La incesante inflación que atraviesa a la sociedad argentina, la inseguridad que convierte a Rosario en tierra de nadie y las nuevas formas de consumir cultura, complican el panorama de los emblemáticos cines ubicados en el corazón de la ciudad. Sin embargo, lo excepcional de la pantalla grande, es difícil de reemplazar. Este año, el complejo Nuevo Monumental y El Cairo, aumentaron un 20% la venta de entradas en comparación con lo que fue 2022. Con un público más joven, y con las cicatrices de otro que no volvió a las salas.
Estos complejos en algún momento tuvieron su esplendor, con grandes movidas de rosarinos y rosarinas sentándose en sus butacas, hasta que empezaron a ocupar ese lugar dentro de los shoppings durante los 90’ y 00’. Aperturas y cierres fueron marcando la historia de los cines del centro de la ciudad, pero nunca dejaron de luchar. El anuncio de su muerte lo acompaña desde hace muchos años, pero no encontró su fin. Luego de una pandemia y con un abanico amplísimo de plataformas de streaming que almacenan cientos de películas, las grandes pantallas siguen vigentes.
El caso de Cines del Centro, ubicado en el Paseo del Siglo, es la contracara. Este último, estuvo entre un 15 y 20% abajo en audiencia con respecto al año pasado. Por otro lado, desde la sala Arteón continúan dando batalla para que este icónico espacio cultural de Rosario no cierre sus puertas.
“Este año fue mejor que el anterior, pero todavía no llegamos a las cifras de 2019. Ese fue un año donde tuvimos récord de ventas de entradas y había muchísimos títulos. El 2022 fue tímido, dejando las últimas secuelas de la pandemia y empezando a operar normalmente. Este año volvieron un montón de personas que habían dejado de ir al cine, pero también hay un público que lamentablemente no volvió”, explicó el director general del Nuevo Monumental, Adrián Ortiz.
Desde el Nuevo Monumental hacen foco en dos ejes fundamentales: el económico y la seguridad. Si bien sus precios son populares, la revitalización y la apertura de comercios en la zona céntrica de Rosario funcionaron para aumentar la movida y frecuencia de los rosarinos por esas calles, pero falta seguridad. Intentando combatir la problemática, el cine en articulación con la Municipalidad trabaja en un proyecto para el próximo año que consiste en una agenda mensual, buscando “darle más propuestas a la ciudad”.
El coordinador y programador del cine El Cairo, Ariel Vicente, reveló: “Comparado con el año pasado, en 2023 se cortaron más tickets. También vimos que nuestro público rejuveneció, hay muchos jóvenes que no venían al cine y después de la pandemia empezaron a consumir las propuestas del Cairo. No tanto los estrenos, sino las propuestas, como los ciclos de películas de los años 90’, y son todas a sala llena. Al ser un espacio cultural del Estado, la entrada es muy accesible e incluso a veces gratuita, eso hace que venga más gente”.
Histórico. El Cairo cerró como sala privada en 2007 y reabrió como cine público en 2009.
Desde su apertura en 2009 como espacio público, y hasta 2019, el cine provincial tuvo tendencias crecientes donde año a año las metas se cumplían y hasta duplicaban, pero eso se cortó. A pesar de todo, un público más joven lo empezó a frecuentar, ya lejos de la cultura de los centros comerciales que actualmente se agotó y entró en decadencia.
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“Si te pones a pensar en la propia historia del cine, todo el tiempo está agonizando. En todo ese proceso, las salas de cine fueron desapareciendo. En el caso del Cairo, su continuidad fue gracias a la intervención del Estado”, interpretó Vicente.
Y continuó: “No es una cosa o la otra. Cuando hace 10 años aparecieron las plataformas de streaming nos preguntamos si iban a matar al cine, pero no sucedió. Hay una nueva generación que está consumiendo más películas en la pantalla grande. No sabemos qué va a pasar, tengo fe y esperanza de que el cine subsista”.
Un público que no volvió
Recién este año, la audiencia que más se vio afectada por la pandemia, empezó a pisar las alfombras de las salas de cine, pero hubo un público que no volvió. Los que más lo notaron fueron los complejos que reciben adultos mayores. Por otra parte, la situación económica también significó una reducción en el consumo que se potenció con la inseguridad que acecha a la ciudad.
En este marco, el gerente de Cines del Centro, Daniel Grecco, manifestó: “Viene de todo, pero el 60% es un público de gente mayor que vive en el centro”, y que si bien cobran una entrada barata “la gente cuida mucho el bolsillo antes de ir a ver una película”.
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Desde Cines del Centro consideran que si el centro tuviese el mismo movimiento que años atrás sería todo distinto. También, que la ininterrumpida inseguridad juega un papel importante a la hora de la poca convocatoria.
En relación a si los cines desaparecerán, Grecco concluyó: “El cine no lo podes comparar, es otra cosa. En tu casa miras televisión, no es lo mismo la pantalla gigante”.