La ciudad

Fue por ayuda ante una situación de conflicto familiar y terminó abusada por un psicólogo del área

La mujer buscó asistencia en una oficina municipal que atiende a víctimas de violencia de género, pero el profesional la citó en su consultorio particular

Martes 03 de Abril de 2018

Una mujer denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de un psicólogo que paradójicamente trabaja en el área de asesoramiento psicojurídico de la Dirección de Atención en Violencia de Género. Claudia, de 37 años y madre de tres hijos, enfrentó primero una situación de hostigamiento por parte del padre de uno de sus chicos, de 14, lo que llevó al Juzgado de Familia Nº 3 a dictarle al hombre una restricción de acercamiento. Abrumada por la problemática y a sugerencia del tribunal, la mujer recurrió entonces al organismo municipal que se encarga justamente del tema de violencia de género, a cuyo personal ya conocía porque se gana la vida vendiendo viandas en tres edificios municipales. Allí, el psicólogo del área la citó a su consultorio particular, donde ella afirma haber sido abusada. La joven ya denunció la situación ante el Ministerio Público de la Acusación y hoy ampliará la presentación junto a su abogado, Lionel Dvortetz.

Según contó el letrado, las titulares de Atención en Violencia de Género, la psicóloga Lucrecia Donoso y la abogada Marisa Wittmann, están al tanto del asunto e incluso mantuvieron un encuentro con Claudia después de lo ocurrido. "Las dos le dijeron que le creían y que la iban a apoyar", sostuvo Dvortetz (ver recuadro).

A la chica todos la conocen en el Palacio de los Leones y las oficinas municipales ubicadas en el 4º piso del Edificio del Correo de Buenos Aires al 800 y en Santa Fe 638, donde funciona el área de asesoramiento psicojurídico en violencia familiar.

Eso se debe a que se quedó sin empleo formal hace dos años y mantiene a sus tres hijos, uno de 9 meses, elaborando viandas que reparte entre esas oficinas.

Pero el 22 de marzo pasado el papá de uno de sus chicos, que ya había manifestado una conducta hostil hacia el menor, incurrió en agravios y amenazas, lo que llevó a la mujer a denunciarlo ante el Tribunal de Familia Nº 3. La Justicia dictó una prohibición de acercamiento para el hombre y le recomendó a ella buscar ayuda en un organismo municipal.

"Así fue como aparece en escena este hombre, a quien ella ya conocía y que se presenta como psicólogo, que se muestra interesado y se ofrece a ayudarla", recordó el abogado.

Es más, la propia Claudia explicó a LaCapital que durante estos años, en los que incluso cursó su último embarazo, generó "relaciones de cariño y respeto" con empleados municipales, entre ellos el psicólogo.

Teléfono equivocado

Una vez que se dio esa situación con el papá de su hijo, la joven recurrió a Atención en Violencia de Género. Sólo que en vez de llamar al Teléfono Verde, que recepciona denuncias, lo hizo al fijo de la secretaría.

Allí le explicaron, según su relato, que se contactarían con ella, lo que nunca pasó. En esa misma llamada, ella preguntó por el psicólogo de la repartición, pensando en que pudiera atender a su nene.

El profesional, que siempre había mostrado interés por su situación familiar y sus hijos, la citó para una entrevista. No ya en el ámbito municipal, sino en su consultorio particular. "No tenía por qué dudar", explicó Claudia. Y allí fue después de haber asistido a su propia hora de terapia en el Clemente Alvarez.

En ese encuentro la joven comenzó a desgranar, como es de rigor, su historia familiar. Promediando la sesión, sin embargo, el psicólogo empezó a preguntarle cosas sobre "sus deseos como mujer y su apariencia" que a la chica no le cayeron bien, o al menos la desconcertaron.

"El insistió, me decía: «Vos no sos de arreglarte mucho, no?», me hablaba sobre mi cabello, me pidió que me sacara la colita del pelo, y yo todo el tiempo intentaba ignorarlo y seguir la conversación. Hasta ahí me sentía incómoda, pero pensaba que era normal", contó la mujer.

El clima se puso más espeso cuando, hablando de su madre y en estado de gran vulnerabilidad, la joven comenzó a llorar. Siempre según su relato, el psicólogo acercó su sillón y la abrazó. Perpleja, sin saber qué hacer, Luciana trató de rechazarlo, pero el hombre empezó a "besarla y manosearla".

Ante su resistencia, contó, él le dijo: "Pero si viniste para esto, negrita, quedate dos minutos más que te parto en cuatro". Ella saltó hacia la puerta, cerrada desde adentro. Recién pudo salir cuando tomó la llave.

"Fue vulnerada dos veces y vive un estrés postraumático muy importante", se indignó Dvortetz.

La mujer recurrió a la Municipalidad y fue entonces cuando logró hablar con las autoridades de Atención en Violencia de Género. Luego, realizó una presentación ante el Ministerio Público de la Acusación, donde le tomaron una primera declaración. Hoy volverá a la Fiscalía en compañía de su abogado para ampliar su denuncia.

También llamó al 144, la línea telefónica para denunciar situaciones de violencia de género a nivel nacional, que la derivó a la delegada del área a nivel provincial, la militante de la organización Ampliando Derechos Nora Giacometto.

"Ella se sintió muy abandonada, pero ahora la estamos acompañando", aseguró Giacometto, para quien el área de Atención a la Violencia de Género muestra "dificultades para ayudar a las víctimas: no hace seguimiento de casos, no lleva un registro digitalizado y maneja estadísticas dudosas del Teléfono Verde".

Sobre el caso, aseguró que "una mujer que sufre violencia, acude al Estado para que la proteja y termina siendo nuevamente desprotegida, es doblemente vulnerada".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario