Rosetta, una nave espacial que persigue un cometa, "despertó" ayer después de casi tres años de hibernación para completar una misión de una década de duración que los científicos esperan que ayude a desentrañar algunos de los secretos del sistema solar.
Está previsto que Rosetta, que fue lanzada por la Agencia Espacial Europea (ESA) en 2004, se reúna con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko y aterrice un robot de tres patas, el Philae, en él este año en una maniobra sin precedentes.
La ESA había puesto el despertador del satélite a las 11 de ayer y esperó hasta las 19.18, en que recibió la respuesta de Rosetta en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales en Darmstadt (Alemania). El centro estalló en aplausos ante el éxito de esta primera parte de la misión. Segundos después de contactar con los responsables de su misión, el satélite "pronunció" sus primeras palabras a través de su cuenta de Twitter (@ESA—Rosetta): "Hola, mundo!".
Durante esas nueve horas de espera, la sonda ha calentado los sensores de estrellas del satélite, un proceso que le llevó unas seis horas. A continuación encendió sus motores para detener el movimiento de rotación y ajustó su orientación para garantizar que sus paneles solares siguen apuntando hacia el Sol. Con todo este proceso listo, la sonda calculó su orientación para apuntar su antena de alta ganancia hacia la Tierra y poder enviar esta señal a los científicos que seguían sus pasos a 807 millones de kilómetros.
Los astrónomos esperan que los datos que obtenga Rosetta (que lleva el nombre de la piedra que ayudó a los arqueólogos a descifrar jeroglíficos egipcios) les permitan asomarse a una especie de cápsula del tiempo astronómica que ha conservado durante millones de años pistas de lo que podría haber sido el mundo cuando nació nuestro sistema solar.
En su camino hacia el cometa, una gran roca de unos tres kilómetros de ancho por cinco de largo descubierta en 1969, Rosetta ha dado vueltas al Sol en una espiral cada vez mayor, oscilando entre la Tierra y Marte para tomar velocidad y ajustar su trayectoria.
La misión llevará a cabo varias primicias históricas, incluyendo la primera vez que una nave orbita a un cometa en lugar de simplemente pasar zumbando a su lado para sacar algunas fotos del vuelo, y la primera vez que una sonda aterriza en el núcleo de un cometa.
Rosetta es también la primera misión que se aventura más allá del principal cinturón de asteroides motivo por el que tuvo que ser puesta en hibernación durante 957 días.
La nave debería alcanzar al cometa en agosto y hacer aterrizar la sonda en noviembre.
Hasta finales de 2015, la sonda recopilará datos sobre la superficie del cometa y examinará cómo cambia a medida que se aproxima al Sol.