Fundada hace siete años, Craz se especializó en la venta y divulgación de la historieta nacional, fanzines y arte gráfico.
El pasaje Pan, la galería más antigua de la ciudad y centro de una intensa movida cultural, no logra escapar a la crisis económica expresada en la caída del consumo. A fin de marzo, la librería Craz bajará sus persianas empujada por la baja de ventas, el crecimiento del costo de los servicios y de la reposición de libros. En los últimos dos años es la tercera librería que cierra en el centro de la ciudad.
Fundada hace siete años, Craz se especializó en la venta y divulgación de la historieta nacional, fanzines y arte gráfico. Desde su apertura, el local número 10 de la galería de Córdoba entre San Martín y Maipú se convirtió en una vidriera y lugar de encuentro de escritores, artistas y editores vinculados al mundo del dibujo y del arte gráfico.
Pero, en los últimos años, sostener el local abierto se fue haciendo cada vez más cuesta arriba. "Arrancamos el 2025 con una merma importante en las ventas y aumentos increíbles en los servicios. A mitad del año, la situación mejoró un poco, pero no llegó a completar nuestras expectativas o, más bien, necesidades", explica Javier Craz, alma máter del proyecto.
Por eso, señala, "resolvimos cerrar o mejor, dicho, reinventarnos". La semana pasada, la librería comunicó la decisión en sus cuentas en las redes sociales. "Demás esta decir que la realidad tanto del país como del sector se ha hecho inviable seguir. Aun no se cuando será el cierre definitivo pero me propuse usar el mes de marzo para hacer una adecuada despedida", escribió Javier.
Las respuestas con mensajes de afectos de sus clientes y personajes de la cultura local no se hicieron esperar. Llenaron de comentarios la publicación. "La librería es un lugar muy querido, por eso hemos tenido esas devoluciones", confía su dueño.
Es que Craz es un lugar desde donde los nuevos creadores y las editoriales independientes lograron su espacio junto a autores consagrados. Un lugar donde se apalancó el talento local, de artistas jóvenes, donde se organizaban presentaciones, ferias y talleres relacionadas al arte gráfico, donde las primeras muestras de estudiantes de la carrera de Bellas Artes convivían con presentaciones de otros con más trayectoria como Adrián Lakerman o Xina Ocho, lo que le dio alma al proyecto.
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Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Un cierre difícil
La idea de cerrar la librería, señala Javier, fue difícil, pero no intempestiva. Aún así, el local seguirá abierto hasta marzo para realizar algunos eventos y despedidas. Mientras tanto, seguirá gestionando el bar de la galería, donde se seguirán realizando actividades culturales. "La idea es meter la librería un poco adentro del bar y seguir gestionando las redes sociales como canal de difusión y de venta.
"Todas las librerías estamos atravesando un momento muy malo, la cadena del libro es una cadena larga que tiene mucho trabajo en cada eslabón y, una vez que llega a las librerías, los márgenes de ganancia son muy chicos, lo que obliga a vender mucho para poder sostenernos", explica.
La crisis, señala, se ensaña más con los libreros más pequeños, que trabajan por fuera de las grandes cadenas. "Pero seguiremos manteniendo el espíritu de lo que hacemos, se pierde el espacio físico, ese que la gente podía recorrer y encontrar algo para llevarse, pero se mantendrán intactas los eventos y las actividades de encuentro social", promete.
En los últimos dos años, Craz es la tercera librería que baja sus persianas en el centro de Rosario. En junio de 2024 cerró Longo, la librería más antigua de la ciudad, que desde 1908 ocupaba el local de Sarmiento al 1100. A mediados de 2008, el local había sido distinguido por el Concejo Municipal como "un lugar de encuentro de infinidad de vecinos de la ciudad que cultivan el amor por la lectura, el placer de curiosear, buscar y encontrar todo tipo de ediciones de los más variados autores y estilos literarios".
La librería cesó su actividad tras la muerte en junio pasado de la hija de su fundador, conocida como Coqui Longo, quien tenía 92 años.
Más recientemente, a principios del año pasado, la librería Rayuela, de Corrientes al 500, colgó un cartel de "liquidación por cierre definitivo". La pandemia de coronavirus y la caída de ventas que se comenzó a registrar en los años siguientes fueron las razones que llevaron al cierre del local.
Rayuela había abiertos sus puertas hacía 25 años y, en el último tiempo, se había especializado en literatura infantil.
La Cámara Argentina del Libro lleva tiempo encendiendo alarmas sobre la crisis que atraviesa el sector. El último Informe de Producción del Libro Argentino, correspondiente al año 2024, destacó que la producción general de novedades editoriales mostraba una caída del 8% respecto al año anterior. La baja en la producción de libros impresos se observó también en la tirada promedio por título, que pasó de 1.891 ejemplares en 2023 a 1.646 en 2024.
En cuanto a las ventas, el informe de la cámara y el Núcleo de Innovación Social, consignó que en 2024 hubo una caída generalizada en las ventas de editoriales, distribuidoras y librerías respecto de 2023 (cuando habían caído respecto de 2022).
El 80% de las editoriales encuestadas indicó una caída en las ventas en 2024. El 27% informó bajas del 26% al 49%, mientras que un 9% reportó caídas superiores al 50%. Más de un tercio del sector editorial se vio afectado por descensos de más del 26% en unidades facturadas.
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