La ciudad

El valor de un archivo

Comenzó la digitalización del Archivo Mikielievich, que reúne miles de libros, fotografías, folletos, revistas, cartas y postales, entre otros materiales

Sábado 25 de Agosto de 2018

Miles de fotografías, diarios, libros, revistas, cartas, postales, mapas, folletos. Cajas y más cajas que conforman un archivo. Un tesoro que guarda la historia de la ciudad. Se trata del Archivo Mikielievich, sobre el cual la Municipalidad logró finalmente tener su uso y disponibilidad tras casi 20 años de litigio. Por estos días, los materiales comenzaron a ser digitalizados tras ajustar el inventario y la conservación. "Es el archivo histórico más importante de la ciudad", dice el historiador Pablo Montini, quien durante años trabajó en una primera catalogación, cuando los materiales estaban bajo resguardo de la Escuela de Museología.

Wladimir Mikielievich (1904-1999) fue un historiador rosarino que durante toda su vida acopió, investigó y catalogó miles de materiales que abonan al relato histórico de la ciudad. Falleció en 1999 pero antes había definido ceder su archivo al municipio y a otras instituciones culturales de la ciudad. Una parte de ese archivo, compuesta por diarios locales inhallables, se encuentra microfilmada en el Museo Histórico Provincial Julio Marc; otros materiales resguarda el Museo de la Ciudad y otra parte se encuentra por estos días en un anexo de la Biblioteca Argentina. Sobre esta porción en particular es que la Secretaría de Cultura de la Municipalidad avanza en su digitalización y conservación.

A partir de la muerte del historiador comenzó un litigio sobre el archivo. Quien fue su ama de llaves y luego su esposa desconoció documentación en la cual Mikielievich donaba su obra a la ciudad. A poco de fallecer Mikielievich, y con una orden judicial de por medio, el municipio logró retirar lo donado pero comenzó una disputa judicial que impidió la libre disponibilidad sobre los materiales. De todos modos, el archivo quedó bajo la guarda municipal.

A través de estos años el archivo tuvo diversas locaciones. Primero estuvo alojado en un sector de la estación ferroviaria de Rosario Norte, que fue sede de Cultura municipal, luego pasó a unas oficinas ubicadas en la planta alta de la sala Mateo Booz y de allí hace un par de años fue trasladado a la Biblioteca Argentina, que al estar ahora en obra obligó a un nueva mudanza a uno de sus anexos.

Apenas llegó a la biblioteca, un equipo de museólogos y bibliotecarios se encargó de realizar un inventario general y de evaluar el estado de los materiales. Allí se definió sumar los más de mil libros que eran propiedad del historiador al acervo de la biblioteca. Y su colección de 5 mil revistas, única en la ciudad, junto a escritos personales, múltiples colecciones y dos de sus obras más conocidas quedaron para ser digitalizadas y puestas en valor. "A partir de esta tarea la idea es conformar un equipo de digitalización que no sólo tome a su cargo este archivo sino otros que están en las diversas instituciones de la secretaría", explicó Federico Valentini, subsecretario de Fortalecimiento Institucional del área.

Cuando el Archivo estuvo bajo guarda de la Escuela de Museología, el historiador Pablo Montini realizó una catalogación e inventario provisorio de los materiales y es, sin dudas, quien más lo investigó y por ende quien mejor lo conoce.

Entre marzo y abril del año próximo se estima que estará terminado el nuevo edificio de la biblioteca y a partir de ese momento "se definirá la locación final del Archivo", precisó Georgina Ricci, del área de Articulación e Innovación de Museos.

Las posibles locaciones son el Museo de la Ciudad y la propia biblioteca. Mientras, existe la posibilidad de acceder a los materiales ya digitalizados pero con una consulta previa (ver pág. 12).

Sorpresas en la historia

"La historia social, política y cultural de la ciudad va a cambiar una vez que exista la posibilidad de tener acceso pleno al archivo", sostuvo Montini. Y algo de eso se sospecha al ver tan sólo fragmentos del material guardado. Hay dos obras en particular que atraen las miradas. Un diccionario sobre Rosario, compuesto por 54 tomos (aunque tiene algunas faltantes) y una colección de 23 álbumes de fotografías.

   La Capital tuvo acceso a algunos tomos del diccionario y de los álbumes iconográficos y sin dudas lo que dice Montini tiene su asidero. Una foto de un aguatero en la plaza 25 de mayo, datada en 1866, derrumba otras imágenes sobre los orígenes de la ciudad. Una multitud rodeando un tren del que asoma Eva Perón en 1948 obliga a la pregunta sobre ese viaje a la ciudad. Decenas de pianos expuestos en una denominada "casa de música" lleva a pensar aquello de que en cada casa más o menos pudiente había un piano. La esquina de Rondeau y Alberdi totalmente inundada en 1940 pone en evidencia los desbordes del arroyo Ludueña en zona norte.

   Las imágenes pertenecen a una colección que Mikielievich denominó Iconográfica Rosarina compuesta por 23 tomos de fotografías del siglo XIX y XX, detalla la museóloga Ludmila Lien, a cargo de la conservación de los materiales. Estos álbumes ya fueron digitalizados a partir de la utilización de una cámara de alta resolución. "Por las características de los materiales, muchos de ellos cocidos a mano por Mikielievich, no se utilizaron scanners porque se hubieran dañado", refirió el fotógrafo Matías Sarlo, a cargo de la digitalización.

   En breve comenzará la digitalización del diccionario. Compuesto por 54 tomos (aunque hay una faltante). Compuesto de manera absolutamente artesanal, está ordenado alfabeticamente y ofrece un panorama general de la ciudad. Releva acontecimientos, personajes, sitios, edificios, instituciones de la ciudad. En sus páginas Mikielevich mecanografiaba los textos y pegaba imágenes e ilustraciones. Hay entradas que directamente son mapas, folletos o volantes. Incluso hay textos manuscritos. El historiador lo actualizaba constantemente.

   "Mikielievich conformó el archivo más importante que hay de la historia de la ciudad. Tiene libros, documentos, fotos, folletos, diarios, revistas, postales... todo referido a la ciudad. Y además de eso creó lo que él llamo una serie iconográfica con fotos a lo largo de toda la historia de la ciudad y el Diccionario de Rosario, 54 tomos mecanografiados y cocidos a mano, que es toda la tarea de él como historiador. Su archivo se refleja en esos 54 tomos", valoró Montini, actual director del Museo Marc.

   En su opinión, "la importancia del Archivo es extraordinaria porque ahí se puede investigar gran variedad de temas. Los historiadores rosarinos siempre decimos que van a aparecer nuevas tesis doctorales a partir de estos materiales y que muchas hipótesis que se plantearon sobre la ciudad y su historia pueden llegar a reformularse cuando ese material sea accesible".

   Montini indicó que además de los álbumes que componen Iconográfica y el Diccionario "también hay otros álbumes, como Rosario en Imágenes de Antaño, una colección de postales y otra de imágenes, autógrafos y caricaturas que perteneció a Alfredo Merelló. Es impresionante una colección de propaganda política, de panfletos, datados entre 1910 y 1980, que él fue tomando de la calle, los registraba, les ponía la fecha al igual que las calles o esquinas donde los había encontrado. Es una colección riquísima, no hay algo así en la ciudad".

   —Mikielievich referenciaba casi todo, ¿no son materiales sueltos, sin sentido?

   —Claro, es un programa que llevó adelante a lo largo de décadas y ese Archivo lo demuestra, lo fue ordenando, sistematizando y le fue dando temas. Por ejemplo, hay una cantidad de legajos donde iba poniendo sus peleas con la Iglesia o las referidas a Estanislao López, a quien no quería mucho. Hay un material extraordinario sobre el Monumento a la Bandera, hay sobre Refinería, sobre la prostitución en Rosario. Es un gran archivo, por eso van a aparecer un montón de cuestiones que van a sorprender y en particular a los historiadores. Ese Archivo es una nueva forma de ver la historia de la ciudad. También tiene algo que es muy interesante: El prontuario periodístico rosarino. lo llamaba así, son siete tomos que hizo en colaboración con la Junta de Historia de Rosario y que tiene todos los nombres de los periodistas y todas las publicaciones que él iba referenciando. Hay centenares de planos, mapas, catastros. Su trabajo con Iconografía es muy interesante, lo que hizo con la serie, hacía como un estudio iconográfico. Él, por ejemplo, arrancaba con una foto del puerto e iba agregando fotos de ese sitio de distintas épocas. Así lo hacía con todo, está todo indexado, él mismo registró todo, hay fotos bastante valiosas o poco conocidas, sobre todo las del siglo XX. También tiene una cantidad innumerable de postales sobre Rosario.

   —¿Trabajó su archivo de tal forma que hoy facilita la catalogación?

   —Absolutamente, él lo tenía totalmente inventariado y organizado. Tenía un fichero con todos los libros. Registraba todo lo que conseguía y utilizaba en sus publicaciones. Tenía grandes inventarios, por ejemplo de todas las revistas. La sección hemerográfica de Rosario es la más valiosa que hay en la ciudad. Contiene revistas que son inhallables, como Bohemia; la revista de los anarquistas de 1913; todas las revistas de El Círculo; Cinema, otra revista que no se encuentra en otro archivo. Hay revistas que nadie conoce, como la revista Sábado, que editaba Julio Vanzo en 1930. Una característica de esta sección es que siempre está el número 1 de cada una de las revistas. Mikielievich vivía para ese archivo, trabajó casi hasta que se murió. El material de los 80 es increíble. Al recorrer su archivo lo que se puede interpretar es que no tenía prejuicios, al menos eso es lo que muestra el variado contenido de su trabajo. Hay revistas de rock, de poesía de los 80 cuando se recuperaba la democracia, de cómic, literarias. O sea, él la tenía muy clara con respecto a formar un archivo de Rosario y no discriminó ningún tipo de información. Pero hay algo aún más importante respecto a Mikielievich y es que tuvo una actitud pedagógica clara. El fue uno de los mayores historiadores que se dedicó a la divulgación de la historia de Rosario, siempre trabajó en distintos medios para dar a conocer la historia de la ciudad: en La Capital, en el diario Rosario. El sentó las bases para la divulgación de la historia de Rosario.

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