La ciudad

Clubes de pesca, una opción para el verano a pocos pasos del centro

En el camping del club Mitre, cada noche cientos de personas se acercan para comer un asado y disfrutar de la costa del Paraná.

Lunes 15 de Enero de 2018

Un pulmón a sólo ocho cuadras de la peatonal. Así definen algunos habitués al Club de Pescadores Bartolomé Mitre, una institución que en mayo próximo cumplirá 72 años, pero que ha vivido en la última década y media un crecimiento exponencial en la concurrencia a sus instalaciones. Surgido en sus orígenes como una institución exclusiva de amantes de la pesca, cobró en su historia reciente un perfil más popular, juvenil y familiar por su espacio de camping, que cada vez más rosarinos utilizan como lugar de reunión barranca abajo en la priviliegiada ubicación de Corrientes y el río.

El Mitre integra, junto al Círculo de Cazadores de Rosario Guillermo Tell, la Peña Náutica Bajada España y la Peña Rosarina de Pescadores Deportivos, la seguidilla de clubes de pescadores con terrenos concesionados por la Municipalidad en la barranca de la costa céntrica.

Entre medio de árboles frondosos y a muy pocos metros del río, con sus filas de mesas y bancos de material y siempre con el tentador humo que emiten los asadores, el club fue cobrando así un fuerte perfil estudiantil, pero también familiero, según el día y el horario.

Durante los fines de semana los jóvenes (muchos de ellos estudiantes) colman las instalaciones a la noche, mientras que los matrimonios con sus hijos se han apropiado sobre todo de los mediodías.

"Este era básicamente un club de pesca, pero el camping le hizo dar un paso más. Siempre estuvo muy ligado a la juventud; sin embargo, en los últimos dos años comenzaron a acercarse muchas más familias", afirma Pablo Ferra, el encargado de las instalaciones.

Servicios

Si bien existe la posibilidad de asociarse abonando una cuota mensual de 200 pesos que da acceso ilimitado al camping y habilita a entrar también hasta el muelle de pescadores, no se trata de un requisito excluyente: hay una tarifa para los visitantes, de 80 pesos por día, para los que prefieren concurrir sólo ocasionalmente.

De los 400 socios que tiene, el 80 por ciento son pescadores, por lo que lo más usual es pagar el día. Además de las mesas y parrilleros con todo su equipamiento (parrilla, atizador y pala) cuenta con instalaciones sanitarias para satisfacer las necesidades de las 1.200 personas que entran cómodas en el lugar. Hay tres baños, incluso uno adaptado para discapacitados.

El Mitre también dispone de una proveeduría, donde se puede adquirir todo lo necesario para hacer el asado, excepto la carne, que hay que llevar obligatoriamente desde casa.

Los precios son moderados, por lo que muchos optan por comprar directamente en el club: una cerveza de litro va de los 55 a los 80 pesos, según la marca; una gaseosa grande sale 55 pesos; el hielo cuesta 35 y el carbón puede conseguirse por 55, mientras que una bandeja de ensalada se adquiere por 40 pesos, mismo precio que una porción de ensalada de frutas. "Tratamos de que la cantina tenga de todo, para evitarle a la gente la incomodidad de trasladar tantas cosas", asegura Ricardo Pisani, secretario de la comisión directiva.

Al crecimiento en la afluencia de público siempre le sigue una necesidad de ordenar el espacio, y las autoridades destacan en ese sentido una fuerte apuesta por la seguridad del lugar: a las videocámaras, personal de seguridad privada y policía que recorre el lugar (se va sumando personal a medida que el lugar se llena) se le agregan normas claras de convivencia pacífica elaboradas por la administración del club para evitar altercados. "Queremos que además de estar cómoda, la gente esté segura. Trabajamos para que todos vengan a pasarla bien y puedan disfrutar con tranquilidad", sostiene Pisani, quien destacó además que todos los que pagan su entrada tienen cobertura médica de un servicio de emergencias dentro del predio.

El reglamento interno prohíbe ingresar con equipos de sonido, camisetas de equipos de fútbol y mascotas que podrían convertirse en fuentes de discusiones entre diferentes grupos. El único espacio autorizado para pasar música es la proveeduría, que por las noches ameniza las previas que muchos jóvenes realizan antes de partir hacia los boliches. El horario de cierre es estricto: a las 2 de la mañana todos los días excepto los domingos, que se acorta hasta la una.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario