feminista fue llevado adelante por la Comisión de Géneros y Disidencias Sexuales de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) en el marco de un nuevo 8M.

Una jornada que dejó de ser “De la Mujer” para 35 años más tarde reconvertirse en el Paro Internacional y Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Intersex, no binaries, personas con discapacidad, afros, originarias e indígenas.

La génesis

En Argentina el acontecimiento inaugural para el movimiento amplio de mujeres y el movimiento feminista se da en la celebración de marzo de 1984, cuando la entonces Multisectorial de la Mujer, dio el primer paso. “Hoy, las mujeres argentinas de la mayoría de los sectores del espectro social y político del país, por primera vez en nuestra historia nos movilizamos conjuntamente un 8 de marzo, para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, más allá de las distintas banderas ideológicas y políticas, conscientes del poder e importancia de nuestra unidad”, señalaban.

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"El silencio es cómplice de la violencia" se lee en los carteles, al lado la intervención: una jaula simboliza la opresión.

Rosario tuvo sus pioneras y sus ceremonias inaugurales y una de ellas fue la intervención hecha ese sábado de 1986 a la cual la Facultad de Humanidades y Artes pudo ponerle imágenes a través de quienes formaron parte de la entonces llamada organización Unidas y de ese acto.

“Las experiencias que protagonizaron esas pioneras fueron fundamentales para el devenir del movimiento feminista y de mujeres en la región; ellas ensayaron estrategias de visibilización, tendieron los primeros lazos con otras organizaciones nacionales y latinoamericanas, contribuyeron a gestar conceptualizaciones, alimentaron debates, y promovieron encuentros a nivel regional y nacional”, señala el documento elaborado por la comisión interclaustro en la que participan docentes, estudiantes y no docentes de la facultad.

Poner el cuerpo

Unidas por ese entonces y como lo recuerda Simoncini se había conformado por “amigas y amigas que iban acercando a otras amigas” y agrega: “Era un grupo heterogéneo”. Sostenían una publicación que “apenas si se podía sacar una vez o dos veces al año”, apunta la militante y hasta recuerda que ese día de marzo de 1986 era “el sábado previo al inicio de clases y se eligió hacer la intervención en las peatonales porque estaría lleno de gente”.

Así y todo, eran conscientes de lo significaba salir a la calle y poner el cuerpo apenas a tres años de terminado el ciclo que llevó al terrorismo de Estado a su máxima expresión, cuando nadie hablaba de perspectiva de género y menos aún de femicidios para expresar la más extrema de las expresiones de la violencia machista.

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La organización Unidas reunía a un grupo heterogéneo de militantes que fueron pioneras del movimiento en Rosario.

La organización Unidas reunía a un grupo heterogéneo de militantes que fueron pioneras del movimiento en Rosario.

“Pusimos una jaula de cartón y una muñeca gigante para simbolizar la opresión y el encierro que ya sufríamos las mujeres y un biombo para que la gente dejara un mensaje con lo que le provocaba la instalación”, señala Simoncini y lee en voz alta las palabras impresas en el boletín que repartieron en la jornada y que comenzaba: “Nuestra historia no es dolor y de sumisión, sino de revelación”.

A eso se sumaba un biombo con recortes de los casos de abusos, violaciones y violencias machistas, donde ya denunciaban la complicidad del silencio.

El acto era de las mujeres, pero no eran las únicas allí. El Movimiento de Liberación Homosexual y a través de ellos, Esperanza Labrador forman parte de las imágenes que registran la jornada, que se cerró con una caminata hasta la plaza Pringles, donde dejaron depositada una corona mortuoria en memoria de las abusadas y asesinadas.

Los cruces

La secretaria de Políticas Sexogenéricas e integrante de la Comisión de Género y Disidencias Sexuales de Humanidades y Artes, Natalia Cocciarina, recalca la propuesta de rescatar a través de un documento los años de la génesis del movimiento feminista busca también “mostrar el cruce entre el movimiento de mujeres, los hechos históricos y la ciudad” en el marco de la agenda del 8 de marzo, así como “visibilizar a quienes lo integraron y que además en los años posteriores hicieron aportes a las políticas públicas de la ciudad” .

Recuperar ese momento de 1986, agrega, es además hacer lugar al cruce entre las diferentes organizaciones que también se encuentran en el espacio público, donde están las mujeres de Unidas y los militantes del MLH, también acompañadas por organismos de derechos humanos a través de la presencia de Labrador.

Y es partir de esa historia y la construcción del movimiento feminista que Cocciarina remarca la resonancia hacia adentro de la propia facultad a lo largo de los años. La creación del Centro de Estudios Interdisciplinario sobre las Mujeres en 1989 que fue pionero en los estudios de género desde una perspectiva interdisciplinaria y enfocada en las relaciones de poder, la puesta en marcha de la primera Maestría de Género del país y de Latinoamérica, la publicación desde los años 90 de la publicación de la Revista Zona Franca y la fundación del Centro de Documentación de Género y Feminismo que lograron trascender el ámbito de la propia Universidad.

"Durante la última década se inicia otro proceso de gran aceleración que tiene sus mojones en la creación de la Comisión de Géneros y Disidencias Sexuales, el Area de atención de violencia por razones de género y múltiples espacios que recogen nuestra tradición ininterrumpida de militancia académica y política interinstitucional y para con la sociedad, asociada a los sentidos de lucha del 8M", concluyó Cocciarina.

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