“La batalla se ganó por cansancio. Pero no fue tan naval, los gauchos combatían desde las orillas. Usaban cañones para disparar dos pesadas balas atadas con una cadena. Al disparar las pesadas balas giraban con fuerza y salían como boleadoras. Con ello buscaban enganchar los mástiles de las naves para voltearlas”, explica Enrique Sierra, guía que coordina visitas al sitio histórico de Obligado.
“El lugar se conocía como Cancha del Soldado, el Estado lo donó a la familia Obligado por colaborar en el paso de las tropas y en el uso de su establo como hospital”, explica.
“Obligado, a 18 kilómetros al norte de San Pedro, fue puerto y en 1890 tenía 1.500 habitantes. Luego se cerró con el auge de San Nicolás. En el pueblo ahora viven 250 pobladores, no tiene delegado municipal, ni policía, hay una escuela, un teléfono y lo más cercano es Gobernador Costa, a 7 kilómetros”, señala.
Sierra recorre el lugar al hacer registros en la reserva natural para el grupo Aves Argentinas.
“Las orillas, en 1845 estaban a 700 metros, hoy el ancho es de 1.500. Poseía 15 metros de profundidad, pero por dragados, ya tiene casi 60 metros. La primera carta náutica del Paraná, de 1870, la trazó un buque británico de la flota invasora”, explica.
“También hay otros cambios: los cañones son réplicas porque los originales están en estancias. Las viejas cadenas fueron robadas en 1986. Además, faltan 60 metros de barrancas que en los 60 fueron voladas por el Ejército, creían ahí quedaban explosivos o que fueran refugio de guerrilleros”, advierte.
“Ahora, arqueólogos de Luján trabajan en el rescate de restos de la batalla. Ellos apoyaron al pueblo cuando exigieron que esas piezas no fueran al museo de San Pedro”, dice Sierra. “En ese museo, el general Mitre dejó su testimonio en 1893 sobre su paso por la batalla. Pero fue observador en un buque inglés”.
“San Pedro se salvó de las bombas por un panadero que bajó la barranca gritando que no había nadie. Habían evacuado”, señala.




























