El municipio aseguró este jueves que las frecuencias del transporte urbano de pasajeros descendieron a raíz del "ausentismo" de choferes y la "rotura de unidades" que componen la flota del sistema, pero desmintió que la concesionaria Rosario Bus esté implementando una política de retirar coches de los recorridos durante las 9 y las 11.30 para ahorrar combustible, tal como lo denunciaron usuarios y los propios choferes de la empresa.
"Podríamos estar mejor, no voy a decir que los servicios se cumplen en un 100%, pero estamos monitoreando porque hay rotura de unidades y ausentismo”, admitió la secretaria de Movilidad del municipio, Nerina Menganelli, respecto de una nota publicada este lunes por La Capital en relación a testimonios de choferes y usuarios de esa empresa.
Respecto al aumento de la tarifa de colectivo, la secretaria adelantó en declaraciones a la radio Sí 98.9: “Se está charlando en la red de intendentes, que es una herramienta muy importante. Estamos trabajando en conjunto sobre la inequidad que estamos viviendo en cuanto a los subsidios”.
Rosario Bus, en la mira
La declaraciones del municipio salen al cruce de las quejas de los pasajeros por las extensas esperas en las paradas de las líneas que ostenta Rosario Bus.
Incluso, en un informe publicado por La Capital, los propios choferes aseguraron —en el más estricto off— que tienen orden de detener las unidades por algunas horas en la punta de línea "a modo de descanso" para ahorrar combustible.
colectivos
La UTA Rosario advirtió sobre los hechos de violencia en los colectivos.
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital
Las líneas a las cuales se les apunta por estas prácticas son la 122, 110, 142, 103, 146, 140 y 138/39.
Estos relatos coinciden con el de vecinos de distintas zonas de la ciudad, que comenzaron a ver inusuales concentraciones de coches en las puntas de línea cercanas a sus domicilios. Así sucede, por ejemplo, con la 122 en parque Sur y con la punta de línea sur de la 110, en barrio Toba.
Colectivos parados en el cementerio
El cementerio de Villa Gobernador Gálvez, donde comparten punta de línea la 142 y la 103, a las 10 es un atolladero de coches parados con los carteles apagados. Y lo mismo sucede en la mini terminal Barrio Rucci, donde terminan sus recorridos la 142 y 103.
"Envían los horarios de los servicios con la orden de no mover el coche durante esas dos horas y media. Nadie controla nada", manifestó un chofer, que conoce la situación por algunos compañeros pero a quien no le ha tocado prestar personalmente esos servicios.
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Asimismo, se quejó: "Soy de los que queda dando vueltas cargados hasta la médula".
Se calcula, de acuerdo al Observatorio Social del Transporte, que hay alrededor de 50 unidades que no circulan en esa franja horaria de lunes a viernes, situación que se traduce en una reducción de 200 vueltas en los recorridos de estas líneas.
Sin embargo, en declaraciones a Radio Sí, que reprodujo Rosario Plus, la funcionaria municipal desmintió esa versión: "Nosotros monitoreamos el sistema y no es así", sostuvo.