"Usurero, usurero", alertaron los familiares y amigos de Gilda Sust frente a la puerta del Juzgado Civil y Comercial Nº9, en el segundo piso de los Tribunales provinciales. De ese modo, lograron suspender por segunda vez en un mes la subasta del departamento del sexto piso de Sarmiento 1015, donde vive la mujer de 70 años, jubilada y con una discapacidad motriz. Su única vivienda, familiar y permanente. "Hicimos una oferta esta mañana, pero mi hermana (la otra parte) la rechazó y llegamos a esta instancia", dijo la mujer, casi al borde del llanto, minutos antes de las 14, hora en la que estaba convocada la subasta. El final fue auspicioso: el remate se suspendió y se abrió un plazo de 20 días para ver la posibilidad de que Gilda compre la propiedad, a un precio criterioso, y a partir de un préstamo que le hará una mutual, según anticipó Nire Roldán, que acompañó el proceso de la mujer desde la Concejalía Popular.





























