Casi un año después de sufrir lo que entonces se consideró uno de los mayores robos de las últimas décadas en Francia, cerca de 20 millones de euros, la lujosa joyería Harry Winston, situada en la parisina avenida Montaigne, ha vuelto a ser escenario de un robo de película que amenaza con dejar aquel episodio en mera anécdota. Cuatro atracadores entraron en el establecimiento y a punta de pistola lo desvalijaron, haciéndose con un botín valorado en alrededor de 80 millones de euros, lo que supondría uno de los mayores de todos los tiempos.
Poco después de las cinco y media de la tarde del jueves (se supo recién ayer), cuatro individuos armados, uno de ellos disfrazado de mujer, irrumpieron en la tienda, situada en el llamado "Triángulo de oro", la zona donde tienen sus locales las cadenas los más célebres modistos y joyeros.
Había unas 15 personas en el establecimiento, entre empleados y clientes. "Los atracadores los arrinconaron en una esquina del local y, sin disparar un tiro, comenzaron el saqueo. Se llevaron prácticamente todo lo que había, tanto a la vista como oculto", dijo un investigador.
Antes de que llegara la brigada de lucha contra el crimen organizado de la policía judicial de París, emprendieron la huida.
Según las primeras pesquisas, los cuatro atracadores estaban bien entrenados y conocían a la perfección la tienda, incluso el nombre de alguno de los empleados y los lugares donde se guardaban piezas que no estaban a la vista.
Los investigadores están interrogando a los testigos, revisando las cintas de video y analizando el sistema de alarma, conectado a una central en Suiza.
Tan bien entrenados estaban que se llevaron un botín de 80 millones de euros en piezas de alta joyería, según se ha estimado. Se trataría, de confirmarse esta cifra, del mayor atraco en una joyería de la historia de Francia.
La sucursal parisina de Harry Winston está en las inmediaciones de los Campos Elíseos, una zona donde el gobierno anunció hace días un refuerzo de la seguridad previo a las fiestas de fin de año, con un despliegue de 4.000 policías.
A nivel mundial, sólo se ha producido un robo de joyas de mayores proporciones: Fue en Amberes, en 2003, cuando los ladrones se hicieron con 100 millones de euros en diamantes.
Pero deja pequeño al botín conseguido por los atracadores del IRA que en diciembre de 2004 se llevaron 30 millones de euros de la sucursal del Northern Bank en Belfast, en una audaz operación que incluyó el secuestro del director y su familia.
¿Casualidad? El 6 de diciembre del año pasado, el mismo establecimiento sufrió uno de los robos más importantes perpetrados en Francia en las últimas décadas.
Entonces, el monto del robo fue de unos 20 millones de euros en piezas de alta joyería. También en Francia, en septiembre de 2004 fueron robados dos diamantes valorados en 11 millones en una feria de anticuarios en el Louvre. Nunca fueron recuperados, al igual que las piezas robadas el año pasado.
Creada en 1920, la casa Harry Winston es una de las grandes firmas de la joyería internacional, proveedora de personalidades, familias reales y estrellas del cine de todo el mundo, que han lucido sus piezas en las ocasiones más celebradas.
Tiene ocho tiendas en EE UU, una en París, otra en Londres y varias más en China, Hong Kong, Japón y Taiwán.
Jacob Winston, el padre de Harry, ya había abierto una joyería en Manhattan en 1888, pero fue su hijo el que dio lustre al apellido después de que inaugurara su primera tienda en 1920 en Nueva York.
A la muerte de Harry, en 1978, fue su hijo Ronald el que expandió internacionalmente la marca, hasta llegar a tener la gran cantidad de sucursales que tiene en las principales capitales del mundo.
Sin embargo, la fama de Harry Winston es como el mayor faro para los delincuentes. l