La ciudad

En el barrio del casino hay vecinos que se volvieron jugadores empedernidos

Para muchos es una diversión, pero aseguran que hay casos de "gente que perdió todo". Un relevamiento indicó que hay muchas personas que concurren a apostar todos los días.

Sábado 28 de Agosto de 2010

Los vecinos del casino advierten que su barrio cambió, pero no sólo porque hay más movimiento, sino debido a que muchos de quienes viven allí se transformaron en jugadores empedernidos. Tanto es así que gran parte de ellos perdieron todo: casa, auto, trabajo y hasta la familia. Además, un informe elaborado por el equipo de trabajo del diputado nacional Fabián Peralta demuestra que de las personas que concurren a la casa de apuestas, el 46 por ciento lo hace todos los días. Más aún, la mayoría desconoce el programa de juego responsable.

  Lejos del pensamiento de que el casino es para que gente adinerada se divierta, la realidad muestra que puede convertirse en una trampa originada por el ansia de ganar. Un espejismo que hace que muchas personas malgasten todo sucapital.

  Este panorama no escapa a los barrios cercanos a City Center Rosario. Muchos vecinos acuden con asiduidad. Para algunos es una diversión; para otros una oportunidad.

  “¿Sabés lo que dicen en mi tierra? Donde está el diablo, nunca te metas”, manifestó categórico Carlos Soria quien vive a una cuadra del complejo de Batlle y Ordóñez y Oroño. “Yo sé de gente que perdió la casa, el trabajo, la mujer; todo en el casino”, contó el hombre ya jubilado, pero que hace trabajos de carpintería para subsistir.

  Su esposa, en cambio, es una concurrente habitual. “A mí me gusta y yo la paso bien. Voy con poca plata porque no tengo más y me divierto con eso”, confesó. Sin embargo, señaló a otros que asisten todos los días y dijo: “No sé de dónde sacan la plata”.

“El templo”. Para Virginia, empleada de un hospital y sostén de familia, el casino es un lugar para ir “cuando todo está mal porque allí te olvidás de todo”. Entre risas contó que cada vez que va se encuentra con sus vecinos y muchos compañeros de trabajo. “Entre nosotros decimos: «Nos vemos en el templo»”, contó.

  “Es difícil controlarte porque allí uno no se da cuenta del valor del dinero, por eso voy con poca plata y gasto sólo eso”, confesó la mujer.

  “Conozco gente que se arruinó”, explicó, y otra vecina se acercó para agregar que pasaron cosas peores: “Se suicidó gente. Sé de un hombre que perdió 250 mil pesos y se tiró un tiro y de una chica que había ganado un juicio y que también se mató; se tiró de una terraza porque perdió todo lo que apostó”. ¿Mito o realidad?

  A los vecinos les cuesta reconocer que la cercanía los atrae al juego. La primera respuesta ante la pregunta sobre si van o no al casino es: “No, yo ni lo conozco”, aunque luego otros dirán que esa frase es falsa y que mienten por pudor.

Los datos. La recorrida realizada por La Capital coincide con los datos que arroja un relevamiento efectuado entre 400 vecinos de Las Delicias y Las Flores Este, a cargo del grupo de asesoras del diputado Peralta. Entre otros números, se comprobó que uno de cada dos consultados asiste al casino.

  A su vez, el 92 por ciento afirmó que conoce a vecinos que van a la casa de juegos, y, de ese total, el 46,7 por ciento afirmó verlos ir todos los días.

  La muestra indicó que el 45 por ciento de los encuestados conoce vecinos que destinan su dinero a jugar antes que a solventar otras necesidades como alimento, ropa y servicios.

  Y lo más preocupante es que dos de cada tres encuestados manifestó no conocer el llamado Programa de Juego Responsable. En este sentido, el legislador presentará un proyecto de ley (ver aparte) para evitar esta adicción.

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