Un joven argentino que está preso desde hace dos años en Barcelona acusado de haber participado de
la agresión a un guardia urbano comenzará hoy a ser juzgado en un proceso que su familia considera
“armado” por la Justicia española dada su condición de “sudamericano”.
Se trata de Juan Daniel Pintos Garrido, de 24 años, quien fue arrestado
luego de disturbios ocurridos el 4 de febrero de 2006 en la puerta de un ex teatro donde se
realizaba una fiesta de okupas para más de mil personas. En el hecho un guardia resultó gravemente
herido, y sus compañeros reprimieron y realizaron las detenciones de los jóvenes.
En el proceso que enfrentará ante la Audiencia Provincial, la fiscalía
pidió que se lo condene a once años de cárcel.
María Inés Garrido, madre de Juan, viajó hacia Barcelona para asistir al
debate, al que también concurrirán el cónsul adjunto en esa ciudad, Carlos Arzani; la presidenta de
la Asociación Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Nora Cortiñas, y representantes del Centro
de Estudios Legales y Sociales (Cels).
La mujer sostuvo que su hijo es “inocente” y que está
detenido porque es “sudamericano y necesitaban a alguien para armar una causa y exculpar al
ayuntamiento de lo que ocurría en las fiestas”.
Consideró que el tribunal que juzgará a su hijo no es
“imparcial” porque “ya intervino en todas las apelaciones presentadas en esta
causa y ha tomado partido”, tras avalar todo lo actuado en primera instancia.
Para Garrido, una grave irregularidad del proceso es que “la jueza
violó leyes del España” por dictar la prisión preventiva de su hijo no le reconoció la
ciudadanía española obtenida en Argentina.
“A mi hijo se lo consideró argentino nacionalizado español, con
familiares en su país de origen, que facilitarían su fuga”, recordó la mujer, quien también
denunció que durante su encierro el joven fue sometido a torturas y debió realizar una huelga de
hambre en reclamo de su libertad.
Juan había viajado a Europa en 2006, llevaba su pasaporte español para
recorrer varias ciudades, trabajar y alojarse en la casa de su hermana en Barcelona, pero su
proyecto quedó truncado desde la detención. “ A él lo eligieron por ser de los más
vulnerables, al ser sudamericano”, resaltó ayer su madre.
































