La ciudad

"Hablan de policía corrupta, pero el blanqueo del dinero lo hacen los profesionales"

El ministro de Gobierno y Reforma del Estado, Rubén Galassi, justificó el cambio en la cúpula policial provincial y dijo que hasta el último día de mandato el gobierno seguirá tomando medidas contra la inseguridad.

Viernes 18 de Septiembre de 2015

El ministro de Gobierno y reforma del estado santafesino, Rubén Galassi, reconoció hoy que "todos los días este gobierno está pensando e impulsando medidas para que mejore la seguridad", al tiempo que admitió la existencia de corrupción policial pero destacó que "el blanqueo del dinero que proviene del delito lo hacen profesionales de los números y de las leyes, que conocen todos los vericuetos legales y financieros para poder zafar.

En declaraciones al programa "Todos en la Ocho", Galassi se explayó sobre el tema de la inseguridad y al respecto indicó que "vivimos en esta ciudad, en esta provincia, y queremos que las cosas mejoren. Todos los días estamos pensando e impulsando medidas para que mejore la seguridad. Ojalá hubiéramos tenido 20 años atrás un gobernador como Antonio Bonfatti, que desde el primer día tomó el tema de la seguridad como una prioridad, e impulsó acciones en el Ministerio de Seguridad para la policía, equipándola, incorporando casi 5.000 policías más y pidiéndole a la Legislatura que nos habilite otros 3.000. Pero también con políticas sociales como el Plan Abre en las ciudades y con la transformación de la Justicia".

Galassi continuó desgranando su planteo sobre el tema que más preocupa a los santafesinos y señaló que "muchos de los que hoy exigen soluciones, no hablo de las víctimas que tienen todo el derecho a manifestar su dolor, su bronca y su malestar con los que tenemos responsabilidad institucional, sino de los sectores políticos, también tienen responsabilidades. Acá durante muchos años se veía venir el desbarranque en la sociedad y no se adoptaron medidas. Nosotros recibimos una policía que se tenía que comprar las balas, que no tenía chalecos. ¿Alcanzan las medidas? Claro que no, por eso nos pesa y nos duele lo que pasa todos los días".

Al ser consultado si no era frustrante para el gobierno haber tomado numerosas medidas en el tema seguridad y no haber conseguido los resultados esperados, Galassi respondió contundentemente: "No, no es frustrante, porque la frustración genera impotencia, y la impotencia paraliza. Con el cambio de la cúpula policial uno espera que no se pierda el compromiso y el trabajo. Cuando desde afuera se leen estas cuestiones como una transición, parece que la transición es surfear la ola. En realidad no hay transiciones cuando uno vive situaciones críticas todos los días. Y nosotros tenemos mandato hasta el 11 de diciembre y hasta ese día tenemos que tomar medidas. Y el gobernador consideró importante que haya un recambio, porque además había pasado un tiempo prudencial. Además los jefes anteriores tenían una edad como para pasar a retiro y era necesario oxigenar, sacudir el árbol para demostrar que hay que seguir trabajando hasta el último día".

"Hay a veces que hacer una autocrítica -continuó el funcionario socialista-, pero el problema viene de muchos años. Pero quiero remarcar que le dejamos al próximo gobernador una plataforma de trabajo, cosas en marcha, que le van a permitir encarar la situación desde otro lugar y con otras herramientas. Pero revertir este proceso nos va a llevar tiempo".

Preguntado sobre cuál consideraba que era el gran problema de fondo de la inseguridad, Galassi indicó que "hay una suma de factores. Es verdad que ha habido corrupción y complicidad policial, que lejos de combatir el delito en algunos casos lo ha agudizado. Pero esa es una parte del problema. No se puede imaginar una sociedad sin policías. La policía es parte de la solución del problema y los necesitamos. Y donde la policía actúa bien, tiene presencia, está desplegada en el territorio previniendo, ayuda no sé si a evitar la totalidad del delito pero sí claramente mejora la situación. Ahora, se han roto vínculos sociales, que hay escalas de valores que ya no existen más. No valorar su propia vida implica que se valora mucho menos la de los demás. esto es un proceso que se viene viviendo en Argentina. Hay que asumirlo desde muchos lugares".

"Como políticas de gobierno nosotros hemos definido cuestiones -continuó desgranando el ministro-. Con la Justicia, por ejemplo, porque una Justicia que no juzga rápido y con condenas ejemplares también deja un mensaje de que si uno comete un delito no pasa nada. Creo que la Justicia en Santa Fe está cambiando, estamos en el medio de una tormenta y no vamos a salir de un día para otro. Pero la violencia y el delito no se da sólo en los sectores de condiciones económicas adversas y que pueden ser captadas para el delito. A mí me hablan de la corrupción policial, pero el blanqueo del dinero que proviene del delito lo hacen profesionales de los números y de las leyes, que conocen todos los vericuetos legales y financieros para poder zafar. Entonces, tiene que haber una presencia de gobierno pero además un fuerte compromiso de toda la sociedad para poder mejorar la realidad en conjunto".

"No quiero comparar estadísticas porque a veces puede ser hiriente. Lo real es que Rosario tiene dificultades como hoy se observa en muchas grandes ciudades. Nosotros tenemos números que nunca los hemos ocultado, porque para resolver un problema lo primero es asumirlo. Y entiendo, y estamos convencidos como gobierno, que la seguridad es un tema en el que se tiene que involucrar fuertemente el gobierno nacional. Y no venir cada tanto a dar cátedra y decir que nos mandan por unos días los gendarmes, sino hacer un plan que nos involucren a todos. Lamento que hoy estemos debatiendo, a pocos días de una elección presidencial, algunas cuestiones que tienen que ver con conductas particulares de algunos candidatos y no un plan estratégico de seguridad. Gane el que gane nos tenga a todos los argentinos involucrados para mejorarnos la vida", destacó.

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