La ciudad

Cómo son los talleres de ESI para padres

Los docentes de la escuela Nº 1.399 pusieron en marcha su propio proyecto institucional para enseñar educación sexual.

Lunes 30 de Septiembre de 2019

El año pasado, los docentes de la escuela Nº 1.399 pusieron en marcha su proyecto institucional. Entonces se propusieron que una de las líneas de acción sería instalar la cultura del cuidado y, dentro de ese eje, la educación sexual integral cobró protagonismo.

"Pensamos que era arriesgado, porque era un momento en el que empezaron a circular con fuerza discursos de descontento con la ESI, por eso desde el vamos decidimos convocar a las familias para que experimenten ellos mismos un taller de ESI y sepan de que se trata", recuerda Claudia Bufarini, directora de la escuela del barrio Tierra de Sueños, de Roldán.

El primer encuentro fue en el verano pasado, la cita se hizo, a las 18, y sólo para adultos. Cuando los padres de los chicos se acercaron al colegio, se encontraron con un letrero de colores que afirmaba "Hablamos de ESI" y seis talleres con las mismas propuestas que se desarrollaban con los chicos: había un aula para mirar videos, otra para revisar legislación sobre derechos del niño, talleres para jugar y otros para expresar sentimientos. Y un espacio para una reflexión final.

Bufarini comparte las fotos y habla entusiasmada. Cuenta que en el taller de juguetes no sexistas, los papás se animaron a darle de comer a las muñecas y que eso sirvió para hablar sobre por qué pensaban que había juegos para nenes y juegos para nenas, por ejemplo.

"Fue una hermosa experiencia", sintetiza la docente. "De 560 alumnos, se acercaron unos cien padres, pienso que eran los que más inquietudes y miedos tenían. Pero se fueron felices, con un poco más de confianza en nosotros e hicieron de réplica. Es más, la familia que más planteaba que estaba en desacuerdo por cuestiones religiosas, entendió que su hijo tenía que participar de las clases y que después el podía conversar en casa sobre sus principios morales o religiosos".

Para Bufarini, el encuentro permitió diluir miedos. "Vieron que los contenidos eran adecuados a la edad de los niños o que no se trataba de inculcar cosas diferentes a lo que una familia puede pretender como valores, ya que el respeto por el otro, la tolerancia y la solidaridad son valores compartidos".

La experiencia se repitió este año, pero esta vez decidieron ir por más: los talleres fueron con los niños y en horario escolar. Los contenidos de cada taller se orientaron según las edades de los niños y cada familia podía recorrerlos en forma libre. En todos los esperaban juegos coordinados por los maestros y, al final, se les ofrecía una gran urna donde los adultos podían contar cómo se habían sentido.

"La mayoría nos decía que tenía una idea distinta de lo que era la ESI, que los temas que se trabajaban eran adecuados, que les había gustado tener tiempo para compartir con sus hijos", recuerda la directora y confía en que "si uno baja con claridad, los contenidos y la normativa, es posible trabajar con las familias". Después de los talleres no volvió a recibir reclamos de los padres de los alumnos. "El haber hecho los talleres sirvió para que los papás tengan más confianza y, por sobre todas las cosas, para que afiancemos nuestro vínculo con las familias", destaca.

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