La madre de los cuatro niños indígenas rescatados el viernes, que sobrevivieron 40 días en la selva colombiana, permaneció con vida cuatro días tras el accidente de avioneta del 1º de mayo donde fallecieron otros tres tripulantes, según aseguró el esposo de la mujer.
El hombre aseguró que la mujer tuvo una última charla con sus hijos —según le contó una de las niñas, Lesly— donde antes de morir les pidió que siguieran por su cuenta. “Ella lo único que me aclara es que la mamá estuvo cuatro días viva, entonces antes de morir la mamá les dice, tal vez: «Váyanse que ustedes van a mirar quién es su papá, quien sí sabe qué es amor de papá como se los demostré a ustedes»", dijo Manuel Miller Ranoque en al hospital militar en Bogotá, donde se recuperan los menores de la comunidad huitoto.
Entre el 15 y 16 de mayo, una cuadrilla de soldados encontró en el departamento del Caquetá al piloto muerto en la cabina, mientras que la avioneta quedó atrapada entre árboles con la parte frontal destruida.
La madre de los niños (Magdalena Mucutuy) y un líder indígena también fallecieron, aunque los uniformados no especificaron dónde estaban sus cuerpos.
Fueron trasladados a Bogotá los cuatro niños rescatados en la selva del Guaviare
La noticia de los niños perdidos dio la vuelta al mundo, con videos y fotografías del Ejército sobre el día a día de las operaciones de búsqueda, que contó con más de cien soldados e indígenas de la zona apoyados por perros rastreadores que siguieron la pista de los menores en la selva.
La búsqueda fue difícil por la espesa vegetación de la zona, con árboles que llegan a los 40 metros de altura, la presencia de jaguares y serpientes y la lluvia permanente que impedía escuchar posibles llamados de auxilio, explicaron los rescatistas.
Los menores abordaron la avioneta junto a su madre el 1º de mayo para huir de los disidentes del acuerdo de paz entre las Farc y el gobierno, que reclutan y atemorizan a los habitantes de la zona, indicó el general Pedro Sánchez, a cargo del rescate.
Lesly, la "guerrera"
Lesly, la hermana mayor, tiene una naturaleza “guerrera” y es muy “inteligente”, mantuvo a salvo a sus hermanos menores, según contaron sus abuelos.
Durante los 40 días de búsqueda, se fueron encontrando rastros de los chicos: refugios improvisados con ramas, lazos para el cabello, zapatos, ropa, un biberón, frutas mordidas y huellas. Estos hallazgos estimulaban a los rescatistas para continuar a la búsqueda pese al tiempo transcurrido y a la gran dificultad que presenta el territorio, de selva cerrada húmeda, con bancos de niebla y lluvias.
La búsqueda fue difícil por la espesa vegetación de la zona, con árboles que llegan a los 40 metros de altura, la amenazante presencia de jaguares y serpientes venenosas y la lluvia, que impide escuchar posibles llamados de auxilio. En esa región de difícil acceso por río y sin carreteras, los pobladores suelen viajar en aviones livianos.
Los menores abordaron la avioneta junto a su madre el 1 de mayo para huir de las “disidencias” de las guerrillas Farc, que reclutan y atemorizan a los habitantes de la zona, indicó el general Pedro Sánchez, a cargo del rescate.
En cuanto a los chicos rescatados, la directora del hospital de Bogotá donde se encuentran, Astrid Cáceres, fue una de las primeras en visitarlos. Se encuentran en recuperación y ya han creado una relación de cercanía con los cuidadores y enfermeras. Sobre la hermana mayor, Lesly de 13 años, aseguró que les habló de Wilson, el perro del ejército que alcanzó a estar con los niños durante un tiempo. Wilson se perdió y ahora sus cuidadores lo buscan en la selva. La directora médica del hospital también se refirió al resto de los hermanos. Tien, el de 4 años, le había pedido a las enfermeras que le quiten las agujas y demás dispositivos médicos para salir a jugar. Por su parte, Soleiny ha establecido una amistad con los doctores. “Lesly nos sonrió, nos dio abrazos, nos contó del perrito. Tien tiene muchas ganas de jugar, está aburrido en la cama, él quiere salir y caminar. Cristin es maravillosa, tiene un aro que conservó y tiene una tranquilidad para trabajar con las enfermeras que ustedes no se imaginan. Soleiny habla un montón, nos contó un montón de cosas que pasaron”, contó Astrid Cáceres, directora del centro de salud al diario El Tiempo. Por otro lado, un tío de los niños, Dairo Juvenal Mucutuy, dijo que “el único que me habló me dijo «tío, quiero caminar, pero me duelen los pies». Eso fue lo único que me dijo”, relató a Noticias Caracol. “Fue un momento alegre y triste, porque vi a los niños salir del territorio con esa salud (en referencia a cuando iniciaron el vuelo) y volver a mirarlos así, fue triste, pero también maravilloso”, agregó. De igual manera, Fidencio Valencia, tío abuelo de los niños, aseguró que los niños no podían dormir.
En la mira de las Farc
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Manuel Ranoque, el padre de los cuatro niños rescatados, sufre las amenazas de las Farc.
Además, el padre de los chicos, Manuel Ranoque, quien vive desde hace poco en Bogotá, aseguró que está amenazado por el Frente Carolina Ramírez de las disidencias de las Farc. “Voy a vivir de tiempo completo en Bogotá porque tengo problemas y dificultades con el Frente Carolina Ramírez que me está buscando”, dijo el hombre frente al Hospital Militar Central de Bogotá, donde se recuperan sus hijos. Ranoque, indígena muinane de la comunidad de Puerto Sábalo-Los Monos, en el departamento de Caquetá, aseguró que los guerilleros lo empezaron a presionar amenazando a sus hijos. El padre de los menores afirmó que es “un objetivo” para el Frente Carolina Ramírez porque conoce esa zona de la Amazonía colombiana, una de las razones por las que buscaba sacar de allá a su esposa, Magdalena Mucutuy, quien murió en el accidente aéreo del 1 de mayo. El hombre aseguró que tiene en su poder unas grabaciones de audio en las que lo amenazan e incluso le advierten que irán por él a Bogotá, según los diarios El Espectador y El Tiempo. “Temo por mi vida, pero más que todo por las de mis hijos”, subrayó en la puerta del hospital de la capital.
El frente guerrillero al que Ranoque responsabiliza por las amenazas es una reconstrucción de las Farc que opera en los departamentos Caquetá, Guaviare, Meta y Putumayo, en el centro-sur del país. “Ellos lo único que quieren es el interés económico y mientras uno no se acoja a lo que ellos digan, uno es un enemigo”, sostuvo. Ranoque había viajado recientemente a Bogotá para buscar trabajo, pero asimismo para escapar de los guerrilleros. Su mujer junto con sus hijos, viajaban a Bogotá cuando cayó la avioneta.
Por ello pidió “una vivienda digna”, así como garantizar la educación de sus hijos y la seguridad de toda su familia. En la región donde vivían Ranoque y su familia operan el Frente Carolina Ramírez, que pertenece al Estado Mayor Central (EMC), la mayor fuerza de las nuevas Farc, y los Comandos Bolivarianos de la Frontera de la Segunda Marquetalia, otra “disidencia”.