Dos cuadras de la calle Centenario se convirtieron en un auténtico depósito de
basura donde llegan carros, camiones con escombros y personas caminando que llevan sus
desperdicios. La situación, de por sí grave, es peor aún si se tiene en cuenta que los residuos se
ubican detrás de un sanatorio (Centenario al 100) y junto a una escuela (Centenario al 1100). Los
vecinos reunieron firmas y se comunicaron en reiteradas oportunidades con la Municipalidad para que
limpie los lugares que van creciendo desde hace dos meses.
"No se puede estar del olor", dijo desesperada María Luján
Grande, quien vive a pocos metros de la montaña de basura ubicada en Centenario entre San Martín y
Mitre.
"Ya no nos podemos sentar en la vereda", se quejó la mujer
que cada día suplica a los que van a dejar residuos para que no lo hagan. "Me gritan barbaridades,
pero a mí me va a dar un ataque", resaltó la vecina.
Lo mismo manifestó Félix Baranosvski, pero él se atrevió a
más: "Un día vi que venía un camión y salí con un revólver en la cintura; desaparecieron todos
corriendo".
Al parecer los vecinos que manifestaron a viva voz su desagrado por vivir cerca
de ese depósito con escombros, paragolpes de autos y perros muertos entre bolsas de basura
desparramadas por los animales recibieron amenazas.
"Vengo del supermercado y tengo que pasar por este basural; no se puede más",
denunció María del Carmen Alonso, quien vive en Mitre y Centenario.
La mujer dijo que le preocupan los chicos de la escuela lindante: "Aquí debe
haber miles de microbios pero nadie hace nada". Es que el basural descansa sobre uno de los
paredones de la Escuela Técnica Nº 392 Juramento de la Bandera, de San Martín 5702.
Atrás de un sanatorio. La misma situación se repite en la cuadra de Centenario
al 100 porque el basural está ubicado detrás del sanatorio Saladillo.
En tanto, este sitio también limita con el parque Regional
Sur por lo que conviven dos imágenes diametralmente opuestas: la del verde y la de la suciedad.
El viento lleva a las casas un aroma hediondo que se
desprende de los animales muertos, los huesos de vacas y las bolsas de basura que permanecen
descomponiéndose día tras día en el mismo lugar.
Paradójicamente, en medio de los desperdicios se plantó un
cartel de la Municipalidad con la leyenda "No arrojemos residuos. Cuidemos este lugar. Multas entre
100 y 900 pesos".
Los vecinos dispararon acusaciones contra la Intendencia y
piden que se pongan contenedores o vigilancia. Uno de ellos, Miguel Angel Cappa, se preguntó si
todavía existía la Guardia Urbana Municipal (GUM): "por acá nadie la ve".
En esa zona además se agrava la circulación de la línea
122, porque cuando la basura invade la calle "el colectivo se tiene que desviar y se come el
pavimento", dijo enojado Alberto Nágera.
Por su parte, el director médico del Sanatorio Saladillo,
Ricardo Abib, se mostró preocupado por la situación.
Si bien la basura está en la parte trasera del efector, los
directivos ya elevaron notas al municipio en busca de una pronta solución, que todavía no tiene
respuesta.
Lo cierto es que desde octubre el basural es cada vez
mayor.