"¿Cómo que acá hay una galería de arte, no hay un supermercado?".

Por Laura Vilche
La galería de artes visuales La Toma funciona en el subsuelo de Tucumán 1349.
"¿Cómo que acá hay una galería de arte, no hay un supermercado?".
La respuesta exacta a esta pregunta es: "Hubo dos supermercados, ahora hay uno pequeño de una cooperativa y también una galería de artes visuales en el subsuelo".
El diálogo refiere a la inmensa sala de la galería de artes visuales La Toma, un espacio que existe hace 12 años en el subsuelo del edificio de Tucumán 1349, pleno centro de Rosario. Un espacio de 24 metros por 12, columnas de hierro, techo abovedado y aires industriales, que supo albergar los depósitos del Supercoop de la cooperativa socialista Hogar Obrero, y que luego, en los '90 se transformó en el Hipermercado Tigre, cuyo dueño cerró dejando a sus trabajadores en la calle.
Así, el mercado se convirtió en un espacio de resistencia a las crisis desde hace 21 años en que se creó la Cooperativa de Trabajadores en Lucha La Toma. Y la galería nació luego, como un lugar de gestión independiente que articula con la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario (UNR).
"Es una galería que se va conociendo de boca en boca, toda una mitología para el ambiente del arte", le dijo a La Capital, el director de la galería, profesor de la UNR y plástico, Pablo Silvestri, cuando se le preguntó por qué tan poca gente la conoce por fuera de la comunidad de los artistas.
"Está destinada a divulgar, entre otras obras, las que realiza el estudiantado de la facultad. Pero también ha cobijado muestras plásticas, fotográficas y performances de artistas locales, nacionales e internacionales. Salvando las distancias, tiene rasgos del estudio The Factory de Andy Warhol" remarcó Silvestri, profesor de las cátedras de Dibujo 2 y Proyecto 2, de 5to años de Bellas Artes y de Teoría de la Forma, de primer año.
Este viernes y el que viene (28 de julio) a las 20, se expondrá la performance "Teorema de los balbuceos", del artista rosarino Mauro Guzmán.
El mes próximo, habrá una muestra de Daniel García, artista que fue parte de las bienales de Venecia, La Habana, el Mercosur y en Brasil en 1999 y en 2002: con obra en el Museo Castagnino Macro de Rosario, en el de Bellas Artes y de Arte Latinoamericano, en Buenos Aires; del museo cordobés Emilio Caraffa y el Napa Valley, en Estados Unidos, entre otros.
Y en septiembre expondrá también la escritora rosarina, artista visual, docente y editora Lila Siegrist.
El director de la galería adelantó que el espacio tiene una agenda completísima. Que hasta hace poco hubo una muestra de chilenos en memoria al Golpe de Estado de Pinochet en país trasandino. "Y se ha expuesto el archivo Cucaño", destacó al referirse al colectivo cultural rosarino que realizó intervenciones artísticas callejeras en 1978 y evidenció la represión ejercida por la última dictadura cívico, militar y eclesial.
Entre otros artistas y curadores con quienes se trabajó desde 2012 se puede enumerar a Cecilia Lenardón, Mariana De Matteis, Georgina Ricci, Nancy Rojas, Pauline Fondevila, Silvia Lenardón, Roberto Echen, Mimi Laquidara, Sol Pipkin, David Nahon, Lisandro Arévalo, Adrián Villar Rojas, Carlos Herrera, Mariana Tellería, Amadeo Azar, Pablo Bofelli, Pierre Valls (Francia), Leandro Yadanza, María Palmeiro (Brasil), Alejandra Veglio, Alejandra Mizrahi y Victor Hugo Bravo (Chile).
"También sumamos a los trabajadores a la actividad, porque no se trata de que la galería sea una isla en un lugar de resistencia", aclaró Silvestri.
En su libro "Supermercado Tigre: crónica de un conflicto en curso", el gremialista y músico, Carlos Ghioldi dio cuenta en 2004 de la antesala del Centro Cultural La Toma y el espacio de su galería.
"El Supercoop quiebra y esa cooperativa de consumo fue absorbida por una empresa de Rosario que llegó a ser la más importante de la región, 'Supermercados Tigre', presidido por el presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario, Francisco Regunaschi quien se hacía llamar Pancho y lo hizo funcionar durante 10 años con los trabajadores que habían luchado para ser incorporados".
Pero desde fines de 1997 y principios del ’98, la empresa "empieza un proceso de vaciamiento, el empresario no se fundió, sino que se convirtió en un próspero productor agrícologanadero de la región del sur de Córdoba", aseguró Ghioldi.
"En este establecimiento recuperado y puesto en funcionamiento por sus trabajadores en julio de 2001 para mantener sus fuentes de trabajo, se dio lugar a distintos proyectos culturales y cooperativos de la ciudad y del país y junto a ellos emergió la galería, proponiéndose como meta principal trabajar sobre el hiato existente entre la formación académica universitaria y la producción artística", dijo el director de la galería. Y en ese sentido, agregó Silvestri:
"El espacio se presenta, esencialmente, como un centro que posibilita el encuentro entre estudiantes, docentes y artistas con cierta trayectoria en el campo; auspiciando como una extensión áulica de los talleres y especialidades más tradicionales de Bellas Artes".




