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Venecia no tiene descanso:volvió a inundarse,aunque esta vez fue menos grave

La marea invadió otra vez la ciudad, a solo 48 horas de la inundación extrema del miércoles a la mañana. La crisis continuará todo el fin de semana

Sábado 16 de Noviembre de 2019

No hay respiro para Venecia: ayer la ciudad volvió a inundarse por la marea, y parece que todo el fin de semana seguirá sufriendo el "agua alta", como llaman los venecianos a las inundaciones que llegan desde el mar. El récord histórico del martes a medianoche no fue por fortuna igualado ayer, cuando, con lluvia y viento, la medición oficial llegó a 1,54 metro. El miércoles a primera hora había escalado hasta 1,87 metro, apenas centímetros por debajo de la terrible inundación de 1966. Los daños que dejó la inundación de la medianoche del martes y la mañana del miércoles apenas estaban en evaluación cuando ayer los venecianos escucharon nuevamente la temida sirena de alarma, que anuncia la llegada del agua. Se inundó un 70 por ciento del casco urbano, que había tenido solo unas horas de respiro luego de la catástrofe del miércoles. Se teme que hoy por la mañana haya un nuevo pico de agua a las 11.55, pero no debería superar un 1,20 metro. La misma escena se repetiría mañana, cuando a las 11.20 de la mañana el agua alta debería tocar el metro y treinta centímetros, siempre según los pronósticos oficiales.

Con tantas inundaciones, la antigua ciudad lagunar está de rodillas. Las recriminaciones no faltan y todos se preguntan por qué no funciona el costoso sistema antinundaciones MOSE (Moisés), que ya está puesto en las bocas de la laguna pero aún no está terminado. Se estima que estaría listo para fines de año de 2021, más de dos años aún.

Ayer fue otro día difícil, con la marea que alcanzó su pico esperado de 155 cm por la mañana. Luego, poco a poco, el agua comenzó a bajar, dejando el terreno para el recuento de los daños:sólo ACTV, la empresa de transporte público, calcula pérdidas de 15-20 millones de euros por los autobuses acuáticos dañados y otros daños causadas por la tormenta del martes a la medianoche. El alcalde, Luigi Brugnaro, en la nueva emergencia de ayer, decidió cerrar Plaza de San Marcos. La Basílica y el Palacio Ducal también fueron cerrados. Ni siquiera las escuelas han abierto. Y después de la nueva ola de marea que invadió la ciudad histórica y sus islas, un nuevo drama se avecina hoy por la noche, asociado a los vientos de "siroco", provenientes de Africa, diferentes al "bora" del Adriático que sopló el martes y miércoles.

Ayer, a las 11.09, cuando la matera subió a 152 cm, se suspendió la circulación de los populares "vaporetti", los barcos que hacen de autobuses náuticos y son usados por todos, tanto venecianos como turstas. El alcalde Brugnaro y el gobernador de Véneto Luca Zaia hicieron una recorrida en las zonas más inundadas, en torno a la plaza San Marco.Pero de hecho toda la ciudad estaba ya inundada de nuevo y semidesierta, con los turistas encerrados en sus hoteles y los comerciantes otra vez tratando de limitar los daños.

Los venecianos viven en esta época del año, el otoño, refrescando en sus celulares la aplicación del Centro de Previsión de Mareas, que permite saber hasta qué nivel puede llegar el "acqua alta". El martes había luna llena, y muchos temieron lo peor, pero se fueron a cenar con el último dato de 140 centímetros. Pasadas las diez de la noche, empezaron a sonar las sirenas. Un viento de más de 120 kilómetros por hora había inundado la laguna con agua de mar y llevó el registro hasta 187 centímetros, la mayor desde la catástrofe de 1966.

Campanarios en peligro

El Subsecretario de la Presidencia encargado de la política espacial, Riccardo Fraccaro, anunció un sistema de vigilancia por satélite capaz de proporcionar las advertencias necesarias sobre estructuras potencialmente inestables y vulnerables, como los campanarios. "El movimiento de los campanarios —dijo— corre el riesgo de empeorar con la alta mar de estos días, por lo que es necesario intervenir rápidamente utilizando datos satelitales para monitorear las estructuras en riesgo. El Ministerio de Defensa iniciará su propio análisis paralelo, utilizando datos de teledetección militar y sus propios analistas. En el futuro, este sistema se extenderá a otras áreas y sectores, no sólo en caso de emergencia, sino también de carácter preventivo".

En tanto, el patriarca (obispo) de Venecia, Francesco Moraglia, se mostró extremadamente crítico con la crisis: "Venecia debe ser salvada por otro modelo de desarrollo, no es Disneylandia", dijo al diario La Repubblica. Debe volver a ser una ‘polis'. No puede seguir siendo una Disneylandia malvendida a los turistas. Incluso en estas horas veo una dramática desconexión entre las instituciones y el país real", lamentó el patriarca.

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