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"Estoy enamorado y dejo la sotana", se sinceró un sacerdote en plena misa dominical

Se trata de Riccardo Ceccobelli, cura párroco de la iglesia de Massa Martana en Italia. "Quiero intentar vivir este amor", explicó a las autoridades eclesiásticas. 

Martes 13 de Abril de 2021

"Estoy enamorado y dejo la sotana”. El anuncio, claro y directo, lo hizo el cura párroco Riccardo Ceccobelli, de 41 años, al celebrar su última misa dominical en la iglesia de la pequeña localidad de Massa Martana, en el corazón de Italia. Sus palabras sorprendieron pero recibieron el cálido apoyo de los feligreses que vieron con buenos ojos su honestidad.

“No puedo evitar seguir siendo coherente, transparente y correcto como siempre lo he sido hasta ahora. Pero mi corazón está enamorado. Quiero intentar vivir este amor”, explicó Ceccobelli, en declaraciones al diario italiano Corriere della Sera. El sacerdote hizo el anuncio durante el oficio religioso y en presencia del obispo Gualtiero Sigismondi.

“La noticia estaba circulando”, apuntó uno de los vecinos de Mass Martana, ratificando con sus palabras aquello de “pueblo chico, infierno grande”. Luego de su confesión, el párroco fue suspendido de su servicio y se pusieron en marcha los mecanismos para devolverlo al estado laico.

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“Nunca he querido traicionar las promesas que hice, pero quiero darme la oportunidad de seguir mis sentimientos”, admitió Ceccobelli, quien reconoció que tomar la decisión le resultó difícil porque ama y respeta a la Iglesia.“Quiero ser coherente, transparente y correcto como lo he sido hasta ahora”, enfatizó.

Por su parte, el obispo Sigismondi manifestó todo su “agradecimiento a don Riccardo por el servicio realizado hasta ahora”, y le envió sus “más sinceros deseos para que esta elección, hecha en plena libertad como él mismo me dijo, pueda garantizar la paz y la serenidad". La identidad de la mujer por la que colgó la sotana no fue divulgada.

Historia con final feliz

La noticia afectó a la familia del cura. Su madre, Mirella, explica que son "una familia católica, había rezado para que mi hijo se hiciera sacerdote. Riccardo es de buen carácter. De joven ya había salido con una mujer, quizás más, pero no me sorprendió cuando me dijo que quería ser sacerdote. Él es así, es sincero".

Sin embargo, su primo no opina lo mismo y asegura que no toda su familia entendió que se hiciera religioso: "Se le consideraba un chico guapo, que trabajaba como obrero en una fábrica y al que quizás les hubiera gustado ver formar una familia". Sin embargo, un viaje a Albania invitado por un sacerdote lo cambió todo: "Vi pobreza absoluta, no puedo quejarme de todo y que haya gente que no tiene nada".

El primo está convencido de que "si de él dependiera, seguiría siendo sacerdote, no tenía crisis. Y permanecería dentro de la Iglesia. No le importaba esta vida. Simplemente se enamoró".

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