James Cameron, renombrado director de cine y experimentado explorador submarino, criticó duramente a OceanGate, la compañía propietaria del submarino Titan, tras la implosión de este sumergible cerca de los restos del Titanic, al señalar que “sospechaba mucho de la tecnología que estaban utilizando” y que él no hubiese abordado ese submarino.
Cameron, quien dirigió la exitosa película de 1997 “Titanic” y realizó 33 inmersiones a los restos del barco, así como a partes aún más profundas del océano en su embarcación Deepsea Challenger, afirmó que la empresa OceanGate “había cortado caminos” en la construcción del Titan y que, de hecho, habían decidido no buscar la certificación para el submarino porque “sabían que no pasarían”.
“Sospechaba mucho de la tecnología que estaban usando; no me habría metido en ese submarino”, sostuvo James Cameron.
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Según Cameron, los sistemas críticos de navegación y comunicación del submarino fallaron simultáneamente, un suceso que sugiere un desastre a bordo.
Cameron usó en 2012 una tecnología diferente para la expedición sumergible Deepsea Challenger, que lo llevó a la fosa oceánica más profunda conocida, situada a 10.912 metros de profundidad, la fosa de las Marianas.
El equipo de ingenieros y técnicos de Cameron construyó en secreto el sumergible en un almacén de Sydney, Australia.
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“Sentí en mis huesos lo que había sucedido; el submarino desapareció”, dijo el director de cine, quien contó que estaba tan preocupado que inmediatamente contactó con sus colegas en la comunidad de sumergibles profundos.
Cameron describió la pérdida del Titan y su tripulación como una “terrible ironía” comparándola con el hundimiento del Titanic en 1912. “Ahora tenemos otro accidente que, lamentablemente, se basa en los mismos principios de no prestar atención a las advertencias”, dijo Cameron, quien reveló que una carta escrita por miembros de la comunidad había anunciado a OceanGate que estaban “en un camino hacia la catástrofe”.
El director de cine también registró una advertencia de seguridad en 2018 por parte de un ex empleado de OceanGate.
Sin embargo, a pesar de estas advertencias, la empresa insistió en que el Titan se había sometido a pruebas rigurosas.