La ciudad

Investigadores y alumnos de la UNR, con un pie en el laboratorio y otro en el barrio

Pertenecen a las Facultades de Farmacia y Bioquímica. Trabajan en tecnologías para la inclusión social en la Facultad de Bioquímica y desde 2010 abordan las necesidades de Villa Banana. 

Sábado 04 de Julio de 2015

 Desde 2010 un grupo de docentes, investigadores y alumnos de la Facultad de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) desembarca varias veces al año en el corazón de Villa Banana. Así, con un pie en los espacios académicos y otro en el territorio nació “Ríe Pibito”, Laboratorio Integral Mixto de Tecnologías para la Inclusión Social que desde diciembre del año pasado se sumó formalmente a la estructura de la facultad y está a cargo de Luis Veggi, doctor en bioquímica e investigador del Conicet.

   El proyecto viene trabajando en el control de la calidad del agua del populoso barrio de la zona oeste y en octubre próximo realizarán también consultorías y test de detección del virus del VIH con docentes del área de virología, e iniciarán un trabajo de vigilancia nutricional en alumnos de la escuela Nº 1422. El objetivo a largo plazo, admitió Veggi, es tener “un espacio propio en el barrio para trabajar con los vecinos”.

   El proyecto se puso en marcha hace cinco años con financiamiento del Programa Nacional de Voluntariado Universitario y se planteó como meta trabajar sobre la problemática del agua en uno de los barrios con más carencias de la ciudad, y que no tiene acceso a la red pública de agua (ver aparte). Veggi recordó que con esos fondos se compraron los primeros equipos de trabajo y admitió que fue “una casualidad” el desembarco en Villa Banana.

   Docente de la facultad e investigador adjunto de Conicet, inició el proyecto como un voluntariado, fue sumando a una decena de investigadores, docentes y alumnos de diferentes áreas de la facultad y de otras carreras como Ciencia Política, Ciencias Económicas, Medicina y Trabajo Social; además del apoyo y el financiamiento de diferentes áreas del municipio, la provincia y la Nación. Así, una vez al año, instalan un laboratorio de campaña en el corazón del asentamiento de la zona oeste.

   Sin embargo, en diciembre pasado el laboratorio dio un “salto” en lo institucional: fue aprobado por el Consejo Directivo y desde entonces es un espacio formal de la Facultad de Bioquímica. Además, se formó la asignatura electiva “Problemática social de las tecnologías”, donde los alumnos participan de estas problemáticas y se suman a las actividades en el territorio.

   “Ahora ya no buscamos voluntarios para ir al barrio, sino que son los alumnos de la asignatura los que participan del trabajo”, afirmó Veggi, y agregó que “desde el punto de vista docente y de acción social hay un objetivo claro, y es que los estudiantes y también muchos docentes de la facultad vayan al barrio y al terreno, conozcan esa realidad y vean la situación de clara desigualdad en la que viven muchos vecinos de la ciudad, y transmitir el espíritu de acción social de la universidad pública es parte del trabajo”.

Colaborativo. Derechos fundamentales como el acceso al agua, la salud y la nutrición son los ejes sobre los que el laboratorio trabaja a partir del desarrollo de diferentes proyectos. Y a la hora de hablar de tecnologías para la inclusión social, Veggi explicó que aportar herramientas o soluciones a “parte de la población que se encuentra en situación de pobreza supone introducirse en esa realidad social, y buscar que tanto la generación como el diseño y la distribución de esas tecnologías sean una co-construcción llevada adelante con los vecinos, el resultado de una dinámica de inclusión”.

   Así, el laboratorio teje redes todo el tiempo en el barrio, no sólo con los vecinos que visita y lleva adelante trabajos de promoción de la salud, sino también con el Centro Integrador Comunitario Oeste, el Centro de Salud Staffieri, la Escuela Nº 1422 Marcelino Champagnat y la Guardia Urbana Municipal (GUM).

   Por eso, mientras que por ahora “Ríe Pibito” tiene su sede en el llamado “Labo Tubo”, un subsuelo del laboratorio central del Hospital Centenario, el objetivo a largo plazo “es tener un espacio en el barrio, estar instalados e inmersos en la zona para tener el día a día de las problemáticas que los vecinos valoran y así poder trabajar colaborativamente”.

Proyectos. Justamente del trabajo en red con los vecinos y con las instituciones del barrio fue que al proyecto inicial de evaluación y control de la calidad de agua para el consumo en los hogares, se sumaron nuevas iniciativas. Así, cuando en octubre próximo investigadores, docentes y alumnos hagan su “campaña” en el barrio, sumarán actividades de control nutricional entre los chicos de la escuela, y consejerías y test rápidos del virus del sida. “Son propuestas que van surgiendo del trabajo conjunto”, afirmó Veggi.

   Miguel Taborda es vicedirector del laboratorio, bioquímico y docente del área de virología y estará al frente de la realización de test de VIH. “Con el Programa Nacional de Sida que aporta los reactivos, se harán análisis rápidos; la gente del centro de salud aportará las consejerías previas y posteriores al test, y se hará trabajo de prevención con folletería del Programa Municipal de Sida”, adelantó y explicó que “el objetivo es convocar a toda la población”.

   Paralelamente, se pondrá en marcha un proyecto de vigilancia nutricional con unos 50 alumnos de 5 años de la Escuela Nº 1422. Con tallímetro y balanza, se evaluarán los parámetros de crecimiento y el objetivo es “poder hacer un seguimiento” de esos chicos, a lo que se sumarán tareas de relevamiento, higiene y saneamiento de los comedores comunitarios del barrio.

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