Al menos nueve personas murieron hoy y doce sufrieron heridas en un choque en cadena entre una docena de camiones y autos ocurrido entre las localidades cordobesas de Laguna Larga y Pilar, sobre la autopista Córdoba-Rosario, a raíz de una fuerte tormenta de viento y tierra que dejó muy reducida la visibilidad.
Fuentes policiales informaron que el accidente ocurrió alrededor de las 8, mientras se producían ráfagas de entre 75 y 90 kilómetros por hora que dejaron polvo en suspensión sobre la autopista, a la altura del kilómetro 556, 50 kilómetros distante al sudeste de la capital provincial.
La Policía Caminera había ordenado la interrupción del tránsito por el alerta meteorológico que regía, pero los vehículos involucrados en el choque múltiple ya habían superado los sitios de control, explicó el comisario mayor Ramón Frías, quien calificó el fenómeno como “sobrenatural”.
En principio, los fallecidos son cinco integrantes de una familia que iba en un auto, otras tres personas que habían sido despedidas de otros vehículos y una novena que se bajó a socorrer y fue aplastada por un camión, dijo el secretario de gobierno de Pilar, Pedro Bota.
Tras el accidente, el jefe de la policía provincial, Alejo Paredes, pidió colaboración a la ciudadanía para “liberar la autopista”, ya que no era aconsejable circular por allí mientras se realizaban las tareas de rescate y traslado de los heridos.
Al lugar acudieron policías y cuatro dotaciones de bomberos para auxiliar a las víctimas, doce de ellas con lesiones de diversa consideración, que fueron trasladadas a clínicas de Río Segundo, Laguna Larga y Pilar, ciudades cercanas al lugar de la tragedia.
En la clínica Sarmiento, de Laguna Larga, fueron internados tres miembros de una familia, informó el médico Pablo Lescano, quien señaló que el padre de familia, Fernando Gutiérrez (46), es el más comprometido, pero no corre riesgo de perder la vida.
Además, sufrieron lesiones su esposa, Sandra Guerrero (41) y la hija del matrimonio, Macarena (12), quienes tienen escoraciones faciales.
Al comenzar el fuerte viento, muchos automovilistas optaron por detenerse a un costado de la ruta y, al producirse la primera colisión, algunos abandonaron sus habitáculos y corrieron hacia los campos cercanos, tras lo cual se sucedieron varios impactos, relataron los sobrevivientes.
A poco de ocurrir el multiple accidente, Agustín, que iba en su vehículo y salvó su vida dijo: “No veía nada, fue todo muy repentino, no se pudo prevenir. Fue de golpe que el viento empezó a soplar fuerte, era una nube de tierra”.
“Esto es un desastre, una masacre parece. Cuando choqué a un (Chevrolet) Corsa de atrás, lo primero que hice fue correr hacia el alambrado. Inmediatamente escuché gritos y frenadas, fue horrible”, afirmó.
A instantes del hecho, Carlos Pujal, que iba en un Renault 18, le dijo a Radio Córdoba: “No puedo ni hablar, estoy tirado en la ruta. Tengo golpes en el hombro y se me ha quebrado una costilla”.
Algunos de los vehículos menores que intervinieron en el choque quedaron totalmente destruidos al ser aplastados por los camiones o quedar debajo de ellos, lo cual hizo muy difícil la tarea de rescate de muertos y heridos. En muchos casos, debieron emplearse sopletes para cortar carrocerías y acceder a las víctimas, mientras el viento no cesaba en el sector.
El 23 de octubre de 2009, un día de viento y tierra sobre la misma ruta, 3 personas murieron en un choque múltiple a la altura de Toledo, a 18 kilómetros de esta la capital cordobesa. (Télam).-