En 2006 Guillermo Saccomanno comenzó a escribir su última novela, a razón de una hoja por día. Así logró dar forma, un par de años después, a "Cámara Gesell", un libro de más de 500 páginas.
El texto es un exquisito, pero a la vez crudo, relato de lo que pasa en Villa Gesell, lugar donde reside desde hace dos décadas. Pero las historias que hilvana Saccomanno en esta obra no hablan del pueblo paradisíaco que se muestra en la temporada de verano. Como el Dante, se sumerge en los infiernos para contar las miserias e historias que los lugareños esconden bajo la alfombra. Violaciones, adulterio, corrupción y rumores. La convivencia de "los chetos Cardón" con los pobres, esos que dan cuenta de "la conurbanización" de la costa atlántica.
Cuenta que se llama "Cámara Gesell" por el invento del médico pediatra norteamericano Arnold Gesell, quien para observar la conducta de chicos con problemas en los años 30 inventó esta suerte de habitación en la que los que están dentro no pueden ver a los de afuera, que los espían por un espejo. Una herramienta que más tarde se judicializó y pasó a ser común en interrogatorios policiales.
"Si la novela se llama Cámara Gesell es porque intenta mostrar un pueblo en el cual todos estamos judicializados", apunta Saccomanno a La Capital, en una charla realizada en el marco de su reciente visita a la ciudad, cuando presentó su libro en Librería Ross.



































