El secretario de Control Ambiental de la Nación, Sergio Federovisky, sentenció este jueves que lo que ocurre en el delta del Paraná es producto del desmonte ante el avance de la frontera agropecuaria. Para el biólogo y ambientalista, la quema indiscriminada de campos en las islas entrerrianas tiene un claro objetivo: arrasar con el humedal para conquistar nuevas tierras que aún hoy tienen bajo costo, una situación similar que a su entender ocurre en el norte del país y en el Amazonas.
La consulta de La Capital al funcionario nacional de la cartera ambiental dirigida por Juan Cabandié surgió ante la aparición de maquinarias agrícolas en una zona de las Islas de las Lechiguanas, en Entre Ríos, donde productores agropecuarios improvisaron un dique para que no pueda ingresar el agua cuando el nivel del caudal del paraná recupera su curso habitual.
“Es razonable y lógico que ocurra por lo que vengo denunciando desde el principio: esto no es quema de pastizales, es desmonte con fuego ante el avance de frontera agropecuaria. Porque atrás del fuego, una vez que se apaga, aprovechan la bajante para endicar y convertir un humedal en un campo arable, es un verdadero disparate que no tiene razón de ser”, aseguró Federovisky.
A su vez, el biólogo aprovechó para dejar en claro y desterrar la palabra “quema de pastizales, que todos repetimos como un mantra”, ya que a su entender esa obsoleta práctica agrícola no suele realizarse cuando no hay pasturas y tampoco posibilidad de rebrote.
“Los campos se queman entre septiembre y octubre, es imposible en la época de junio y julio, cuando no hay posibilidad de rebrote. Después podemos discutir si está bien o no, pero no tiene ninguna lógica quemar en invierno”, argumentó.
Endicar y sembrar
Para Federovisky hay una razón muy clara y lógica para todo productor agropecuario que conoce el terreno isleño ante la baja del río y en épocas de sequía a la hora de desmontar con fuego.
“2007 y 2019 fueron años muy húmedos, con mucha inundación y precipitaciones, lo cual dejó mucha materia orgánica indispensable para incendiar rápido. Por eso es harto evidente lo que pasó en 2009 y 2020, que no es más parecido a lo que ocurre con el desmonte chaqueño y el Amazonas”, remarcó.
Para el especialista en temas ambientales, el endicamiento (realizar un dique de contención del agua de manera clandestina), “lo que era un lugar que se llenaba y vaciaba de agua de manera natural como ocurre en los humedales del litoral, pasa a ser un campo seco disponible para la actividad agropecuaria”. Y ese factor se lo atribuyó a la migración de productores de la zona pampeana a la zona de islas “donde aún los terrenos son más accesibles que en la zona núcleo”.
Granjas porcinas
Por otra parte, Federovisky descartó de plano que la quema indiscriminada de pastizales en las islas esté relacionada a la producción porcina, a partir de un acuerdo que el gobierno nacional habría establecido con China.
“No me parece que para hacer granjas porcinas hace falta desmontar un humedal. Un establecimiento porcino se puede realizar en cualquier parte. Esto que está ocurriendo es lo mismo que sucede en el norte con desmonte bosques nativos y en el litoral con desaparición del humedal”, insistió.
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Más allá del Plan Integral Estratégico para la Conservación y Aprovechamiento Sostenible en el Delta del Paraná (Piecas) y de las presentaciones judiciales realizadas en la Justicia, desde Nación aseguran que las provincias deberían tener mayor injerencia a la hora de prohibir los loteos.
Mientras tanto, grupos ambientalistas siguen con su lucha incansable por una ley que proteja el ecosistema de los humedales ante el avance de la especulación agropecuaria.