Los vecinos del casino advierten que su barrio cambió, pero no sólo porque hay más movimiento,
sino debido a que muchos de quienes viven allí se transformaron en jugadores empedernidos. Tanto es
así que gran parte de ellos perdieron todo: casa, auto, trabajo y hasta la familia. Además, un
informe elaborado por el equipo de trabajo del diputado nacional Fabián Peralta demuestra que de
las personas que concurren a la casa de apuestas, el 46 por ciento lo hace todos los días. Más aún,
la mayoría desconoce el programa de juego responsable.
Lejos del pensamiento de que el casino es para que gente adinerada se
divierta, la realidad muestra que puede convertirse en una trampa originada por el ansia de ganar.
Un espejismo que hace que muchas personas malgasten todo sucapital.
Este panorama no escapa a los barrios cercanos a City Center Rosario.
Muchos vecinos acuden con asiduidad. Para algunos es una diversión; para otros una oportunidad.
“¿Sabés lo que dicen en mi tierra? Donde está el diablo, nunca te
metas”, manifestó categórico Carlos Soria quien vive a una cuadra del complejo de Batlle y
Ordóñez y Oroño. “Yo sé de gente que perdió la casa, el trabajo, la mujer; todo en el
casino”, contó el hombre ya jubilado, pero que hace trabajos de carpintería para
subsistir.
Su esposa, en cambio, es una concurrente habitual. “A mí me gusta y
yo la paso bien. Voy con poca plata porque no tengo más y me divierto con eso”, confesó. Sin
embargo, señaló a otros que asisten todos los días y dijo: “No sé de dónde sacan la
plata”.
“El templo”. Para Virginia, empleada de un hospital y sostén de familia, el casino
es un lugar para ir “cuando todo está mal porque allí te olvidás de todo”. Entre risas
contó que cada vez que va se encuentra con sus vecinos y muchos compañeros de trabajo. “Entre
nosotros decimos: «Nos vemos en el templo»”, contó.
“Es difícil controlarte porque allí uno no se da cuenta del valor del
dinero, por eso voy con poca plata y gasto sólo eso”, confesó la mujer.
“Conozco gente que se arruinó”, explicó, y otra vecina se
acercó para agregar que pasaron cosas peores: “Se suicidó gente. Sé de un hombre que perdió
250 mil pesos y se tiró un tiro y de una chica que había ganado un juicio y que también se mató; se
tiró de una terraza porque perdió todo lo que apostó”. ¿Mito o realidad?
A los vecinos les cuesta reconocer que la cercanía los atrae al juego. La
primera respuesta ante la pregunta sobre si van o no al casino es: “No, yo ni lo
conozco”, aunque luego otros dirán que esa frase es falsa y que mienten por pudor.
Los datos. La recorrida realizada por La Capital coincide con los datos que arroja un
relevamiento efectuado entre 400 vecinos de Las Delicias y Las Flores Este, a cargo del grupo de
asesoras del diputado Peralta. Entre otros números, se comprobó que uno de cada dos consultados
asiste al casino.
A su vez, el 92 por ciento afirmó que conoce a vecinos que van a la casa de
juegos, y, de ese total, el 46,7 por ciento afirmó verlos ir todos los días.
La muestra indicó que el 45 por ciento de los encuestados conoce vecinos
que destinan su dinero a jugar antes que a solventar otras necesidades como alimento, ropa y
servicios.
Y lo más preocupante es que dos de cada tres encuestados manifestó no
conocer el llamado Programa de Juego Responsable. En este sentido, el legislador presentará un
proyecto de ley (ver aparte) para evitar esta adicción.