El guitarrista de Callejeros Maximiliano Djerfy realizó hoy un relato estremecedor de la noche
de la tragedia en Cromañón que causó escalofríos a propios y extraños, pero además benefició la
posición de Omar Chabán, a quien no sólo situó en la escena del rescate de víctimas sino también
previniendo antes del concierto que no se arrojara pirotecnia. "Chabán estaba del lado de afuera
del portón alternativo cerrado con candado y lucía desorientado, no sabía qué hacer, mientras las
víctimas pugnaban por sortear ese obstáculo en el que hallaron la muerte".
La descripción de ese momento fue tremenda: Djerfy comenzó a golpear el pupitre de la sala de
audiencias reproduciendo los sonidos de ese instante, y ralentizó el ritmo a medida que los gases
penetraban en los pulmones del público “hasta que no escucharon más golpes”. La
onomatopeya que describió la secuencia de las muertes fue de tal intensidad que al menos una decena
de padres de víctimas sufrieron descompensaciones, lipotimias, ataques de llanto y desesperación, y
debieron ser atendidos por un servicio de emergencias médicas que en un momento no dio abasto con
todos. Incluso la propia abogada de Djerfy, Analía Fangano, se descompuso y debió ser asistida
durante más de media hora antes de que se reanudara la audiencia.
El músico describió qué hizo después de que se desatara el incendio, al que -según recordó- el
público reaccionó haciendo un círculo en torno a las llamas que se desprendían del techo, como
“una especie de ritual”. Djerfy, quien perdió a cinco parientes en Cromañón, describió
escenas desgarradoras de la noche de la tragedia: cuerpos apilados, “caras negras” por
el humo y víctimas en agonía “boqueando como un pez”.
Pero su relato apuntó especialmente a demostrar que no tenía nivel de decisión en el grupo, que
sólo percibía un sueldo mensual de 700 pesos independientemente de cuáles fueran los ingresos de la
banda, dijo desconocer qué pasaba con el resto del dinero e insistió en que Callejeros desalentaba
el uso de bengalas, aunque nunca suspendió un recital como consecuencia de ellas.
“Nos molestaban las bengalas”, recalcó, al describir que por el humo
“dulzón” de ellas les resultaba virtualmente imposible respirar, pese a lo cual
“no se analizó la posibilidad de no hacer un recital”. “No podía decir 'hoy no
trabajo porque hay humo'... Pedíamos que no encendieran bengalas, pero a los 14 o 15 años no les
podés decir que no lo hagan porque lo hacían tres veces más”, resumió.
“No me estoy tirando contra la gente, pero fue así... siempre era así, en todos los
recitales habían bengalas”, resumió. “Nunca se me representó que podía pasar esto. Si
se me hubiera representado me habría cortado las manos antes de ir a tocar”, subrayó en uno
de los muchos momentos de alto impacto emotivo de su declaración.
Aunque no pareció hacerlo deliberadamente, su relato benefició directamente a la posición de
Chabán, quien unos minutos antes de que comenzara el fatídico show “puteaba a la gente”
para que no arrojaran pirotecnia, pero “él decía 'no tiren más' y la respuesta era paaa!,
buum!, le respondían con más pirotecnia”. Además, Djerfy ratificó que las seis puertas de
emergencia estuvieron abiertas la noche de la tragedia, a punto tal que por allí reingresó para
rescatar a su propio padre, quien estaba moribundo a pocos metros de ese acceso.
El padre de Djerfy sobrevivió después de un mes en terapia intensiva en el Hospital Fernández,
pero otros cinco parientes directo murieron aquella noche. Tras su exposición y las preguntas
fiscal Jorge López Lecube y la querella de José Iglesias, el tribunal dispuso un cuarto intermedio
hasta la tarde, cuando Djerfy continuará respondiendo preguntas.