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Jorge Lanata superó con éxito un pionero trasplante de riñón

“Los cuatro pacientes presentan un posoperatorio normal para el tipo de intervención (la primera en el país) que tuvieron”, informó la Fundación Favaloro

Domingo 29 de Marzo de 2015

El periodista Jorge Lanata y su mujer, Sara Stewart Brown, y otras dos personas se recuperaban anoche de una pionera intervención de trasplantes renales simultáneos con donantes.

“Los cuatro pacientes presentan un posoperatorio normal para el tipo de intervención (la primera en el país) que tuvieron”, informó la Fundación Favaloro, que no difundió el nombre de los cuatro pacientes.

La institución de salud dijo que “se realizó intercambio de los donantes aprobado por el juzgado Civil y Comercial N-4 con el acuerdo de representantes del Cuerpo Médico Forense, el Ministerio Público y con conocimiento del Incucai”.

“El intercambio de donantes entre los pares donantes-receptor mejoró sensiblemente las posibilidades médicas del trasplante en cada receptor, sin modificaciones en los riesgos de los donantes”, explicó la Fundación Favaloro.

Y completó que el parte médico que emitió no consigna los nombres de donantes y receptores en resguardo de sus identidades, tal como establece el Artículo 27 de la ley de trasplantes.

Lanata, de 54 años, y su esposa, de 38, habían ingresado poco después de las 10 a la fundación Favaloro para realizar los chequeos preparatorios y afrontar la intervención que comenzó cerca de las 14, confirmaron allegados al caso.

El periodista, un paciente considerado de alto riesgo, pasó más de seis horas en un quirófano. La madre sana de un joven enfermo que reside en el país aceptó donar uno de sus riñones a Lanata. A su vez, la esposa del periodista, Sara Stewart Brown, dio su consentimiento para que le extrajeran uno de sus riñones y se lo trasplantaran al hijo de la mujer.

La singularidad del trasplante pasa por el intercambio de los órganos entre dos parejas, una práctica que empezó en 1986 en los Estados Unidos y se lleva a cabo en España, Canadá, Reino Unido, Australia y Turquía. Se hace cuando un paciente necesita trasplante de riñón y tiene un familiar o pareja que puede donar el órgano, pero no son compatibles.

Lanata padece diabetes, que afectó sus dos riñones y desencadenó una enfermedad renal crónica. También tiene otros factores de riesgo: es fumador de cigarrillos, tiene sobrepeso y sufre enfermedad de las arterias coronarias, un trastorno que obligó a que le pusieran cinco stents el año pasado. Ya en 2011, los médicos le indicaron que el problema de sus riñones era irreversible. Por lo cual, necesitaba hacerse diálisis, procedimiento por el cual se eliminan los productos de desecho y líquidos de la sangre ya que los riñones enfermos no funcionan bien, o acceder al trasplante de riñón.

En la Argentina, había ayer 6.133 personas en la misma situación que Lanata en la lista de espera de un riñón del Incucai. Este órgano se puede recibir a partir de un donante cadavérico o de un donante vivo relacionado. Es decir, de un pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado, o su cónyuge, o una persona que, sin ser su cónyuge, conviva con el donante en relación de tipo conyugal, según la ley nacional de trasplante. Una tercera opción era el trasplante a partir de un donante vivo no relacionado (un amigo del enfermo) y esto requiere autorización judicial. El año pasado, se hicieron 13 trasplantes con donantes renales vivos no relacionados.

El trasplante cruzado entre parejas no necesita de un cambio en la ley según fuentes del Incucai. Sólo requiere la autorización judicial para garantizar que se realice sólo por motivación altruista. El trasplante de riñón implica potenciales riesgos para el receptor: dolores en la heridas, infecciones urinarias y la posibilidad de que haya un rechazo agudo o crónico del órgano recibido.

 

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