Hubo pequeños cambios: una mayor participación de los varones en las tareas del hogar no remuneradas y de cuidado, apenas un achicamiento de la brecha salarial en los últimos dos años, pero la actualización del informe "Desigualdades de género en números" que la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) elaboró en el marco del 8M mostró que la balanza sigue inclinada, que la mayor carga sigue recayendo sobre las mujeres y que la inequidad es estructural.
Así lo señaló que la coordinadora del espacio, Paula Durán, que afirmó que "los datos muestran avances en los últimos años, pero con una persistencia fuerte de las desigualdades tanto en el aglomerado Rosario como a nivel nacional".
En los hechos, al analizar el porcentaje de personas que realizan tareas domésticas y de cuidados entre el último trimestre de 2019 y el mismo periodo de 2022, se reveló que en 2019 era un 76% la proporción de mujeres que se encargaba de esas cuestiones en el hogar y un 24% de varones, una relación que para el final del año pasado había variado a un 70% de mujeres y había alcanzado a un 30% de varones.
La reducción de la brecha salarial entre varones y mujeres que en 2019 estaba en 34,7% está señalada como un avance, sin embargo, aún hoy esta desigualdad en los ingresos de las mujeres del Gran Rosario asciende al 25,6%, casi 5 puntos por encima del promedio nacional.
Así, mientras que el ingreso promedio de una mujer en el Gran Rosario es de 43.497,7 pesos, el de un varón es de 58.456. Una problemática de la cual La Capital, dio cuenta en 8M: la desigualdad de ingresos entre mujeres y varones, una muralla difícil de romper.
El informe, el Nº11, fue presentado en el marco del Día Internacional de la Mujer como "un aporte para identificar problemáticas y visibilizar múltiples desigualdades e inequidades" y se suma al trabajo iniciado en 2020 con un primer envío de datos.
La publicación se nutrió de diferentes indicadores socioeconómicos, donde se incluyen por primera vez datos de la Encuesta de Hogares Rosario UNR realizada en 2021, así como información de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec y de Ansés.
Casi el doble de horas
El uso del tiempo y la desigualdad a la hora de distribuir en el hogar las tareas de casa y de cuidado hace que justamente el tiempo que las mujeres destinan a esas tareas que no son remuneradas no sólo sea mayor, sino que incluso aún en algunos casos siga siendo casi el doble que el que destinan los varones.
La Encuesta de Hogares de Rosario mostró que el tiempo destinado por las mujeres al trabajo doméstico no remunerado para el propio hogar promedia las 2 horas y 55 minutos diarias; casi el doble que los varones que le dedican 1 hora y 36 minutos. Estas tareas incluyen limpieza de la casa, aseo y arreglo de ropa, preparación y cocción de alimentos, organización de compras, reparación y mantenimiento del propio hogar.
En cuanto al trabajo no remunerado de cuidado a otros integrantes de la casa, sea niños o personas enfermas o adultos, las mujeres le dedican un promedio diario 1 hora 45 minutos, en tanto, los varones no superan los 50 minutos diarios. Esto va desde el tiempo de traslado a las distintas actividades y el apoyo en tareas escolares.
Así, en total, las tareas de trabajo doméstico y de cuidados representan el 19 por ciento del tiempo disponible por día para las mujeres y el 10% del día de los varones
Matices según los hogares
Sin embargo, de acuerdo a la conformación de los hogares se dan diferentes matices. "En las parejas con conformación tradicional y con hijos es donde la carga es más desigual y donde más se nota porque la sobrecarga de las mujeres es del doble de tiempo", señaló la coordinadora de la Usina de Datos de la UNR y, como contracara, indicó que "es en los hogares unipersonales donde menos diferencias aparecen, aunque siempre las mujeres hacen un poco más".
En las hogares con un adulto responsable a cargo de niños y niñas, en el 90 por ciento de los casos ese adulto referente es una mujer. Del mismo modo que en las llamadas familias extendidas, es decir donde vive un adulto responsable a cargo de niños y niñas y otros adultos que pueden ser tíos o abuelos o un no familiar, también las referentes son mayoritariamente mujeres.
"También allí la sobrecarga es de las mujeres y alcanza casi al doble la carga horaria, porque son dos horas de los varones sobre cuatro de las mujeres", detalló Duran y agregó: "Se da fuerte además la diferencia cuando hay cuidado de familiares o personas dependientes".
Lo que aparece en los últimos años, según señala la coordinadora, "son parejas sin hijos donde la referencia de ese hogar (lo que se llama aún jefa o jefe de hogar) es una mujer; es decir hay un varón, pero es la mujer la que está a cargo".
"Hay matices de acuerdo a cómo se conforman esos hogares, pero la desigualdad sigue siendo estructural", asegura Durán y no ahorra en señalar el correlato que ese escenario conlleva para las mujeres en materia económica: menor participación en el mercado laboral lo que significa más desempleo, menores salarios, participación en puestos de trabajos peores remunerados y el doble de subempleo que los varones, es decir, que muchas trabajan menos de 35 horas a la semana aunque desearían trabajar más.
Más educadas
Todo eso pese que a Durán suma otro dato que el informe no deja de lado y es que las mujeres alcanzan mayores niveles de educación que los varones. "Aunque la idea sea otra, las mujeres se forman más que los varones", afirma.
Específicamente, el informe muestra que un 31,1% de mujeres tienen el nivel superior completo, ubicándose por encima del 24,7% de varones; en tanto, para el nivel primario completo y secundario incompleto se da a la inversa, el 30,3% de varones frente al 25% de las mujeres.
Este avance en la educación tiene su correlato en la mayor presencia femenina en actividades de investigación científica y tecnológica y un ejemplo de ello es UNR, donde las personas dedicadas a la investigación tanto en posiciones de becarias como de investigadoras son en su mayoría mujeres.
Incluso dentro del sistema científico, ellas alcanzan mayores niveles de formación: el 60% de las mujeres dedicadas a la investigación tiene título de posgrado, mientras que en los varones sólo el 55% superó la formación de grado.