La neuróloga italiana Rita Levi Montalcini cumple hoy 100 años y se constituirá en la galardonada más longeva de la historia con el premio Nobel 1986 de medicina por aislar el factor que explica cómo crecen las neuronas. En 2001, fue nombrada además miembro vitalicio del Senado italiano.
Rita Levi considera que el cerebro humano goza de gran plasticidad neuronal y, a pesar de la muerte de neuronas, encuentra nuevos caminos para continuar sus funciones si es siempre estimulado y mantenido "ilusionado y activo".
"Mi cerebro pronto tendrá un siglo, pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!".
La frase ya es marca registrada de la turinesa que hizo de su dormitorio un laboratorio para estudiar el crecimiento de fibras nerviosas en embriones de pollo, cuando las leyes raciales fascistas expulsaron de los claustros a profesionales judíos.
Rita Levi nació en 1909 en Turín. Su padre era ingeniero y matemático y su madre pintora, y además de su hermana gemela tenía otros tres hermanos.
Se graduó de la Escuela de Medicina de Turín en 1936 y comenzó la carrera académica que debió interrumpir cuando la Italia de Benito Mussolini instauró las leyes raciales que prohibieron a los judíos el acceso a puestos profesionales.
En 1946 aceptó una invitación de la Washington University en San Luis, Missouri, en la que permaneció tres décadas desarrollando la investigación por la que sería galardonada con el Nobel de medicina en 1986: aisló el factor de crecimiento nervioso y explicó cómo crecen las células del sistema nervioso.
En su libro "El as en la manga", afirma que el cerebro es el "as" en la manga que tienen los humanos para aprender a jugar con acierto en la vejez.
"En el juego de la vida, la carta más alta es la capacidad de valerse en todas las fases vitales pero especialmente en la senil, de las actividades mentales y psíquicas propias", sostiene.
Su descubrimiento permitió a la neurobiología moderna considerar que la plasticidad neuronal permite al cerebro suplir la pérdida de células que ocurre con la edad, con la propiedad de las restantes de compensar esa disminución numérica con un aumento de las ramificaciones y la utilización de circuitos neuronales alternativos.
En "Tiempo de cambios", la neuróloga sostiene que el Homo sapiens debe aprovechar su privilegio exclusivo, la facultad de raciocinio, para cambiar el modo de pensar y vivir.
"Urge revisar por completo los sistemas educativos y didácticos de la infancia", sostiene y plantea que "estas facultades deben ponerse sobre el tapete para ganar la partida que está en juego: la supervivencia de la especie humana".
Rita Levi contó que come una vez al día y duerme una tres horas, y al ser interrogada acerca de si le tiene miedo a la muerte, la científica dijo que no, que no le importa.
Es sólo el cuerpo que muere; creo que algo de nosotros sobrevive.
"¿El alma?", le preguntaron.
"No, el mensaje", afirmó.