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Perpetua para el padrastro de Tomás Santillán por el crimen del pequeño

Sentencia en Junín. A un año del homicidio, el tribunal condenó por unanimidad a Adalberto Cuello. Para la Justicia, fue crimen premeditado y ejecutado con alevosía.  

Miércoles 19 de Diciembre de 2012

El albañil Adalberto Cuello, de 40 años, fue condenado ayer a prisión perpetua por "homicidio agravado con alevosía" por la muerte de Tomás Dameno Santillán, de nueve años. La muerte se produjo el 15 de noviembre de 2011 cuando Cuello, ex padrastro de Tomás, lo subió a un auto y lo mató en un campo en las afueras de la ciudad bonaerense de Lincoln. La sentencia fue pronunciada por el tribunal oral en lo criminal (TOC) 1 de Junín, que votó por unanimidad la condena y la pena.

El fallo precisó que Cuello agredió al pequeño en la cabeza, en la espalda, en las piernas y en los brazos con una pala. Tomás tenía múltiples lesiones craneales, daños neurológicos y sufrió un paro cardíaco.

El 15 de noviembre de 2011 Tomás Santillán salió de la escuela Nº 1 Domingo Faustino Sarmiento de Lincoln. Una maestra lo vio a las 12.15 horas a dos cuadras del colegio. Pero no llegó a su casa. Su madre, pasadas las 12.30 horas hizo la denuncia en la comisaría.

Las sospechas apuntaron a su ex pareja, Cuello, de la que estaba separada tras una ruptura violenta, y por la que Cuello no podía ver al hijo de ambos de unos ocho meses.

Después de una primera declaración, Cuello fue detenido a las 24 horas de la desaparición del pequeño. Al día siguiente, fue hallado el cuerpo de Tomás a unos cinco kilómetros de Lincoln, en un campo ubicado a unos 300 metros de la ruta provincial 50 y en cercanías de una planta de tratamiento.

La autopsia determinó que Tomás murió pocos minutos después de su desaparición.

"La muerte se produjo en momentos breves", dijo ayer la jueza Karina Lorena Piegari, citando las pericias. "El número y la gravedad de los golpes fue para asegurar la muerte, que fue rápida y súbita, producto de golpes sucesivos e inmediatos", agregó la magistrada, al descartar la figura del ensañamiento. No hubo ensañamiento, explicó, porque Cuello no prolongó la provocación del dolor.

"Fueron tres golpes certeros en la cabeza", dijo el juez Miguel Vilaseca.

Además consideraron que el asesinato fue con alevosía. Esta figura se produce cuando "se trata de ir sobre seguro y actuar sin riesgo para el autor y en situación de indefensión para la víctima". La diferencia física, de edad y la supremacía de Cuello sobre Tomás, quien subió al auto "sólo con la mirada" de su ex padrastro, configuran que el crimen fue con alevosía.

El tribunal consideró que hubo "plan" establecido por Cuello para matar y encubrir su crimen. "Fue un hecho premeditado", sostuvo.

Las muestras de tierra del guardapolvo de Tomás hallado en cercanías del autódromo de Lincoln, fueron compatibles con la tierra hallada en el Fiat Palio Weekend de la novia de Cuello, María Inés Márquez, y que utilizó el día de la desaparición del pequeño. Auto en el que también se hallaron rastros genéticos de Tomás en el asiento trasero.

En la computadora de Cuello hallaron rastros de búsquedas de armas y de silenciadores. Además citaron las declaraciones de Walter "Lechuza" Barbieri -amigo de Cuello- quien dijo que le preguntó por un arma para "darle un susto" a Tomás.

El tribunal también atendió las palabras de la prima de Tomás, Carla Santillán, a quien el pequeño le confesó que Cuello le había dicho que "se volviera a Timote", pueblo donde vivía el padre del niño. Los jueces dieron por probado que Cuello merodeó a Tomás a la salida del colegio, los días previos a la desaparición.

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