El gerente y fundador de una empresa familiar del cordón industrial, una de sus hijas, la pareja de esta, y dos contadores quedaron a las puertas de un juicio oral con pedidos de penas de 4 a 6 años de prisión de cumplimiento efectivo acusados de “defraudación por trasvasamiento o vaciamiento de empresa”, maniobra que perjudicó patrimonialmente a otra descendiente directa integrante de la sociedad. A los profesionales contables también le endilgan la coautoría del delito de “balance falso”.
Este jueves a partir de las 10 el Centro de Justicia Penal (CJP) será epicentro de una audiencia de acusación formal y pedido de pena por un flagrante caso de vaciamiento de una empresa familiar en el cual resultó víctima, Ana Lía T., una de las hijas del fundador de la firma. Un vínculo que en virtud de los hechos, se hizo añicos.
Los acusados son Roberto T., su otra hija, Natalia T.; el cónyuge de esta, Carlos D., y los contadores Rubén T., y su hijo Santiago T. A los tres primeros se los acusa por el delito de “defraudación por trasvasamiento o vaciamiento” de la empresa Gabapel SRL, fundada por Roberto T. a fines de 1988.
Sólida y próspera
La firma tuvo un notable desarrollo económico y se posicionó en la fabricación de máquinas, equipos y elementos mecánicos, electromecánicos, electrónicos, en montajes industriales, y comercializaba materiales eléctricos en el país y en el exterior. Para ello se asentó en Río Negro al 2700 de Granadero Baigorria.
Con el correr de los años el gerente general incorporó a sus hijas a la sociedad. En octubre de 2008 Ana Lía resultó cesionaria del 50 por ciento del capital, y su hermana Natalia recibió el otro 50 por ciento. Sin embargo, en 2014 Ana Lía tuvo diferencias con su padre y la hermana, y dejó de asistir a la empresa.
Caída y traspaso
Ana había tomando conocimiento de la estrepitosa disminución en el desarrollo económico de la empresa. Si bien hizo varios intentos informales por conocer la situación, le fueron negados. Entonces remitió varias intimaciones a la gerencia de la empresa, en diciembre de 2016, que no le contestaron. En enero de 2017 insistió con una segunda intimación, que su propio padre rechaza.
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Los intercambios no prosperaron y al verse frustrado el ejercicio de sus derechos como socia cuotapartista, violentado el proceso adjetivo y evidente mala fe del gerente, inició una demanda civil para asegurar pruebas. En esa causa detallo que su hermana “actuó fuera de las facultades del contrato social y de la ley de sociedades”.
Artera y solapada
La damnificada planteó que, en forma “artera, predispuesta, solapada” junto al padre de ambas, Natalia mudó el 100 por ciento de los clientes, las herramientas, las instalaciones, la producción, la facturación y las utilidades de Gabapel SRL a una nueva y sociedad, Gaba SA, “excediendo sus facultades como socia y causándole un grave perjuicio personal y económico”.
En ese expediente surgieron datos relevantes. El controlante y beneficiario de Gaba SA era Roberto T.; y que el cónyuge Natalia, Carlos D., sin estar ligado al rubro ni tener capital, aparece con el 10 por ciento de acciones, y habría cooperado para que se materialice el traspaso y el perjuicio contra Ana Lía.
De millones a pocos pesos
Con el análisis documental se estableció que por balance del año 2018 la empresa facturaba 63.000.000 pesos, un volumen exitoso, pero al momento de la denuncia el paquete accionario de Gabapel SRL quedó en 200.000 pesos. En medio de la exacerbada disputa familiar, la empresa original se diluyó.
Al verse perjudicada, Ana Lía no dudó en accionar penalmente contra su progenitor, su hermana, el cuñado y los contadores. Así se sustanció un legajo a cargo del fiscal Mariano Ríos, de la unidad fiscal Delitos Económicos de la Agencia de Criminalidad Organizada del Ministerio Público de la Acusación (MPA).
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Luego de varias medidas tendientes a confirmar las maniobras, entre las que se contaron allanamientos a domicilios de los contadores, entrecruzamiento de registros oficiales (Afip, Registro Público de Comercio, balances), declaraciones testimoniales de empleados, el fiscal logró imputar a los cinco involucrados.
A principios de 2023 les endilgó a Roberto, Natalia y a su esposo Carlos, se coautores del delito de “defraudación por trasvasamiento o vaciamiento de empresa”. A su vez, y aunque estarían en otra situación procesal, los contadores fueron imputados del mismo delito, más el con curso real de balance falso.
A las puertas del juicio
Ahora se dio un paso más. Este jueves a partir de las 10, los cinco serán acusados formalmente en una audiencia que será presidida por el juez Nicolás Foppiani. Allí, el fiscal Ríos en conjunto con la querella encabeza por el abogado Mariano Ríos y Ana Inés Campodónico, solicitará que el caso se eleve a juicio oral y público bajo el mismo encuadre legal.
Además, quedará planteado el pedido de pena, de no mediar acuerdos o salidas alternativas de ultimo momento. Para Roberto T.; Natalia T.; y su esposo Carlos Alberto se solicitan cuatro años y seis meses de prisión de cumplimiento efectivo.
En tanto, para los contadores pedirán penas más elevadas: seis años de prisión, también de cumplimiento efectivo, al considerarlos participes necesarios para la maniobras de vaciamiento de Gabapel SRL , y con intervención, según la documentación secuestrada, en la contabilidad y de Gaba SA.