“Cada instrumento que podía dar malas noticias lo hizo: el metal crujía, todas las alarmas sonaban”, dijo Israel Baharav, ex piloto de la Fuerza Aérea israelí.

“Cada instrumento que podía dar malas noticias lo hizo: el metal crujía, todas las alarmas sonaban”, dijo Israel Baharav, ex piloto de la Fuerza Aérea israelí.
“No necesitaba instrumentos que me dijeran que el motor no funcionaba y que para entonces estaba sentado en un trozo de chatarra que solo segundos atrás había sido un flamante avión de combate”, agregó.
Baharav se eyectó y sobrevivió para enterarse de que lo que había experimentado fue una devastadora colisión con aves, un peligro para el tráfico aéreo militar y civil que destruye aviones y mata a pilotos en todo el mundo, pero más particularmente en el espacio aéreo de Israel.
El Estado judío combina una de las fuerzas aéreas más grandes del mundo, un abultado tráfico aéreo comercial, un espacio aéreo pequeño y el sorprendente descubrimiento sobre el mundo natural.
Lo que nadie sabía ese cálido y despejado día de febrero en 1973 cuando Baharav despegó para encabezar un vuelo de entrenamiento era que Israel es una de las rutas migratorias de aves más concurridas del mundo, debido a que está ubicado en el cruce de Europa, Africa y Asia.
Entre 1990 y 2000, 130 aviones de combate de las fuerzas aéreas de 10 países se estrellaron y 41 pilotos murieron por colisiones con aves, según un comité internacional de expertos sobre seguridad aérea militar y civil.
Pero la alta incidencia del riesgo de colisiones con aves sobre Israel fue develada recién después de que la Fuerza Aérea comenzara a trabajar junto a ornitólogos para comprender por qué este tipo de hechos se dan tan a menudo.
“Cuando comenzamos a trabajar con los ornitólogos sabíamos muy poco. Estábamos al tanto de las aves, pero la escala nos era completamente desconocida”, dijo Asaf Agmon, director del Instituto Fisher para la seguridad aérea de la Asociación Israelí de la Fuerza Aérea.
Los investigadores descubrieron que no menos de 500 millones de aves cruzan el pequeño país dos veces al año, una vez camino mayormente a Africa desde zonas de reproducción en Europa y Rusia para luego regresar nuevamente en primavera.
Es un paraíso para los amantes de las aves, pero peligroso para los pilotos.
“Algunas especies, como la globalmente amenazada águila pomerana, virtualmente cada una de las aves de esta especie visita Israel dos veces al año”, dijo el profesor Yossi Leshem del Departamento de Zoología de la Universidad de Tel Aviv.
“Y sí, me refiero a toda la población mundial de esta especie,” dijo Leshem, quien ayudó a iniciar la investigación.
Las bandadas de aves grandes son especialmente peligrosas para la aviación.
Aproximadamente el 80 por ciento de todas las cigJueñas blancas pasan por sobre Israel. Esta pesada ave puede tener un impacto equivalente a más de 40 toneladas en una colisión, dependiendo de la velocidad de la aeronave.
Según datos publicados días atrás, 800.000 cigJueñas vuelan por sobre Israel entre agosto y fin de septiembre.
Para lidiar con esta congestión en el cielos de Tierra Santa, en los últimos años se ha diseñado un complejo sistema de información de vuelo de todas las aves grandes para evitar colisiones.
“Cuidado. Compartimos el aire”, es el lema de los cursos sobre protección de la naturaleza de la Fuerza de Defensa Israelí.
Durante el período migratorio de agosto a octubre se despliega cada 2,5 kilómetros una red de observadores en tierra -ornitólogos voluntarios con binoculares y telescopios- a lo ancho de todo del país.
Ellos cuentan las aves que pasan, catalogan las especies, su altitud y dirección y alertan a las autoridades sobre grandes concentraciones.
Estos “controladores de vuelo” voluntarios son asistidos por conteos realizados desde planeadores. Leshem dice que ha usado incluso aviones tripulados a control remoto por primera vez para estudiar la migración de las aves.
Junto a los resultados del rastreo de radares y satélites de varias especies de aves, puede establecerse una red informativa actualizada minuto a minuto.
“Ahora contamos con mapas exactos y actuamos en función de ellos”, dijo Agmon.(Reuters)

