El secretario de Salud, Adolfo Rubinstein, presentó ayer su renuncia al cargo en forma "indeclinable" en una carta que envió al presidente Maurcio Macri en la que señaló que el protocolo derogado por el gobierno, sobre interrupción del embarazo de adolescentes, era "una guía de actuación destinada a los médicos y los equipos de salud para darle certezas protección" en la realización de los procedimientos.
El funcionario dijo que "durante toda" su gestión tuvo "como una de mis máximas prioridades tanto la protección como la ampliación de derechos de la mujer, niñas, adolescentes, las personas con capacidad de gestar y comunidades LGBT".
El presidente Macri, por su parte, dijo: "Somos un equipo y siempre aposté a trabajar en equipo. Fue una decisión unilateral y eso está mal, sin discutir el fondo de la cuestión y por eso lo anulamos".
En una aparición en vivo por Instagram, acompañado por la primera dama, Juliana Awada, el presidente se refirió al tema y quedó claro que el aborto volvió a ser motivo de tensión política.
Un año después de que el proyecto de ley para su despenalización naufragara en el Congreso, el debate se instaló al interior del gobierno. Rubinstein había reglamentado una actualización del protocolo por el cual todo el personal del sistema de salud debía garantizar el derecho a interrumpir una gestación cuando ésta pusiera en riesgo la vida o la salud de la mujer o fuera resultado de una violación, los dos casos en los que el aborto no está penado.
La polémica surgió a partir de un apartado que reglamentaba el acceso al mencionado protocolo para las niñas y adolescentes menores de 16 años, consideradas un grupo particularmente vulnerable a situaciones de abuso y violaciones sexuales. "Entre los 13 y 16 años las personas adolescentes pueden dar su consentimiento autónomamente para las prácticas de ILE (interrupción legal del embarazo) cuando esta práctica no implique un riesgo grave para su salud o su vida'', había dispuesto el secretario de Salud.
La resolución había sido celebrada por grupos a favor del aborto y rechazada por los llamados pro-vida.
"El presidente es el jefe supremo de la Nación, jefe del Gobierno y responsable político de la administración general del país", recordó el propio Macri en el decreto.
En el texto de su renuncia, Rubinstein argumentó que el nuevo protocolo respondía "a la necesidad de actualizar la normativa" de acuerdo al nuevo Código Civil.