
Desde hace tres meses, el humo invade la ciudad casi todos los días, sin respiro. Cada amanecer y cada anochecer el fuerte olor y una sensación de malestar afectan a cientos de miles de personas de Rosario y su región. Sin embargo, el grave problema no se circunscribe sólo a este último tiempo. Hace alrededor de quince años que existe, sin solución de continuidad.
La tercera ciudad del país se convirtió en rehén de unos pocos que nadie aún descubrió, detuvo o sancionó con vehemencia. Y hasta hoy, después de tanto tiempo, las autoridades de Entre Ríos, donde pertenecen las islas que emanan esa contaminación, aseguran que el dramático panorama es producto de la actividad imprudente de los pescadores y dicen que no avizoran intencionalidad de los productores. Si fuera así, ni siquiera pueden parar a un puñado de personas que van a pescar y ¿prenden fuego para un asado?
Lo cierto es que las decenas de focos encendidos en sitios aptos para el pastoreo, incluso detectadas a través de mapas de la Nasa, refleja que los incendios se dan en los campos, cuyos propietarios permanecen en el anonimato, salvo algunas excepciones que estremecen.
En abril de 2008, el gremialista y a la vez empresario Herme "Vino Caliente" Juárez reconoció en una nota con La Capital trabajar con hacienda en unas 1.750 hectáreas en las islas. En ese momento, el dirigente detenido y luego liberado en el marco de una investigación por lavado de activos y evasión, hablaba de invertir más para quitar los pajonales y permitir el desarrollo de la hacienda en esos campos rodeados de riachos y lagunas.
Con el correr de los años los sucesivos gobiernos de Entre Ríos y Santa Fe, Victoria y Rosario, además de la Nación, sólo opinaron y, en ocasiones, se quejaron de la situación. No mucho más. Nadie tomó al tema en serio; de hecho nada pudo detenerse.
Peor aún, funcionarios y ex funcionarios opinan hoy como si fueran cronistas de una realidad de la que deberían responsabilizarse. "Debiéramos discutir si se puede admitir el uso productivo de un ecosistema natural que forma parte de uno de los humedales más importantes del mundo", dijo en Twitter el ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Miguel Lifschitz.
Entre tantas estériles polémicas y algunas denuncias penales que jamás llegan a buen puerto, a todos les resulta imposible detectar a las personas que encienden pastizales y afectan aún más la vida de los rosarinos hastiados, entre otras cuestiones, de vivir en la ciudad más violenta del país. Los mismos rosarinos que sólo esperan una cosa, que al fuego no lo prendan más y dejen de vender humo.


