Mónica Aquino fue vista por última vez el 5 de mayo de 2023 en Santa Fe, la ciudad donde vivía. Nunca más se supo de ella, pero este viernes empezará en la capital provincial el juicio contra quienes la explotaron sexualmente antes de su desaparición.
En el banquillo de los acusados estarán sentadas tres personas: la pareja de Aquino, Hugo Pérez; su cuñado, Mario Daniel Pérez, y su suegra, Rosa Aguirre. Todos ellos están imputados por los delitos de explotación de la prostitución ajena agravada, en concurso real con el delito de promoción de la prostitución ajena.
Ninguno de los tres acusados confesó ni dio dato alguno sobre lo que le pasó a Aquino, pero la Fiscalía los acusará con la reconstrucción que pudo hacer de los hechos con base en las declaraciones testimoniales que recogió en el barrio Varadero Sarsotti de la ciudad de Santa Fe.
La Fiscalía ya avisó que si hubiera una noticia sobre Aquino se iniciará otro proceso, independiente del que llega a juicio este viernes.
Explotación sexual, proxenetismo y violencia
En ese contexto, Jorgelina Moser Ferro, una de las fiscales del caso, dio cuenta de la terrible realidad de Mónica antes de desaparecer: explotación sexual, proxenetismo, violencia, amenazas.
“Lo que vamos a probar es que tanto su marido, su cuñado y su suegra la explotaban para prostituirla. Ninguno de los tres acusados desde que inició la investigación aportó datos. Dicen no saber nada y manifiestan que se fue”, indicó. De acuerdo a lo que señaló Moser Ferro, la joven había realizado distintas denuncias pero siempre “se caían” porque, en palabras de la fiscal, “Mónica tenía tanto miedo que terminaba diciendo que lo hacía voluntariamente y que nadie la obligaba”.
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Respecto de qué pasaba si Mónica no ejercía la prostitución, la fiscal dijo: “Si Mónica no se prostituía, era golpeada, le metían la cabeza en una pileta, una vez le rompieron una botella en la cabeza, otra, el marido le clavó un cuchillo en uno de sus brazos. Es decir, recibía todo tipo de violencia. Además, la obligaban a no relacionarse con nadie y le cortaron todo tipo de vínculo con su familia biológica”, profundizó.
La desaparición de Mónica Aquino
Mónica Aquino, de 29 años, desapareció entre la noche del 4 y la madrugada del 5 de mayo, en barrio Sur de la capital santafesina. Era obligada por su pareja, Hugo Jesús Pérez, por su cuñado, Mario Daniel Pérez, y por su suegra, Rosa Aguirre, a ejercer la prostitución.
Desde su desaparición y por la actividad fiscal investigativa como de la Brigada de Femicidios de la Policía de Investigaciones (PDI), se realizaron allanamientos en varias viviendas del barrio Varadero Sarsotti, rastrillajes en la zona de islas y se sometieron a peritajes teléfonos celulares.
En la audiencia imputativa que se hizo a finales de 2023, los fiscales del Río Ayala y Matías Broggi desplegaron elementos probatorios incriminantes que fueron reunidos durante todos los meses de investigación y las imputaciones fueron taxativas en cuanto a la responsabilidad criminal de los hermanos Pérez y la madre de ambos.
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Con violencia y amenazas
Hugo Jesús Pérez, expareja de Mónica Estefanía Aquino, fue acusado de explotar sexualmente a su entonces mujer desde el año 2017 hasta el día de su desaparición, aprovechándose del estado de absoluta vulnerabilidad de la víctima, y que el mismo promociona mediante el uso de la violencia y de las amenazas.
La acusación contra Pérez fue como autor de la promoción de la prostitución ajena agravada en concurso real con la explotación de la prostitución ajena en concurso real, y como autor del delito de lesiones dolosas calificadas por la relación de pareja y por el contexto de violencia de género, ya que agredió a Aquino con un cuchillo con un corte en uno de sus brazos. Luego de la exposición de los fiscales, estos anticiparon que pedirán una pena de 20 años de prisión.
Mario Daniel Pérez y su madre, Rosa Aguirre, esta última suegra de Aquino, fueron imputados como autores del delito de explotación de la prostitución ajena, y además se quedaban con la ganancia que producía Aquino que era obligada a prostituirse.