Pandemia

Hay 39 barrios populares con problemas de agua potable para enfrentar la pandemia

Los vecinos deben caminar hasta una cuba o un tanque para juntar el líquido y llenar baldes. Lo demostró una encuesta de la ONG Techo.

Viernes 10 de Julio de 2020

Una de las indicaciones en las que más se insiste para la prevención del coronavirus es el lavado frecuente de manos, pero en Rosario hay 39 barrios populares y asentamientos irregulares que no tienen este servicio básico en las viviendas. A lo sumo, cuentan con una cuba o un tanque en la zona hasta donde los pobladores se trasladan para llenar los baldes y trasladarlos hasta sus domicilios.

El estudio llamado Efectos de la Pandemia Covid-19 en los Barrios Populares, fue realizado durante la segunda quincena de mayo y la primera de junio, a partir de un muestreo no probabilístico, que abarcó a 675 personas de 16 provincias.

El relevamiento se llevó a cabo en 162 asentamientos ubicados en 30 municipios del país. En la ciudad, abarcó a 116 personas de 39 barrios populares, y estuvo a cargo de voluntarios de la organización no gubernamental (ONG) Techo y de la Mesa Regional de Barrios Populares de Rosario.

Los resultados pusieron de manifiesto que, además de la falta de un recurso esencial como es el agua, a las familias de estos barrios les preocupan las condiciones de hacinamiento en las que viven y el estado de sus viviendas. A su vez, casi la mitad dijo que la falta de agua y hasta de alimentos es el principal desafío que enfrenta.

El trabajo consultó a familias de los barrios Godoy, Vía Honda, Industrial, villa Pororó, Santa Clara, Nuevo Alberdi, Tío Rolo, Tablada, Villa Banana y San Francisquito entre otros.

"La pandemia evidenció los problemas estructurales que sufren los barrios populares de Rosario. Estas carencias ya existían, pero ahora recrudece la necesidad", destacó Paula Piccolo, directora de Techo Rosario.

De hecho, la falta de agua no es una novedad en estos barrios, pero ahora casi la mitad de los encuestados (47,5 por ciento) destacó que constituye uno de los mayores obstáculos que afrontan los vecinos a la hora de prevenir el contagio de Covid-19.

Hacinamiento

Otra de las graves preocupaciones es la situación de hacinamiento en la que se vive en estos barrios, y que claramente pone en riesgo la salud de sus habitantes.

El 31,4 por ciento de los encuestados consideró que las condiciones de su vivienda disminuyen la capacidad de hacer frente al Covid-19, mientras que el 27,9 por ciento se mostró especialmente preocupado por esta situación.

A su vez, el 46,5 por ciento aseguró que el hecho de que muchas personas vivan en una misma casa influye negativamente en el cuidado de la salud.

La encuesta dejó en claro que la pandemia perjudicó las fuentes laborales e ingresos de los vecinos de los barrios populares de la ciudad. Más de la mitad (59,8 por ciento) de los encuestados dijo que la principal dificultad que enfrenta es la disminución de los ingresos en el hogar. Incluso, la mitad de la población manifestó que tiene problemas para obtener los suficientes alimentos para el hogar, y destacó que ese es el principal desafío al que deben enfrentarse.

Entre los encuestados, el 53,5 por ciento declaró que se encontraba trabajando en el momento previo al dictado del aislamiento social preventivo y obligatorio, pero el 39,53 por ciento tuvo que dejar de trabajar, mientras que el 8,14 por ciento se vio obligado a reducir la cantidad de horas laborales.

El relevamiento estuvo a cargo del Centro de Investigación Social de Techo Argentina. El objetivo fue conocer cómo impacta la pandemia en los barrios populares, relevando información sobre las necesidades prioritarias, la llegada de las políticas estatales y los esfuerzos comunitarios para hacer frente a los efectos del Covid-19 y el aislamiento obligatorio.

"El trabajo tiene como fin unificar la información de la situación y las necesidades de los asentamientos, y proponer mejoras en el acompañamiento y el apoyo", concluyó Piccolo.

Fuerte trabajo comunitario en ollas populares

Otro de los datos relevantes que arrojó el relevamiento fue que la totalidad de los encuestados destacó que la comunidad se organizó para realizar alguna acción ante la propagación de la pandemia, y entre ellas las que se destacan son las ollas populares.

Los encuestados señalaron los distintos procesos de organización comunitaria como un factor fundamental para hacer frente al Covid-19.

El 41 por ciento valoró la organización entre los vecinos del barrio como una fortaleza en el contexto de urgencia.

Por su parte, la Municipalidad detalló esta semana que entre el 27 de junio y el 3 de julio, se entregaron 145 mil kilos de alimentos a las 160 organizaciones que están trabajando en los barrios más carenciados, la mayoría de ellas a través de ollas populares que abastecen a una importante cantidad de vecinos.

Junto con esto, y con subsidios de la provincia, en ese mismo período de tiempo también se distribuyeron 3.600 bolsones de alimentos no perecederos en distintos puntos de la zona oeste de la ciudad.

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