La ciudad

La corte ratificó la condena contra el mecánico que chocó y mató a un cadete

Para el máximo Tribunal se trató de un homicidio simple con dolo eventual. El hombre, Juan Carlos Schmitt, está purgando nueve años de prisión.

Martes 26 de Noviembre de 2019

La Corte Suprema de Justicia de Santa Fe dejó firme la condena a 9 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual que está cumpliendo el mecánico Juan Carlos Schmitt y rechazó así un recurso de queja que había interpuesto su defensa.

   El 31 de marzo de 2016, el mecánico chocó y mató al cadete Damián Orgaz. Schmitt circulaba por barrio Belgrano a bordo de un Audi TT a 130 kilómetros por hora cuando en la zona de Río Negro y Campbell embistió a la moto en la que circulaba Orgaz, un joven de 26 años que repartía pedidos para un restobar de la zona.

   El 30 de agosto de 2017, un tribunal de primera instancia resolvió encuadrar la muerte de Orgaz en un homicidio culposo y condenar al mecánico a la pena de 5 años de prisión y a 10 de inhabilitación para conducir. La pena máxima dentro de esa calificación legal.

   La resolución fue apelada por la Fiscalía y el 21 de diciembre de 2017 los jueces de Cámara consideraron que el accionar de Schmitt, tal y como sostenía la Fiscalía, debía enmarcarse en un homicidio simple con dolo eventual y elevaron la pena a 9 años. A pedido de la defensa, otro tribunal de Cámara comenzó a revisar ese segundo fallo.

   El Tribunal de la Cámara de Apelaciones, integrado por los magistrados Gustavo Salvador, Carina Lurati y Bibiana Alonso, confirmó la condena por homicidio simple con dolo eventual y ante eso la defensa optó por elevar un recurso de queja ante la Corte.

   Así, el máximo Tribunal falló en consonancia con la Corte y dejó firme la condena a Schmitt a 9 años de prisión por homicidio simple.

Los testigos

En agosto de 2017, cuando se inició el juicio contra el mecánico, fue clave la palabra de los testigos del accidente. Fue en ese ámbito que se escuchó el relato de Pamela C., una profesora de educación física que fue la primera en socorrer a Orgaz tras el impacto con el Audi TT que manejaba Schmitt.

   Pamela vive con sus padres en Río Negro casi esquina Campbell. Ella y su madre, Liliana B. (también testigo), coincidieron: escucharon un estallido y salieron a ver qué había pasado. La luz se había apagado en la calle, pero pudieron observar un auto estrellado contra una columna de electricidad. “El auto estaba destruido. Había partes por todos lados”, recordó Pamela. Pero la joven vio algo más: primero notó la caja de un repartidor en el medio de la calle. Más adelante, un casco y, desperdigados, pedazos de una moto. Su mamá buscó una luz de emergencia para intentar ver algo. “Empiezo a buscar, voy hasta el cordón y a 50 metros del auto veo un chico sin brazos y sin una pierna. Estaba vivo”.

   Pamela asistió a Damián antes de que lo llevaran al Heca, donde murió. “Le di primeros auxilios. El me miraba pero nunca me habló”, dijo. También contó que vio a Schmitt mirando fijo al auto. “Le grité que me ayudara porque (Orgaz) estaba vivo. Se quedó mirando el auto, se agarraba la cabeza, pero no vino. Después cruzó y se sentó en el cordón de la vereda”, recordó.

   Pamela no conocía al conductor del auto, pero Liliana sí. “Pasaba siempre por la diagonal probando autos. Tenía un taller en Río Negro y Perú”, contó la mujer. Según dijo, lo recordaba a mediados de la década del ’90 realizando estas prácticas.

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